Publicado: enero 4, 2026, 12:22 pm
Todas las miradas en la geopolítica internacional no apuntan ya a Nicolás Maduro —encarcelado y pendiente de enfrentarse a una acusación por narcoterrorismo en territorio estadounidense— sino en quién puede ser ahora su relevo al frente de la presidencia venezolana.
El Supremo del país caribeño lo tiene claro y ya ha encargado este domingo a Delcy Rodríguez que asuma el poder del país «para garantizar la continuidad administrativa y defensa integral de la nación». También Donald Trump tiene claro que la vicepresidenta ejecutiva de Venezuela es actualmente la persona al frente del país y así lo manifestó este sábado en su rueda de prensa de Mar-A-Lago para explicar la extracción de Maduro en una operación casi cinematográfica de sus Delta Forces.
«Rubio trabaja directamente con ella, acaban de tener una conversación y ella está esencialmente dispuesta a hacer lo que consideramos necesario para hacer Venezuela grande de nuevo», dijo Trump antes de amenazarla con nuevas operaciones «si no hace lo que queremos».
La elegida por Trump
Delcy Eloína Rodríguez Gómez, de 56 años, es por tanto la señalada para llevar la nave venezolana tras la detención de Maduro y no, de momento, una María Corina Machado que pese a ganar el último premio Nobel de la Paz por su tarea opositora en favor de la libertad en Venezuela, recibió un varapalo de Trump en la rueda de prensa del presidente estadounidense: dijo que Macho «no tenía el respaldo ni el respeto de su pueblo».
España sabe de Delcy Rodríguez por varios asuntos que afecta a la política española. Principalmente, por su escala en el aeropuerto de Barajas, en el que fue recibida por José Luis Ábalos —ahora en la prisión de Soto del Real— pese a tener prohibido pisar suelo europeo. Viajaba en un vuelo privado de un compañía turca para reunirse con el ministro de Fomento del Gobierno de Sánchez. Allí estaban también Koldo García —también ahora en prisión— y el comisionista Víctor de Aldama.
También aparecía Delcy junto a Edmundo González Urrutia en las famosas imágenes en la residencia del embajador español en Caracas, en las que el opositor que se enfrentó en las últimas elecciones a Maduro firmaba un texto en el que reconocía la victoria del presidente Nicolás Maduro para, poco después, abandonar el país dirección en España. Según González, aquel documento se firmó bajo coacciones y dijo que el chavismo alteró el resultado en las urnas. «O firmaba o me atenía a las consecuencias», afirmó. Junto a Edmundo se veía en aquella foto a Delcy Rodríguez… y también el presidente de la Asamblea, su hermano Jorge Rodríguez.
Una familia marcada por la muerte de su padre
Delcy (nacida en 1969) y Jorge (en 1965), apodados como ‘Los Rodríguez’ han sido durante años dos piezas fundamentales del régimen de Nicolás Maduro; el nombre de ambos ha aparecido siempre cuando se hablaba de la sucesión de Maduro y han ocupado cargos clave en el chavismo tanto políticos, económicos y de relaciones internacionales. El nombre Delcy como sucesora, de hecho, salió a relucir en octubre de este año cuando el Miami Herald informó de un supuesto pacto con Trump para que ella liderase el país si Maduro pactaba su salida hacia Catar o Turquía. Ella siempre lo negó. Pero tres meses, después, es lo que ha sucedido, salvo que Maduro ha salido detenido y no exiliado.
Delcy es abogada y es la hija de Jorge Antonio Rodríguez, político y guerrillero que fundó el partido marxista Liga Socialista y fue acusado en 1976 de estar involucrado en el secuestro del empresario estadounidense William Frank Niehous. Fue torturado hasta la muerte y varios funcionarios del gobierno de Carlos Andrés Pérez fueron destituidos tras el incidente. «La revolución bolivariana fue nuestra venganza personal», dijo hace unos años Delcy Gómez, la madre de Jorge y Delcy que, según se cuenta en El País, «instigó en sus hijos la obligación de ser los mejores, conquistar el poder y vengar la muerte de su padre».
Los dos hermanos se educaron en un colegio vinculado a la Universidad Central de Venezuela (UCV) —la principal del país— donde se mezclaron con familias de guerrilleros y conspiradores del Partido Comunista y La Liga Socialista. Se graduó como abogada de la y cursó estudios de derecho social en la Universidad de París X Nanterre. También tiene una maestría en política y social de la Universidad de Birkbeck, en Londres.
Una carrera meteórica en el chavismo
Delcy comenzó su carrera política durante la administración Chávez como coordinadora general de la vicepresidencia y directora de Asuntos Internacionales del ministerio de Energía y Minas. En 2006 fue por seis meses ministra del Despacho de la Presidencia.
Volvió a ocupar un cargo de relevancia en 2013, ya con Maduro: ministra del Poder Popular para la Comunicación e Información. Fue designada en 2014 como Canciller o ministra del Poder Popular para las Relaciones Exteriores y se convirtió en la principal portavoz del gobierno venezolano. Ocupó ese cargo hasta 2017. Luego lideró la Asamblea Constituyente, un organismo de confianza de Maduro que tenía como misión redactar una nueva Constitución y «apartar todos los obstáculos que han impedido la materialización» de la Carta Magna de 1999.
En 2018, Delcy —que ha sido pareja del empresario libanés Yussef Abou Nassif Smaili, uno de los hombres más poderosos de Venezuela— asumió aún más poder al ser situada en la vicepresidencia del país, en sustitución de Tareck El Aissami. Además, desde 2024 es ministra de Hidrocarburos, por lo que es la jefa económica del chavismo y máxima responsable del petróleo del país, un recurso que suscita el interés máximo de un Trump que, en su discurso de Mar-A-Lago, citó la palabra «petróleo» en decenas de ocasiones para expresar su deseo de controlarlo. Venezuela es el país del mundo con mayores reservas de crudo, aunque no es tan fácil de extraer como en otros países.
«Exigimos la inmediata liberación del presidente Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, único presidente de Venezuela», reiteró Rodríguez este sábado en una alocución transmitida por radio y televisión. La sucesora de Maduro encabezó un consejo de defensa junto al titular del Parlamento, su hermano Jorge Rodríguez; el fiscal general, Tarek William Saab; la presidenta del Supremo, Caryslia Rodríguez: el ministro de Interior y Justicia, Diosdado Cabello; la ministra de Ciencia, Gabriela Jiménez, así como el comandante estratégico operacional de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), Domingo Hernández Lárez. Todos ellos tienen, de momento, la llave del futuro inmediato del país.
