Publicado: septiembre 24, 2026, 2:13 pm
El inicio de la nueva campaña de granos gruesos en la Argentina se da bajo un marco económico sensiblemente superior al de ciclos anteriores.
Los productores agropecuarios se encuentran ante un escenario donde la combinación de cotizaciones firmes para los principales cereales y oleaginosas, junto con un costo de insumos en proporciones viables, genera una oportunidad comercial estratégica.
Bajo este contexto, consultoras privadas del sector estiman que los márgenes de rentabilidad para el maíz y la soja podrían situarse holgadamente entre 30% y 35% en dólares.
Esta lectura se apoya en cotizaciones a cosecha muy atractivas: la soja cotiza en torno a los US$ 360 por tonelada —un valor muy superior al promedio del último trienio—, mientras que el maíz se ubica entre US$ 207 y USD 208 por tonelada, unos US$ 20 por encima de los valores del mes anterior.
Este diagnóstico del negocio fue la premisa central expuesta por Matías Amorosi, gerente general de la firma AZ-Group, durante una jornada de capacitación y análisis económico transmitida vía webinar.
Frente a decenas de operadores e inversores del sector agropecuario, el analista remarcó que las relaciones de canje entre los insumos necesarios para sembrar —como fertilizantes y fitosanitarios— y el valor final de los granos a cosechar guardan hoy un equilibrio sumamente atractivo.
Por esta razón, su recomendación técnica fue directa: el productor debe pasar a la acción, salir de la posición pasiva y comenzar a tomar coberturas o fijar valores futuros para la producción que se levantará en los próximos meses.
Asegurar estos precios hoy implica blindar un margen de ganancia que en épocas de alta volatilidad no suele permanecer abierto por mucho tiempo.
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La dinámica de los mercados agrícolas está fuertemente influenciada por factores externos cambiantes, por lo que la cautela y la planificación financiera se transforman en las herramientas clave para defender la salud económica de la empresa agrícola.

Tensiones globales y el mapa climático
Para comprender por qué los precios se ubican hoy muy por encima del promedio histórico de los últimos años es necesario observar el tablero geopolítico internacional.
Amorosi detalló dos grandes variables que sostienen e impulsan las cotizaciones mundiales.
En primer lugar, la persistencia de conflictos bélicos y tensiones geopolíticas de gran escala continúa entorpeciendo la logística global.
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Las restricciones y riesgos derivados del enfrentamiento entre Estados Unidos e Irán siguen afectando el libre tránsito marítimo, encareciendo los fletes y dificultando el abastecimiento fluido tanto de fertilizantes como de cargas de granos.
A esta compleja situación se le suma el recrudecimiento de la guerra entre Rusia y Ucrania.
Los recientes ataques con bombardeos a puertos estratégicos, infraestructura bélica e incluso buques mercantes cargados con alimentos dentro de la cuenca del Mar Negro han elevado drásticamente las primas de riesgo para la navegación en esa zona.
Como consecuencia directa, la demanda internacional se vio obligada a redirigir sus compras hacia orígenes alternativos y más seguros, generando picos de volatilidad y empujando las cotizaciones al alza en las principales plazas bursátiles del mundo.
En segundo lugar, el factor climático global introduce una dosis adicional de incertidumbre en la oferta futura.
La transición hacia el fenómeno de El Niño proyecta un escenario disímil para la región sudamericana.
Para la Argentina, El Niño suele traducirse en precipitaciones abundantes, lo cual es muy favorable para la siembra de granos gruesos, pero requiere cautela en el tramo final de los cultivos de invierno.

Un exceso de agua en primavera puede provocar el lavado de nutrientes en el trigo, complicaciones severas al momento de la trilla y una degradación de la calidad comercial del grano.
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En contraste, el mismo fenómeno climático podría generar sequías o lluvias marcadamente deficitarias en el centro y norte de Brasil.
De concretarse este déficit hídrico en el vecino país, la producción total del mayor exportador mundial de soja se vería severamente condicionada, lo que añadiría mayor presión alcista al mercado global.
Ante un tablero internacional donde la geopolítica y el clima imponen reglas cambiantes día a día, la recomendación de los especialistas es “no especular con el techo de los precios y consolidar cuanto antes una rentabilidad que le devuelva previsibilidad al negocio agrario”.
