Publicado: junio 24, 2026, 8:13 am
El Gobierno baja la tensión con Patricia Bullrich pese a su faltazo a la reunión con Manuel Adorni y prepara para esta semana la primera conferencia de prensa de Adrián Ravier como vocero presidencial. En el Ejecutivo buscan evitar que el nuevo desmarque público de la jefa del bloque libertario en el Senado escale la interna, mientras intentan relanzar la comunicación oficial con un perfil más económico y menos confrontativo.
“Ella va a hacer ese juego y lo tenemos claro. No hay razón para romper”, expresan en Nación. La lectura que hacen en la Casa Rosada es que Bullrich tiene hoy más poder de negociación interno, que su vínculo con Balcarce 50 será más áspero de cara a 2027 y que el oficialismo necesita mantener un esquema de equilibrio para sostener las reformas en el Congreso.
La ausencia de Bullrich en la reunión con Adorni fue leída como una nueva señal de distancia, pero no como un punto de ruptura. En el entorno del jefe de Estado saben que la senadora viene marcando diferencias por el caso del jefe de Gabinete, por la estrategia parlamentaria y por otros episodios recientes, pero creen que sigue siendo una pieza necesaria para negociar con aliados y ordenar el Senado.
En la mesa política del primer mandatario también toman nota de que los bloques dialoguistas evitaron avanzar en Diputados con una ofensiva inmediata contra Adorni. El PRO, la UCR y sectores provinciales no dieron quórum en la sesión especial impulsada por la oposición para tratar pedidos de interpelación y moción de censura. Interpretan que ese movimiento confirma que los aliados no quieren quedar como responsables de una remoción formal, más allá de que puedan acompañar una interpelación o sostener críticas públicas.
El cálculo oficial es que el Congreso puede mantener vivo el caso Adorni, pero difícilmente avance hasta el final con una remoción. Los funcionarios y dirigentes cercanos al Presidente sostienen que desplazar al jefe de Gabinete por esa vía sentaría un precedente institucional complejo y que muchos bloques no están dispuestos a cargar con ese costo. Es por eso que intentan ganar tiempo, ordenar la discusión reglamentaria en el Senado y evitar que el caso bloquee por completo la agenda legislativa.

El Gobierno prepara en paralelo la primera conferencia de prensa de Adrián Ravier como nuevo vocero presidencial. “Estamos trabajando para que sea esta semana”, expresan en Nación. El economista ya empezó a mantener reuniones en Balcarce 50 con Adorni, Santiago Caputo y el nuevo secretario de Prensa, Fabián Fernández, para definir el formato, los anuncios y el tono de su debut.
Los equipos del asesor presidencial coordinan con el entorno del nuevo funcionario el contenido de la primera aparición pública. La idea es que Ravier tenga un perfil menos confrontativo y más técnico que el de Adorni. “Es positivo que sea más tranquilo y del interior. La gente no tolera más lo pedante”, amplían en el oficialismo. En el Ejecutivo creen que esa diferencia de estilo puede ayudar a descomprimir una comunicación que quedó paralizada por el caso del jefe de Gabinete.
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Ravier se mostró por primera vez con Milei después de su designación en un evento de la Fundación Faro, pero en la Casa Rosada buscan que su verdadero debut político sea la conferencia de prensa. El objetivo es instalar una nueva etapa comunicacional, con foco en economía, gestión y reformas, y evitar que cada aparición pública quede absorbida por las preguntas sobre las declaraciones juradas, los viajes y la situación judicial de Adorni.
En la mesa chica del primer mandatario sostienen que el caso del jefe de Gabinete “lo definirá la Justicia” y que la tarea del oficialismo ahora debe ser recuperar iniciativa. Para eso, los equipos presidenciales trabajan en una agenda de anuncios económicos que permita mostrar gestión y separar el mensaje oficial del desgaste que generó la investigación por presunto enriquecimiento ilícito.
Uno de los temas que el jefe de Estado viene trabajando es la flexibilización de los créditos en dólares. El Banco Central modificó la normativa para permitir que bancos otorguen financiamiento en moneda extranjera a clientes que no tienen flujo propio de ingresos en dólares, siempre que cuenten con garantías en moneda extranjera otorgadas por sujetos habilitados, como exportadores, que asuman el rol de principales pagadores.

La otra señal económica es la habilitación para tomar deuda por hasta US$5000 millones. El decreto publicado en el Boletín Oficial faculta a Economía a avanzar con operaciones de financiamiento en dólares con entidades internacionales y garantías parciales de organismos multilaterales. En el Gobierno lo enmarcan en la estrategia para reducir el costo de financiamiento del Tesoro y reforzar la cobertura de vencimientos, en la antesala de pagos relevantes previstos para julio.
La agenda económica y legislativa también incluye el Súper RIGI, la ley de Zonas Frías, la Ley Hojarasca, la reforma electoral y los proyectos de propiedad privada, pliegos judiciales y ascensos diplomáticos que el oficialismo quiere mover en el Senado. En el Ejecutivo admiten que el caso Adorni trabó parte de esa dinámica, pero sostienen que no pueden paralizar el envío ni el tratamiento de reformas por la crisis del jefe de Gabinete.
Federico Sturzenegger, además, trabaja en un nuevo paquete de desregulación que Milei quiere enviar al Congreso en las próximas semanas. En la Casa Rosada lo presentan como parte del segundo tramo de reformas estructurales que Milei quiere sostener durante el año electoral. La misma lógica aplica para las primeras conversaciones por un pacto fiscal con las provincias, que podría ordenar una negociación más amplia sobre impuestos, coparticipación, gasto y responsabilidad fiscal.
Nación busca combinar esos tres frentes: contener el conflicto con Bullrich, relanzar la comunicación con Ravier y sostener la agenda de reformas. En Balcarce 50 saben que la senadora seguirá diferenciándose cuando lo considere conveniente, pero creen que romper con ella abriría un frente innecesario en el Senado y complicaría aún más la negociación con aliados.
Es por eso que la instrucción interna es bajar la tensión y convivir con los matices. Adorni sigue sostenido por Milei y Karina Milei, pero ya no concentra la comunicación oficial. Bullrich mantiene poder propio y margen para desmarcarse, pero sigue siendo necesaria para la estrategia parlamentaria. Ravier, mientras tanto, tendrá su primera prueba esta semana: intentar que el oficialismo vuelva a hablar de economía y reformas sin que el caso Adorni vuelva a ocupar todo el centro de la escena.
