Publicado: enero 8, 2026, 1:13 pm
Los ojos de Selena están enfocados en Damaris mientras ella habla. Escucha con admiración y timidez cada una de las palabras de su hermana, que cuenta la historia de ambas.
Damaris es una de las 5600 personas que pasaron por las capacitaciones de la asociación De La Nada. Hizo cursos de ayudante de cocina, camarera profesional, panadería y pastelería profesional, además de uno sobre cómo emprender. El año pasado, Selena se lanzó a ese mismo recorrido de capacitaciones, imitando los pasos de su hermana.
Damaris tiene 27 años y es la mayor de cinco hermanos. Selena, con 19, es la hermana del medio. Las dos más chicas todavía no terminan el secundario. Su mamá es ama de casa y su papá, plomero. “Crecimos en un lugar lindo, pero con pocos recursos. Ciertas cosas materiales nos faltaban, pero a pesar de las dificultades siempre estuvimos unidos y hubo mucho amor alrededor”, cuenta Damaris.

De La Nada, con sede en Luján, tiene una escuela de oficios cuyo objetivo no es solo enseñar oficios, sino también brindar las herramientas adecuadas para la inserción laboral a personas de bajos recursos económicos. “Creo que lo que identifica a la gente que viene acá son las ganas de superarse”, dice Luciana Malvazo, miembro de la asociación, que nació en el año 2000 y tiene alrededor de 600 estudiantes al año.
Falta de confianza
Según una investigación realizada por LA NACION en base a datos del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, solo 3 de cada 100 jóvenes de entre 18 y 24 años de hogares muy pobres logran obtener un trabajo en blanco.
Para Malvazo, la principal barrera que impide el acceso al empleo formal es la falta de confianza en sí mismos. “No se valoran y piensan: ‘¿para qué voy a ir a una entrevista de trabajo si no me van a elegir a mí?’. Ese es el aspecto que cambia rotundamente después de las capacitaciones: les mostramos que son capaces, que se pueden profesionalizar”, explica.
Como egresada de las capacitaciones, a Damaris la llamaron para participar en el emprendimiento de catering de la asociación, La Cocina del Trabajo: ese fue su primer empleo formal. “Lo que buscamos es generar recursos propios para sostenernos en el tiempo y ser autosustentables, más allá de donaciones. En La Cocina del Trabajo, los que participan de la producción y de los eventos son egresados de nuestra escuela de oficios”, cuenta Malvazo.

El primer sueldo
Cuando la llamaron, recuerda Damaris, era invierno, y la noticia fue como un rayo de esperanza que iluminó las noches largas de esa estación. Sus padres estaban muy contentos con las noticias. Con su primer sueldo, compró comida para su familia y artículos de higiene para la casa.
Pasar del aula a la práctica fue un desafío. Damaris lo enfrentó con éxito. “No me creía capaz de lo que podía llegar a lograr. Ahora caigo en la realidad de que yo no pensaba en un futuro mío. Pensaba, ‘no, ¿qué voy a poder hacer yo? Esas cosas las hace otra gente que sí puede, que sí sabe’”, admite Damaris.
Hace unos meses, empezó con su propio emprendimiento de catering y servicio de lunch, y se anotó en la Tecnicatura en Servicios Gastronómicos en el Instituto Mignone, en Luján, para seguir potenciando todo lo que aprendió en la asociación. “Nunca hay que dejar de estudiar y tampoco hay que autoboicotearse y decir ‘esto no es para mí, yo no puedo’. Hoy me veo con muchas posibilidades”, dice Damaris.

Gracias a la oportunidad de capacitarse que le dio la asociación y el esfuerzo que ella misma puso en su formación, Damaris tiene sueños y proyecciones a futuro. Encontró su pasión en la gastronomía, y le gustaría abrir su propio restaurante o cafetería.
“Cuando empecé con las capacitaciones, en el 2018, mis papás estaban recontentos. En ese momento, como que yo despreciaba lo que hacía, decía ‘es un curso, nada más’. Ahora, con el pasar de los años, me di cuenta de que no era un simple curso. Y siempre me imaginé que mis hermanas podían llegar a estar en la asociación y capacitándose, de la misma manera que yo”, confiesa.
Casa propia y un trabajo
Selena terminó la secundaria en diciembre de 2024 y decidió seguir los pasos de su hermana mayor. Se inscribió en los cursos de camarera y panadería. Su interés por la cocina surgió durante la pandemia, mientras ayudaba a Damaris a cocinar. En ese momento, Damaris estaba haciendo el curso virtual de panadería y le explicaba las recetas a Selena, que se sumaba a ayudarla.
Asistió a sus primeras clases llena de nervios, pero con el tiempo se fue adaptando a los cursos, sus compañeros y profesores. De los dos, el que más le gustó fue el de camarera: disfruta de atender a la gente y hablar con las personas a las que sirve.

Uno de los desafíos que enfrentó Selena era el viaje desde su casa hasta la sede de la asociación: los días de lluvia, las calles de tierra de su barrio, Francisco Álvarez, se inundaban y los colectivos no frenaban.
Mientras Selena habla, su mente vuela, dispersa, entre sus distintas aspiraciones. Le gusta el trabajo como moza, pero también consideró anotarse en las Fuerzas Armadas, y le gustaría estudiar en la universidad para ser diseñadora de interiores. Además, últimamente se sintió interesada por la psicología. Sueña con tener una casa propia y un trabajo que le guste, y poder estudiar una carrera universitaria. También le interesa conocer oportunidades laborales en el exterior del país.
Damaris mira a su hermana llena de orgullo y de emoción por todo lo que Selena tiene por delante. “A mí me gustaría que mis hermanos tengan motivación, que sepan que sí hay oportunidades, que no tienen que bajar los brazos. Que se animen, y que si tienen miedo se animen todavía más. Me gustaría que busquen algo que realmente los haga felices”, expresa.
“Damaris es mi modelo a seguir”, dice Selena, mirando a su hermana con una sonrisa amplia. “Quiero ser igual que ella, o llegar a más, para que el día de mañana pueda estar orgullosa de mí”.
Más información
La asociación De La Nada tiene una escuela de oficios gastronómicos y textiles, además de programas de apoyo para emprendedores y un servicio de catering. Su misión es acompañar a personas de bajos recursos económicos con educación e inserción laboral.
- Si querés contactar a la asociación, podés hacerlo por teléfono al 2323 643915 o por mail a info@delanada.org
