Publicado: septiembre 17, 2026, 6:18 pm
Banco Santander prosigue con su estrategia de reducir costes para ser más eficiente y planea acometer un proceso de reestructuración de plantilla en dos sociedades tecnológicas, en las que trabajan alrededor de 13.000 personas a nivel mundial. Se trata de Santander Digital Services (SDS) y Santander Global Technologies and Operations (SGTO), que se fusionaron en julio, y Gravity, cuyo tamaño es más reducido. Fuentes sindicales trasladan a La Información Económica que la entidad se ha dirigido a los representantes de los trabajadores para iniciar las conversaciones.
La entidad enmarca el proceso en la necesidad de eliminar duplicidades de puestos que ha generado la citada fusión, así como la finalización de algunos proyectos tecnológicos y que han derivado en que ahora haya sólo una plataforma tecnológica común para todos los mercados del banco y no varias, como ocurría antes. Ambas compañías prestan servicios a las filiales del Grupo Santander en todos los mercados en los que opera.
Sin embargo, el banco ahora necesita menos proyectos y servicios tecnológicos, ya que el despliegue de Gravity, la plataforma tecnológica en la nube del Santander, acabará de implantarse en todos los países en los que el Grupo está presente a finales de este año una vez se materialice su despliegue en Brasil. En cualquier caso, todavía no se ha constituido la mesa negociadora ni se conoce el número aproximado de bajas que planean.
Es el primer ERE que Banco Santander presenta desde la pandemia de Covid-19. En aquella ocasión se saldó con una reducción de la plantilla de unas 4.000 personas, alrededor del 13% de la plantilla de ese momento, así como el cierre de más de 900 sucursales y la recolocación de unos 1.000 empleados.
En paralelo a esto, la entidad liderada por Ana Botín también está inmersa en un plan de prejubilaciones para mayores de 55 años, que no cuenta con una cifra concreta de salidas, sino que persigue crear un marco para acogerse de manera voluntaria. No obstante, hace unos meses se cifró en entre 2.000 y 3.000 personas las bajas. En la práctica esto da al banco poder para vetar ciertas salidas y los trabajadores no están obligados a acogerse a dicho plan.
Las condiciones negociadas con los representantes de los trabajadores ofrecen hasta el 74% del sueldo para empleados de entre 55 y 57 años, siendo del 76% para mayores de 58 años. En este sentido, el banco asumirá el coste del convenio especial hasta los 63 años y seis meses, y brinda la posibilidad de ampliarlo hasta los 64 a través del prorrateo de la asignación económica. El objetivo pasa por facilitar el acceso a la jubilación con hasta el 95% de la pensión.
Como parte de las condiciones, la entidad se ha comprometido a mantener el seguro de vida colectivo, las aportaciones al plan de pensiones hasta que la jubilación se haga efectiva y las condiciones del acuerdo sobre préstamos, que permite a los empleados acceder a financiación en condiciones más ventajosas en hipotecas y créditos personales. Cuando se cerraron los requisitos del acuerdo, que estará vigente hasta 2028, Comisiones Obreras estimó entre 800 y 1.000 salidas anuales. Dos meses después, la organización precisa que sigue habiendo más solicitudes para acogerse al plan de los que pueden irse.
