Publicado: julio 8, 2026, 4:20 pm
Los europeos se tomaron la cumbre de la OTAN en Ankara como una ocasión para apaciguar a Trump y ya se encargó el propio presidente de Estados Unidos de cambiar el guion al anunciar que rompe el alto el fuego con Irán y que podría volver a atacar al país este mismo miércoles. «En lo que a mí respecta, se acabó. No quiero volver a tratar con ellos. Son escoria. ¿Saben lo que es escoria? Son gente enferma. Están dirigidos por gente enferma. Y son personas viciosas, violentas. Y si tuvieran un arma nuclear, la usarían», dijo el presidente de Estados Unidos durante una comparecencia con el secretario general de la Alianza, Mark Rutte.
En las conclusiones de la cumbre, los aliados se limitaron a asegurar que Teherán nunca debe tener un arma nuclear y que debe garantizar la «libre navegación» por el estrecho de Ormuz. «Son gente mala. Y francamente, no quiero perder mi tiempo con ellos. Ahora, dejaré que nuestro maravilloso panel, los negociadores sigan hablando si quieren, pero no lo veo claro. No me gusta esta gente», añadió Trump sobre el régimen ayatolá. Mientras, Rutte asumió en cierto modo la decepción de Washington con los europeos por la falta de ayuda en el conflicto.
El neerlandés reiteró que es la política de la OTAN y el punto de vista de los treinta y dos aliados que Irán nunca debe obtener capacidad nuclear. Señaló que, aunque Irán está fuera del territorio de la OTAN, eso no significa que la Alianza no pueda desempeñar «un papel si fuera útil», aunque primero habrá que ver qué ocurre en los próximos días y semanas. Más adelante afirmó que degradar la capacidad nuclear y la capacidad de misiles balísticos de Irán es crucial para Oriente Medio, para Europa y para el mundo, y sostuvo que el presidente estadounidense tomó la decisión correcta al ordenar los ataques.
El otro giro de Trump tuvo que ver con España, con quien anunció que va a ordenar romper toda relación comercial. «Hablé con Alemania, hablé con Francia, hablé con el Reino Unido, hablé con Italia… No hablé con España. España es un caso perdido. Ya no queremos hacer ningún negocio comercial con España», comentó, también con Rutte delante; el secretario general se limitó a decir que el Gobierno español ha dado «un paso muy importante» llegando al 2% del gasto en defensa en el último año.
«Es un aliado terrible», expuso el presidente estadounidense sobre el rol de España en la organización. Esta amenaza, de hecho, ya la hizo por primera vez hace un año, en la cumbre en La Haya, donde el Gobierno de Sánchez se desmarcó del objetivo del 5% en gasto militar. Desde entonces, Trump ha calificado el comportamiento español como «un horror» y en aquel momento amenazó a España con aranceles. El inquilino de la Casa Blanca añadió que España es «una causa perdida» y el corte de relaciones no solo incluye la parte comercial, avisó, sino también «todas las visitas» que pudiera hacer al país. Además, en la foto de familia, Trump y Sánchez ni se cruzaron, con el estadounidense en el centro de la misma y el español en uno de los extremos.
Sánchez respondió a Trump con cautela en rueda de prensa y tachó sus críticas de infundadas. «Los datos son los datos: España ha hecho un esfuerzo extraordinario por llegar al 2% del PIB en defensa en 2026, hemos sido el tercer país que más ha aumentado la inversión en 2024 y 2025″, comentó, y alegó que el Gobierno se toma la amenaza «con tranquilidad» porque las relaciones con Washington, dijo, «son muy positivas» para ambas partes. «Tenemos la mejor de nuestras voluntades y el mayor de los compromisos para tener la mejor relación con EEUU» ha destacado Sánchez, pero también ha destacado que son decisiones soberanas de España «responder a los compromisos de la OTAN, con los que hemos cumplido con creces».
Pese a estos desplantes, Rutte celebró que la cumbre de Ankara haya sido, dijo, «un gran éxito» y que la OTAN esté «más fuerte que nunca», con grandes inversiones y nuevos compromisos por valor de 50.000 millones de dólares. «En toda la Alianza, la inversión en defensa sigue aumentando, se entregan nuevas capacidades y la industria está ampliando la producción. Los aliados europeos y Canadá están asumiendo una mayor responsabilidad por nuestra seguridad compartida. Estas son las bases de una OTAN más fuerte, más justa y más capaz», sostuvo el secretario general, que reivindicó de nuevo a Trump como el gran valedor de esa «OTAN. 3.0».
