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El legado de Powell en la Fed: del pulso con Trump a la defensa de su independencia con puño de hierro

Publicado: mayo 13, 2026, 3:00 am

La Reserva Federal ultima la puesta de largo de su nuevo presidente, Kevin Warsh, que previsiblemente tomará el relevo a finales de esta semana. Su antecesor en el cargo, Jerome Powell, abandonará el asiento el próximo 15 de mayo, pero no así la junta de gobernadores, en la que permanecerá como miembro al menos hasta que se cierre la investigación interna que está llevando a cabo el propio organismo y concluya de manera «transparente».

No quiere retirarse con la sensación de que la Fed queda señalada por un proceso judicial en el que podría suponer un precedente de injerencia política. El Departamento de Justicia (DOJ) de Estados Unidos desestimó el pasado viernes la decisión de continuar con la investigación penal abierta contra Powell por el sobrecoste de las obras de renovación de la sede del banco central en Washington. Con anterioridad, un juez federal en Washington consideró nulas las citaciones judiciales contra el banquero central al dictaminar que la investigación tuvo motivaciones políticas.

Designado por Trump en noviembre de 2017 y reelegido por Joe Biden, la recta final de su mandato viene marcada por las presiones directas del Despacho Oval para que bajase los tipos de interés. El magnate estadounidense no se lo ha puesto fácil desde su retorno al poder a principios de 2025, allanando el camino a que pase a ser recordado como el presidente que plantó cara a la Casa Blanca.

Los movimientos impredecibles y las políticas «erráticas» de Trump con ataques a la libre competencia han abocado a que el mercado llegue a cuestionar la deuda estadounidense y el dólar como valores refugio. Sin embargo, ante una independencia de la Fed erosionada, Powell ha sido capaz de actuar con puño de hierro y lograr que las decisiones del organismo obedezcan al doble mandato: conseguir el máximo empleo y controlar la inflación.

Mientras la administración intentaba acometer la mayor reforma gubernamental en décadas, Powell deja como legado una Reserva Federal que ha resistido al ruido político, a diferencia de otras instituciones, para cumplir su misión sin interferencias. Frente a los ataques verbales de Trump, que llegó a calificar al jefe de la política monetaria estadounidense de «imbécil» o «cabeza hueca», el líder ha exhibido la templanza que se necesita para un puesto de semejante responsabilidad.

El banquero central deja su silla con los tipos de interés en un rango objetivo de entre el 3,5-3,75% después de haber aplicado solamente tres recortes de un cuarto de punto cada uno desde que el Gobierno se lo solicitó. Si bien el último movimiento ha evidenciado la creciente división interna a la espera de contar con más información acerca del impacto de la guerra de Irán en la economía norteamericana, Warsh cogerá el testigo con una pujante presión inflacionista.

La guerra en Irán condiciona las bajadas de tipos

El futuro nuevo presidente no es novedad para el banco central. Fue gobernador de 2006 a 2011 y trabajó estrechamente con Ben Bernanke, presidente de la Fed en aquel momento, en la gestión de la crisis financiera que sacudió la economía global. Se le conoce como un conservador con predilección por controlar los precios. En unas declaraciones algo antiguas aseguraba que en su jerarquía de objetivos para la Fed prioriza la inflación sobre la actividad económica. Esto haría indicar que prefiere una Fed con tipos de interés más elevados.

Pese a ello, la elección de Trump por este perfil abocaba a pensar que la Fed tomaría un giro expansionista, expectativas que ahora han comenzado a enfriarse. Las apuestas de mercado se inclinan ahora hacia una política más restrictiva en medio del «sólido» crecimiento de Estados Unidos y las preocupaciones inflacionarias derivadas de la tensión en Oriente Próximo. No es que Warsh haya abandonado su convicción de ejecutar mayores recortes y de reducir el balance, sino más bien que los inversores perciben que su actuación estará condicionada por los vaivenes de los acontecimientos económicos más que por la ideología.

Warsh ha sido ratificado este martes por el Senado de Estados Unidos como nuevo gobernador de la Fed, paso previo a su votación como presidente. En concreto, ha sido elegido para un mandato por catorce años como uno de los siete miembros con 51 votos a favor y 45 en contra. No será hasta este miércoles cuando su candidatura a presidente sea sometida a votación.

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