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Dejó Venezuela, Argentina la impactó y hoy vive lo duro de la distancia: “Me sorprendió que hayan dejado entrar la ayuda”

Publicado: julio 20, 2026, 6:00 am

Por fortuna, los amigos y la familia de Amanda están bien, aunque envueltos en un manto de tristeza que parece no querer ceder. Ella, desde lejos, busca todos los caminos posibles para contener y ayudar, aunque no es sencillo, tiene un hijo que acaba de llegar al mundo y una hija de cinco años.

La catástrofe en La Guaira llegó a los oídos de Amanda en un momento personal colmado de felicidad , aunque también de sensibilidad. Y a medida que las noticias empeoraban, experimentó esa sensación tan extraña de estar viviendo varias emociones contradictorias al mismo tiempo: “No fue fácil lidiar con el posparto y este acontecimiento tan fuerte, viendo casos de madres que perdieron hijos, embarazadas que pasaron por esa tragedia y hasta madres que murieron para salvar a sus hijos”, dice.

“Estar lejos cuando pasa algo triste en tu país es muy fuerte porque nuestra cabeza esta pensando las veinticuatro horas en eso, viendo las tragedias por las redes y los grupos familiares y, a su vez, tenemos que estar al 100% en el país en el que estamos, cumpliendo con nuestras obligaciones del día a día”.

En un primer momento, Amanda intentó limitar el acceso a la información, pero cuando estuvo lo suficientemente fuerte, buscó los caminos para ayudar: “El estudio donde trabajo hizo un evento para recolección de fondos, donando el monto total. Mi participación en este caso, por la tan reciente llegada de mi hijo, fue la de hacer unos diseños para los flash del evento. Apenas me enteré que en el estudio iban a hacer algo por Venezuela, me tomé un tiempo entre el caos de cuidar un recién nacido y a una nena de cinco años. Hice diseños de línea fina, que son los ideales en este tipo de eventos plasmando lo que me gusta de Venezuela: sus paisajes, aves, flores… Un mapa floreado, como queriendo imaginar una Venezuela que resurge y florece”.

“Conmueve mucho ver que hay personas que dan todo para salvar a quien estuvo padeciendo tanto. Me sorprendió que el gobierno haya dejado entrar la ayuda humanitaria. Hay veces que hasta niegan esa ayuda o la boicotean, así que por suerte esta vez si dejaron que les llegue esa ayuda”, continúa Amanda.

Amanda, junto a su marido argentino, su hija y su hijo (en camino).

“Así como se unen en Iris (el estudio donde trabaja Amanda), hay muchas iniciativas de recolección de insumos. Lo más necesario son elementos de primeros auxilios, alimentos no perecederos, colchonetas, carpas -ya que hay muchas personas sin casa-. Y se puede ayudar bien sea donando o hasta yendo a clasificar las donaciones o a organizar ciertas cosas en esos sitios”.

Dejar Venezuela para dejar florecer una pasión

Desde niña, Amanda Rodríguez calmaba sus ansias de ver el mundo a través del lienzo en blanco que cobraba vida con sus trazos. A pesar de aquel camino de liberación, había algo en su entorno que la asfixiaba. Desconocía qué era lo que había más allá de sus fronteras, pero podía percibir que en algún otro lado de la Tierra sería capaz de respirar más profundo.

Corría el año 2016, cuando decidió atravesar los límites de su Venezuela natal por primera vez. Panamá fue el destino inicial al que llegó sola, con una valija en mano, que incluía las herramientas para desarrollar su pasión por el arte del tatuaje.

Amanda sabía que su país atravesaba una crisis, pero en aquel instante, cuando sus ojos se encontraron ante una realidad hasta entonces desconocida, el anhelo de emigrar y probar suerte en otro destino surgió con fuerza: “La decisión de salir de mi país, Venezuela, fue impulsada por la situación complicada que existe al vivir allá: la inseguridad y falta de recursos básicos era muy notoria”, asegura hoy, mientras repasa su historia.

Amanda nació y creció en Venezuela.

Un amor y un país intrigante: Argentina

Más allá de las dificultades que atravesaba en Venezuela, hubo otra circunstancia que alentó la decisión de Amanda: el amor. Fue en Panamá, el primer rincón del mundo en el que había decidido aventurarse como viajera, que se enamoró de Agustín, un argentino con residencia en la nación panameña.

A partir de este suceso inesperado, Argentina, un país que siempre había deseado conocer, emergió en el horizonte de Amanda. ¿Debían permanecer en Centroamérica o aventurarse hacia el sur? “Si bien Panamá fue una opción para nosotros, decidimos venir a Argentina en el 2017″, revela la mujer venezolana.

“Argentina siempre llamó mucho mi atención. Sentía que su desarrollo artístico en todo sentido era increíble y a su vez en el tatuaje tiene una muy buena recepción. Así que todo cerraba perfectamente para venir”.

Amanda Rodríguez

“Mi familia, mis amigos y el entorno en mi país lo tomaron dentro de todo super normal, era muy usual ver a los jóvenes irse para buscar un mejor destino. De hecho, de mis amigos y primos habían quedado muy pocos. Por supuesto, para mis padres era muy dolorosa la idea de la distancia. En mi caso, a pesar de saber que los iba a extrañar, era muy joven y la euforia de finalmente salir y conocer lo desconocido dominaban mi presente”.