Tras la reunión Trump rebajó el tono y sostuvo que la cumbre fue «muy positiva» con «mucho cariño y unidad» en la sala, mientras sus acompañantes celebraron que los europeos le hubiesen agradecido «haber salvado» a la OTAN. En rueda de prensa, el presidente estadounidense se vanaglorió que la mayoría del nuevo gasto en defensa de los europeos y de Canadá está siendo y será en Estados Unidos. Además, celebró que «salvo uno o dos aliados» el resto van camino del objetivo del 5% del PIB en temas militares; es impulso a la industria estadounidense, al mismo tiempo, no habría sido posible, avisó, sin los aranceles.
Una unidad «no vista en la historia reciente»
Rutte aseguró que lo que vio entre los 32 líderes en el cónclave fue «un enorme sentido de unidad que no había visto en la historia reciente». Señaló que la OTAN «es una alianza de democracias, donde puede haber debates intensos, pero al final todos se unen», y afirmó que el presidente Trump y Estados Unidos «están completamente comprometidos» con la OTAN. De hecho, restó importancia al nuevo órdago de Washington sobre Groenlandia: «Tiene que estar bajo control de Estados Unidos, y no de Dinamarca», llegó a decir Trump, que se encontró con la respuesta de la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, quien reiteró que la isla «no está en venta».
En ese punto, Rutte se remitió a las negociaciones a tres bandas entre la Alianza, Copenhague y la Casa Blanca iniciadas hace meses en Davos. El secretario general dio la razón a Trump sobre la necesidad de proteger el Ártico de los avances de Rusia y China, y precisamente ahí España, otros diez países europeos y Canadá se comprometieron este miércoles en la cumbre de la OTAN en Ankara a asumir más responsabilidades en la región del Atlántico Norte, el Ártico y el mar Báltico. «Cooperaremos todavía de forma más intensa en la inteligencia aliada, la defensa y el mando y control marítimo en los mares del norte, la libertad de navegación y asegurar las líneas de comunicación», explicó sobre el asunto el primer ministro noruego, Jonas Gahr Store.
Del tema de Groenlandia se puede extraer también otra de las conclusiones de la cumbre: el compromiso de todos los aliados con el artículo 5 del Tratado, referente a la defensa mutua. «Nos hemos reunido en Ankara para reafirmar nuestro compromiso inquebrantable con nuestra defensa colectiva en virtud del Artículo 5 del Tratado de Washington y con el vínculo transatlántico. Un ataque contra uno es un ataque contra todos. Nuestra unidad, solidaridad y fortaleza colectiva siguen siendo el fundamento de la paz, la seguridad y la prosperidad para los mil millones de ciudadanos», se lee en el documento.
Más apoyo para Ucrania
Los aliados también acordaron, por otra parte, reforzar el apoyo a Ucrania. «Para 2026, los aliados se comprometen a aportar 70.000 millones de euros en equipamiento militar, asistencia y formación para Ucrania, y afirman sus compromisos soberanos de mantener al menos niveles equivalentes en 2027″, recogieron en las conclusiones, y reconocieron el rol de Kiev para la seguridad occidental, pero sin entrar a valorar la petición de Volodimir Zelenski este martes de que esas capacidades de defensa sirvan para tomar la «decisión lógica» de que el país entre en la Alianza. Asimismo, Trump confirmó a Zelenski que le autoriza para fabricar misiles Patriot en territorio ucraniano y con asesoramiento estadounidense.
En general, los líderes de los 32 países resaltaron en Ankara un compromiso «inquebrantable» con la seguridad global, y quitaron importancia a los desplantes de Trump: de hecho, algunos gobiernos como el alemán validaron los nuevos ataques sobre Irán. Otros como el polaco recordaron que «no hay OTAN sin Estados Unidos» y el Gobierno belga aseguró que las críticas de la Casa Blanca a la Alianza no alteran el compromiso de Washington con la misma.
