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España estrenará el 29-N un nuevo ciclo electoral en la UE en el que se juegan su futuro el 'macronismo' o Meloni

Publicado: octubre 5, 2026, 11:29 am

Pedro Sánchez puso este lunes fecha a las elecciones anticipadas tras la caída en el Congreso de los decretos de vivienda asociados al ‘caso Maricarmen’. España volverá a las urnas el 29 de noviembre y abrirá la veda para un nuevo ciclo electoral a lo largo de toda la UE. «Ha llegado el momento de que los españoles y las españolas decidáis qué futuro queréis para vosotros mismos y para vuestro país», expuso el presidente del Gobierno para confirmar un anuncio que era casi un secreto a voces. Tras los comicios generales, votarán en 2027 los italianos, los franceses y los polacos, además de una oleada de elecciones regionales clave en Alemania.

En general, estará en juego qué modelo de Europa se dibujará para el corto y el medio plazo además en medio de la negociación del nuevo presupuesto para el bloque comunitario (2028-2034), el cual tendrá una importante carga ideológica.

España será la primera parada. Pedro Sánchez ha usado la vivienda como tema movilizador para el PSOE, con las manifestaciones y las acampadas por todo el país y calificando al PP y a Vox de «la peor oposición» de la historia democrática. Eso sí, llegará a las urnas cerrándose por primera vez en democracia una legislatura completa sin aprobar los Presupuestos Generales del Estado en un momento además exigente a la hora de vehicular por ejemplo fondos europeos. Al mismo tiempo, el presidente llega en medio de tensiones por la cuestión migratoria con socios como Alemania o Italia, aislado en asuntos como Gaza o Ucrania y estirando mucho el chicle con temas como la oficialidad del catalán, el gallego y el euskera en la UE.

En el otro lado el PP y Alberto Nuñez Feijóo esperan su momento. Su bagaje internacional no es amplio, pero cuenta con el favor por ejemplo del líder del PPE, Manfred Weber, y con la fortaleza de que la delegación española en el grupo es la más amplia junto a la CDU alemana, con Dolors Montserrat como secretaria general a nivel continental. Además, ha logrado Génova lo que no pudo hacer Moncloa: ‘europeizar’ la crisis en Ceuta, precisamente con el viaje de Weber y Montserrat hace algunos días a la ciudad autónoma y forzando una misión de la Eurocámara para justo antes precisamente de las elecciones generales. Vox, por su parte, espera subirse a la ola positiva para la derecha radical que ya se da en otros países como Alemania, Francia o Italia.

Italia de hecho también volverá a las urnas en otoño, aunque la fecha no está confirmada todavía. Giorgia Meloni aspira a seguir en el poder después de haber logrado el Gobierno más estable desde la era Berlusconi, y las encuestas le son favorables: sitúan a Fratelli en torno al 26%, por delante del Partido Democrático, alrededor del 21%, y del Movimiento 5 Estrellas, que estaría cerca del 13%. Por detrás aparecen Forza Italia y Alleanza Verdi e Sinistra, alrededor del 7%, mientras que la Lega ronda el 5%. Eso dejaría a la primera ministra con muchas opciones de revalidar la fórmula que tiene ahora mismo con Forza Italia y con la Lega.

Meloni tendrá enfrente mayor o menor fuerza rival en función de cómo se articule la oposición: la unidad del PD y del M5S junto a los Verdes podría ser una idea, que además ya se probó con éxito en algunas regiones. La líder socialdemócrata, Elly Schlein, tiene precisamente como referente a un Pedro Sánchez que, en cambio, ha visto como la receta migratoria de Meloni se ha impuesto a nivel europeo, algo que puede marcar también el futuro en el Palazzo Chigi. Salvo sorpresa, por tanto, no cambiarán demasiado las cosas en Roma.

Un país partido en tres

La gran cita europea, eso sí, serán las presidenciales en Francia. Dos modelos, otra vez, cara a cara el próximo mes de abril: lo que sobreviva del ‘macronismo’ o lo que pueda armar en la izquierda Jean Luc Melenchon, y en el otro lado una Marine Le Pen que espera poder presentarse para, a la tercera, intentar llegar al Elíseo. Si no lo pudiera hacer por sus causas judiciales, su pupilo Jordan Bardella espera en la recámara. Son esos dos -o tres- modelos muy dispares. El ‘macronismo’ sin Macron (que ya no puede presentarse tras cumplir dos legislaturas) puede agarrarse a las figuras de dos ex primeros ministros como Gabriel Attal y Edouard Philippe, pero parten con desventaja.

Y es que los sondeos dejan más o menos claro que el cara a cara final en las presidenciales será entre Jean Luc Melenchon y Marine Le Pen (o Bardella), con clara ventaja para la derecha radical. Pero la figura de Philippe puede crecer con el paso del tiempo; de hecho, algunas encuestas creen que el ex primer ministro podría ajustar mucho más un cara a cara con Le Pen, cosa que Melenchon no lograría. Por su parte, los socialdemócratas galos caminan entre figuras como el eurodiputado Raphael Gluksmann o una recuperación del PS (de capa caída desde los tiempos de François Hollande, cuyo nombre también suena).

Europa en general mirará de muy cerca lo que pase en Polonia. Las encuestas muestran un escenario más fragmentado: la Coalición Cívica (KO) de Donald Tusk se mueve aproximadamente entre el 25 y el 29%, mientras que Ley y Justicia (PiS) ronda el 22–26% y Konfederacja alrededor del 14–16%. Además, la aparición de nuevas formaciones en la derecha complica todavía más el panorama. Las urnas en Polonia no solo son importantes a nivel nacional: el país se ha convertido con Tusk en un baluarte importante del europeísmo y sobre todo de la ayuda a Ucrania. Ese apoyo, con un Gobierno de derecha radical, como ya se vio, quedaría tocado si Ley y Justicia vuelve al poder.

Las parlamentarias en Grecia o una oleada de elecciones regionales en Alemania también se suman al nuevo ciclo. El país heleno ahora mismo lidera el Eurogrupo y el de Kyriakos Mitsotakis se ha convertido en uno de los gobiernos más estables de Europa pese a las polémicas políticas sobre todo en el plano laboral. Más difícil lo tienen el canciller alemán, Friedrich Merz, y su CDU. Tras los fracasos y el aplastante triunfo de la derecha radical de AfD en Sajonia-Anhalt, el ciclo de elecciones de los länder seguirá el 18 de abril de 2027, con las elecciones regionales simultáneas de Sarre (Saarland) y Schleswig-Holstein, y continuará una semana después, el 25 de abril, con las elecciones de Renania del Norte-Westfalia. Unos malos resultados para la derecha tradicional podrían precipitar la salida del canciller… y quizá unas elecciones anticipadas.

Europa se dibujará por tanto según lo que pase en las urnas en diferentes países clave a lo largo de lo que queda de 2026 y de todo 2027. Con un presupuesto a medio negociar todavía, y un continente que va virando a la derecha, Sánchez abre la veda: pero no solo se la juega él, sino también los herederos de Macron, Meloni, Tusk o Merz. El año que viene será decisivo para saber si la UE cambia de caras… o no tanto.

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