Una tierra que abraza inmigrantes: ”Como en casa”

Tocó tierra argentina con cierta incertidumbre, pero invadida por el entusiasmo que implicaba descubrir una nación intrigante. De pronto, Amanda fue consciente de que había dejado atrás sus fronteras, sus límites reales e imaginarios. Finalmente, se había animado a viajar y conocer otros lugares, un suceso que la inundó de felicidad.

Sin embargo, en esta ocasión todo era diferente. A Buenos Aires no había llegado de visita, sino a vivir. Si bien había arribado de la mano de su pareja, para Amanda el impacto del nuevo comienzo la tomó por sorpresa: “Argentina es un lugar muy cálido en el que me siento muy bienvenida”, asegura.

“Argentina es un lugar muy cálido en el que me siento muy bienvenida”

“Pienso que el hecho de estar formado por muchas familias descendientes de inmigrantes es lo que lo hace tan receptivo a la hora de recibir gente del extranjero. Vine a este país y las personas me hicieron sentir como en casa. Me gusta la buena onda de su gente, son alegres y eufóricos”.

“A su vez, es muy interesante su cultura, la música, su manera de expresarse. La arquitectura y lo organizado que es de alguna forma, las calles y sus direcciones. Aunque no lo crean, en Venezuela el sistema urbano es poco preciso. Acá con decir el nombre de la calle y la altura ya estás. En Venezuela tienes que explicar exactamente qué hacer con algún punto de referencia conocido más cercano, como un hospital o un centro comercial”.

“Por otro lado, se come muy rico en este país, tiene una muy buena gastronomía y en Buenos Aires, al menos, la cantidad de cosas que tienes para hacer en la ciudad son increíbles”.

“La cantidad de trabajo que hay es impresionante”

Amanda había imaginado a Buenos Aires como ese lienzo en blanco con múltiples oportunidades para comenzar a dibujar su historia. Pronto descubrió que su imaginación no se alejaba de la realidad que se respiraba en el ambiente artístico porteño. A la calidez y bienvenida de sus habitantes, se sumó un universo compuesto por galerías y recovecos llenos de arte en todas sus expresiones, entre ellas, el tatuaje.

“Tengo la dicha de que me va muy bien y estar haciendo aquello a lo que tanto me quería dedicar”, se emociona Amanda, quien trabaja en Iris Tattoo, uno de los estudios más destacados de Argentina y muy conocido a nivel internacional.

“Me he desarrollado para ser experta en microrealismo. Me piden tatuajes con ideas muy hermosas de mucho detalle y color que disfruto mucho hacer. Hago tatuajes con pequeños detalles de mascotas, flores, paisajes, haciéndolos lucir lo más fiel a la realidad, lo que lo hace muy llamativo. Me gusta ser versátil al tatuar, lo hago con línea fina y manejo la técnica de acuarela”, continúa la joven, quien a su vez ha tenido el honor de tatuar celebridades, madres que eligen tatuarse junto a sus hijas, y personas adultas mayores, muchas de las cuales lo hacen por primera vez.

Amanda ha tenido el honor de tatuar celebridades, madres que eligen tatuarse junto a sus hijas, y personas adultas mayores, muchas de las cuales lo hacen por primera vez.

“Conocí a personas increíbles y la cantidad de trabajo que hay es impresionante. Así que estoy super agradecida y muy feliz de estar aquí y todas las oportunidades que se me han presentado”.

Crecer en Argentina

Hoy, desde un rincón en Miami, Amanda vuelve a pensar en Venezuela, se conmueve y asegura que todos, de alguna manera, podemos ayudar. Ella se encuentra actualmente en el local de Iris de Florida, Estados Unidos, cuya sede central está en Buenos Aires. Con una familia fusionada, se siente argentino-venezolana, y considera que migrar y adaptarse a las nuevas culturas que la han recibido, la ayudó a construir un espíritu fuerte. Las situaciones extremas, sin embargo, son siempre difíciles de atravesar.

Microrealismo.

Varios años han pasado desde que dejó su tierra, tal vez por la realidad de Venezuela, tal vez por el amor, aunque, en el fondo, Amanda se atrevió a traspasar sus fronteras gracias a su esencia curiosa y aventurera. Para ella, como para todo artista, el viaje es mucho más que ver monumentos y visitar museos, se trata de incitar a la imaginación, alimentarla de nuevos aromas, texturas, colores, melodías y paisajes, de inspirarse a través de la exploración de otras culturas.

“Tener ahora mi propia familia me hace extrañar más aún a mi familia nuclear, por más que con mi familia estemos en permanente contacto”, reflexiona.

En el corazón de Amanda, no cabe más que el agradecimiento.

“El hecho de haber desarrollado gran parte de mi carrera en Argentina me hace sentir que crecí. Argentina me ha dado mucho, siento que es un país en el que se aprende muchísimo. Argentina siempre va a ser parte de mí”, concluye.

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Argentina Inesperada es una sección que propone ahondar en los motivos y sentimientos de aquellos extranjeros que eligieron suelo argentino para vivir. Si querés compartir tu experiencia podés escribir a argentinainesperada@gmail.com . Este correo NO brinda información turística, laboral, ni consular; lo recibe la autora de la nota, no los protagonistas. Los testimonios narrados para esta sección son crónicas de vida que reflejan percepciones personales.

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