Publicado: abril 1, 2026, 7:29 pm
Un caso de acoso sexual y abuso en el fútbol femenino argentino estalló hace cinco años: cinco jugadoras denunciaron en 2021 al técnico Diego Guacci ante la FIFA, que consideró que no existían pruebas suficientes para sancionarlo, por sus conductas, sobre las que han roto su silencio ahora.
Luana Muñoz, Gabriela Garton, Aldana Cometti y Camila Gómez Ares, cuatro de las cinco futbolistas que denunciaron al entrenador y cuyas identidades fueron reveladas por Guacci y su pareja, han detallado los comportamientos abusivos del entrenador, entre los que mencionan acoso sexual, hostigamiento y discriminación en el diario argentino La Nación, pues han precisado que se dirigía a ellas con un lenguaje denigratorio basado en su género y su orientación sexual.
Los hechos se produjeron principalmente mientras ocupaba el banquillo de River Plate y UAI Urquiza, aunque también dirigió algunas categorías juveniles de la selección argentina, entre 2012 y 2017. «No se metía con cualquiera. Sabía a quién encarar, en general chicas solas que estuvieran lejos de sus familias», explica Garton, exarquera de la selección argentina y actual jugadora FC Bulleen Lions, que denuncia «comportamientos violentos, formas de manipular a jugadoras y maneras de hablarles que no corresponden con un espacio seguro» por parte de Guacci.
«¿Qué tengo que hacer para que jueguen bien? ¿Meterlas en la ducha y cogerlas [follarlas] por el orto [culo]?«, ha revelado que le dijo tras una derrota. «Sos como todas las demás, capaz de bajarte los pantalones y hacerte violar para estar en la selección«, recordó también la futbolista.
Luana Muñoz, que milita actualmente en el Belgrano de Córdoba, ha apuntado que fichó por River al mismo tiempo de la incorporación del técnico, lo que provocó que muchas jugadoras se marchasen del equipo: «Me llamó la atención que más de la mitad del plantel decidiera irse a otro club, pero con el tiempo entendí lo que pasaba con esta persona», asegura, antes de revelar su propia experiencia.
La defensora ha contado que era habitual que el entrenador llevase a sus casas a algunas de las jugadoras, entre ellas ella misma. «En una ocasión me quedé sola en su coche con Diego y empezó a hacerme muchas preguntas sobre mi vida sexual. Me preguntó si me gustaban las chicas o los chicos. Llegó a preguntarme si ya había tenido mi primera vez y hasta me insinuó si había estado con una determinada compañera del plantel».
«Yo tenía 15 años y eran demasiadas preguntas juntas de temas muy privados en donde un entrenador no tiene nada que hacer», ha lamentado, al tiempo que recuerda que se sintió «incómoda y en peligro», así como que regresaba a casa «angustiada, triste, completamente de mal humor y sin ganas de volver al club al día siguiente«.
Cometti, que aún integra la selección nacional, expresó tristeza e impotencia ante lo que consideró la «injusticia» de que Guacci no fuera sancionado, mientras que la quinta denunciante, cuya identidad no ha sido revelada, contó a La Nación que en una ocasión el entrenador se mostró en ropa interior y con una erección en una videollamada y le pidió fotografías íntimas. Ante la negativa de la jugadora, Guacci dijo que era la primera vez que le decían que ‘no’ y expresó: «Vos me ponés así».
La futbolista desveló, además, que el entrenador la acosó durante meses por distintas plataformas digitales. «Seguramente no me nombran porque saben que mi testimonio es el que más lo incrimina, y porque deben tener miedo de que yo tenga capturas de pantalla de ese momento tan asqueroso», ha explicado la jugadora, sobre por qué cree que Guacci y su pareja no desvelaron su nombre.
Las jugadoras han decidido ahora hablar públicamente por la inacción por parte de la FIFA, que han subrayado que escuchó únicamente la versión de Guacci y, un año más tarde, cerró la investigación al concluir que «las pruebas en el expediente son insuficientes para corroborar los hechos relatados por las jugadoras».
Si bien las futbolistas no han acudido a la Justicia argentina, el caso ha desencadenado una serie de denuncias cruzadas entre las partes por los delitos de daños y perjuicios y calumnias e injurias.
