Publicado: abril 5, 2025, 5:59 am
Los jardines de la Casa Blanca se engalanaron este miércoles para que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, diera un vuelvo sin precedentes a la economía mundial. El anunció de la imposición de aranceles a nivel global sacudió los palacios de Gobierno de todas las capitales del mundo. Así como las bolsas de todo el mundo. Al arancel general del 10% impuesto a todos los países se sumó el específico a Estados que, según el mandatario, estaban «haciendo daño a su país».
Dentro de esta penalización global, únicamente cuatro países se han salvado. Y no son precisamente aliados estadounidenses. Cuba, Corea del Norte, Bielorrusia y Rusia no han recibido aranceles por parte de Trump, una decisión que ha sorprendido a muchos. Sobre todo teniendo en cuenta la buena sintonía entre el líder ruso y el estadounidense y que se produce en medio de las negociaciones de alto el fuego en Ucrania.
Según argumentó la Casa Blanca, el presidente de Estados Unidos excluyó a Rusia porque sobre ese país (al igual que el resto de excluidos) ya pesan severas sanciones económicas. Un alto funcionario de la Administración de Trump afirmó que las citadas naciones «ya enfrentan aranceles extremadamente altos» que «impiden cualquier comercio significativo con estos países».
Pese a que este argumento tiene sentido con Corea del Norte, Cuba y Bielorrusia, donde el comercio es muy limitado, en el caso de Rusia sí existe cierto intercambio. Aunque a nivel absoluto no sea muy importante si se compara con otras regiones, en otros países esto no ha sido un impedimento para aplicar grandes aranceles. Como demuestran las tarifas impuestas a Lesoto o Madagascar, que superan 45%. Por no mencionar que hay otros países sancionados por Estados Unidos, como es el caso de Irán, que también ha recibido el mínimo del 10%.
EEUU importó productos de Rusia por valor de 3.007,5 millones de dólares en el año 2024 y vendió únicamente bienes por valor de 526 millones. Esto significa que Estados Unidos tiene un déficit comercial de 2.481 millones con el país euroasiático, algo que supuestamente Trump trata de equilibrar con estos aranceles. De hecho, la fórmula usada por la Casa Blanca para aplicar aranceles al resto de países implicaría que debería haber puesto a Rusia un arancel de más del 41%.
Por su parte, el Kremlin ha negado este viernes que los aranceles contra la mayoría de países del mundo beneficien a Moscú. «Difícilmente nos beneficia eso (…) La economía (mundial) está en crisis. En una tormenta como esta debemos ser muy cuidadosos para minimizar las consecuencias negativas para nuestra economía«, dijo el portavoz de la Presidencia rusa, Dmitri Peskov, en su rueda de prensa telefónica diaria.
«Escuchamos pronósticos muy desfavorables de varios economistas, incluidos los mundialmente conocidos, que han recibido las últimas noticias con pesimismo», reconoció el representante del Kremlin en la primera declaración oficial del Gobierno ruso. A la vez, agregó que la economía rusa es «resiliente» con un amplio margen de solidez. Aún así, «se requerirán esfuerzos adicionales en el contexto de las turbulencias que actualmente experimenta la economía mundial», insistió.
Al tiempo que se producían estas declaraciones, el emisario del Kremlin para asuntos económicos, Kiril Dmítriev, viajaba a Washington «por orden del presidente ruso» para abordar con Estados Unidos proyectos conjuntos. «La comprensión real de la posición rusa abre nuevas posibilidades para una cooperación constructiva, incluido el ámbito económico-inversor«, comentó Dmítriev, que es el jefe del fondo soberano ruso y participó como miembro de la delegación rusa en las reuniones de Riad para la normalización de las relaciones bilaterales.