Publicado: julio 6, 2026, 6:03 pm
«Soy el responsable de la desaparición de mi esposa», con esas palabras escritas por Cédric Jubillar, un pintor e instalador de paneles de yeso, se pone fin a un caso muy sonado en Francia que se ha extendido más de cinco años, según ha informado el diario francés Le Monde. En octubre de 2025, la Justicia condenó a Cédric Jubillar a 30 años de prisión por el asesinato de su esposa, la enfermera Delphine Jubillar, aunque nunca apareció el cuerpo. Este lunes, el abogado del condenado, Pierre Debuisson, ha explicado en una rueda de prensa que su cliente ha escrito una carta en la que confiesa que es responsable de la muerte de su expareja, aunque aún no se ha revelado todos los detalles del escrito.
Este hecho es especialmente significativo puesto que, hasta ahora, Jubillar siempre mantuvo su inocencia e incluso participó en el operativo de la búsqueda del cuerpo de la víctima. El letrado ha declarado que su cliente ha realizado una «confesión de culpabilidad» basada en una relación de confianza. «Durante nuestras reuniones, reconoció su implicación en este caso. En este proceso, también quiere dar sepultura a la madre de sus dos hijos», declaró Debuisson.
El abogado aseguró que «se hará todo lo posible» por localizar el cadáver, anticipando que Jubillar estaría dispuesto a revelar la ubicación del cuerpo de Delphine, desaparecida desde diciembre de 2020. El abogado informó que su cliente colaborará con las autoridades para aportar información relevante sobre las circunstancias de la desaparición y sobre la ubicación del cuerpo.
Cómo fue la desaparición de Delphine
La principal incógnita de este proceso es qué ocurrió exactamente con Delphine. La mujer desapareció en la noche del 15 al 16 de diciembre de 2020 de la casa familiar en la que vivía con quien era todavía su marido, Cédric Jubillar, y sus dos hijos. De madrugada, el condenado llamó a la Gendarmería para decir que no encontraba a su mujer tras salir a pasear a los perros en un pequeño pueblo de la región del Tarn, al sur de Francia.
Las sospechas rápidamente se dirigieron hacia él teniendo en cuenta que el matrimonio estaba en proceso de separación, que la mujer mantenía una relación con otro hombre y que, como se supo más tarde, el marido había contado semanas antes a su madre que estaba dispuesto a matarla.
A pesar de esto, Jubillar insistió en su inocencia desde el primer momento. En su declaración inicial a los investigadores, aseguró haberse ido a la cama antes que su cónyuge. La noche de la desaparición, el hijo mayor de la pareja, de seis años en aquel entonces, declaró haber escuchado una acalorada discusión cerca del árbol de Navidad, en la que oyó cómo su madre le pedía distancia.
Sobre dicha disputa, Jubillar ha explicado en su carta que la desaparición de su esposa se produjo tras una discusión, sin especificar los detalles. Estos se reservarán para la Justicia francesa y no se espera que trasciendan a la luz pública por el momento.
«Se trata de una pareja cuya relación se había deteriorado a lo largo de varios meses, con tensiones cada vez más intensas», ha declarado Debuisson en la rueda de prensa. Tras el crimen, el condenado se hallaba «paralizado por el miedo, pensó inmediatamente en sus hijos y no quiso exponerlos a la terrible visión del cuerpo sin vida de su madre. Inmediatamente tomó la decisión de trasladar el cadáver a un lugar del que nos facilitó algunos detalles», según ha declarado el abogado de Jubillar.
Tras estas últimas revelaciones, el juicio de apelación a la sentencia ante el Tribunal de lo Penal de Toulouse, previsto para el 21 de septiembre de 2026 y con una duración estimada de cuatro semanas, podría aplazarse.
