Publicado: mayo 14, 2026, 4:27 pm
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha asegurado que el presidente chino, Xi Jinping, se ha ofrecido a contribuir para lograr un acuerdo que ponga fin a la crisis en el estrecho de Ormuz en la guerra entre Estados Unidos e Irán. Durante su visita a China, el mandatario estadounidense ha explicado que «al presidente Xi le gustaría que se llegara a un acuerdo». «Le gustaría que se llegara a un acuerdo. Y se ofreció, dijo: ‘Si puedo ser de alguna ayuda, me gustaría serlo‘», según ha detallado en una entrevista difundida este jueves por la cadena Fox News.
Una recepción con grandes honores militares frente al Gran Salón del Pueblo de Pekín ha dado inicio a la jornada central del viaje de Trump en visita de Estado al gigante asiático. El mandatario estadounidense y su homólogo chino han escenificado con varios mensajes una voluntad de cooperación entre ambas superpotencias. «China y EEUU tienen mucho que ganar con la cooperación y mucho que perder con la confrontación. Debemos ser socios, no rivales«, ha expresado Xi Jinping en la declaración inicial ante los medios de comunicación. Trump ha recogido el guante: «La relación entre China y Estados Unidos va a ser mejor que nunca antes«. El mandatario estadounidense, además, ha aprovechado la ocasión para invitar a Xi Jinping a visitar la Casa Blanca el próximo 24 de septiembre.
La guerra de Irán era el principal asunto en la agenda de Washington en esta cumbre. Sobre ello, Trump ha reiterado que al presidente chino «le gustaría que se abriera el estrecho de Ormuz» y, según la Casa Blanca, ambos mandatarios han rechazado la militarización del paso marítimo y han coincidido en que Irán no debe tener nunca armas nucleares. El republicano ha revelado, además, que Xi Jinping le ha asegurado que China no proporcionará equipamiento militar a Teherán. «Dijo que no va a entregar equipo militar, lo cual es una declaración importante. Pero, al mismo tiempo, dijo que compran gran parte de su petróleo allí y que les gustaría seguir haciéndolo», ha explicado en declaraciones a la citada cadena estadounidense.
Presionar a China sobre su posición respecto a Irán era una prioridad de Trump en su viaje al gigante asiático. Desde hace días, Washington esgrime la idea de que el bloqueo de Ormuz afecta directamente a los intereses energéticos y comerciales de China, ya que por esa vía pasan aproximadamente el 45 % de sus importaciones de gas y petróleo. Este mismo jueves, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, ha asegurado que China intentará «utilizar su influencia sobre Irán para contribuir a la reapertura del estrecho de Ormuz», ya que «Pekín tiene un interés directo» en garantizar la normalización del tránsito en el paso marítimo debido a su «elevada dependencia energética» del crudo procedente de Oriente Medio. «Es muy probable que trabajen entre bastidores en la medida en que tengan capacidad de influencia sobre el liderazgo iraní», ha señalado en declaraciones a la cadena CNBC. Además, según el comunicado difundido por la Casa Blanca, China habría «mostrado interés» también en importar más petróleo de Estados Unidos con el objetivo de reducir su dependencia energética en el crudo procedente del golfo Pérsico.
Desde el inicio de la guerra, China se ha mostrado como un actor estabilizador de la delicada situación en Oriente Medio, condenado los ataques de EEUU e Israel y respaldando la soberanía iraní. El ministro de Exteriores chino, Wang Yi, aseguró en marzo que la guerra contra Irán «no debería haber ocurrido y no beneficia a nadie». Sin embargo, Pekín ha evitado tomar parte y respaldar de forma directa a Irán en el ámbito militar. Ahora, la presión de Washington y los intereses económicos de Pekín obligan a Xi Jinping a ejercer de mediador y presionar a Teherán para garantizar la seguridad marítima en el golfo Pérsico.
Taiwán, la carta «más importante» para Pekín
Si para Washington era clave tratar la cuestión de Ormuz, para Pekín lo era Taiwán. La cuestión de la soberanía taiwanesa es, según ha expuesto el presidente chino a Trump, «el asunto más importante» en las relaciones entre ambos países, que dependen de «si este asunto se maneja adecuadamente», según el comunicado emitido por la agencia china Xinhua.
El presidente chino, además, ha enfatizado al mandatario estadounidense que la independencia de Taiwán y la paz en el estrecho de Formosa «son incompatibles«, y que si EEUU la apoyase, «los dos países tendrán choques e incluso conflictos, poniendo en grave peligro toda la relación».
La única reacción oficial al comunicado por parte de Estados Unidos se ha producido a través del secretario de Estado, Marco Rubio, que se ha limitado a asegurar que la posición de Washington respecto a Taiwán «permanece inalterada a día de hoy, así como tras la reunión que mantuvimos aquí hoy». «El tema fue planteado. Ellos siempre lo plantean por su parte. Nosotros siempre dejamos clara nuestra posición y pasamos a los demás temas».
El gobierno de China considera a Taiwán una «parte inalienable» de su territorio y busca la «reunificación», idealmente pacífica pero sin descartar el uso de la fuerza. Aunque Washington no reconoce oficialmente a Taiwán como país, le vende armamento y es el principal respaldo externo de la isla. De hecho, durante los gobiernos demócratas de Barack Obama (2008-2016) y Joe Biden (2021-2025), la situación en Taiwán y el mar de China fue uno de los principales focos de conflicto entre ambos países.
Sin sellar grandes acuerdos y con la presencia de magnates
Pese al tono cordial, la primera jornada no dejó anuncios de gran calado sobre los principales asuntos económicos, más allá de la valoración de Xi sobre las conversaciones comerciales mantenidas el miércoles en Seúl —cuyos resultados calificó de «generalmente equilibrados y positivos»—, y su reiteración de que «nadie gana una guerra comercial», en referencia a la crisis arancelaria entre ambos países.
Sin embargo, el tono económico de la visita ha estado marcado por la presencia de grandes ejecutivos estadounidenses que viajaron junto a Trump en el Air Force One hasta China: Elon Musk (Tesla); Tim Cook (Apple) o Jensen Huang (Nvidia) han estado presentes en la ceremonia de bienvenida e incluso accedieron al salón del Gran Salón del Pueblo, algo poco habitual para quienes no son jefes de Estado. El presidente Xi ha asegurado que las puertas de China «solo se abrirán cada vez más» para las empresas norteamericanas; y Trump, por su parte, ha señalado que llevar con él a los grandes empresarios de Norteamérica ha sido una «muestra de respeto» hacia un país con el que mantienen intereses comerciales y tecnológicos recíprocos.
La visita de Trump a China concluirá este viernes. En la última jornada se espera una posible extensión de la tregua comercial que pactaron ambas potencias el pasado octubre en la ciudad surcoreana de Busan, o avances en acuerdos como la compra por parte de Pekín de aviones estadounidenses Boeing y de soja del país norteamericano. Se esperan asimismo señales en materia tecnológica, incluido el acceso de firmas chinas a chips avanzados de Nvidia, un asunto que podría surgir en las conversaciones, dada la presencia en la delegación empresarial de su consejero delegado, Jensen Huang.
También queda en el tintero el caso del magnate de los medios hongkonés Jimmy Lai, de 78 años y condenado a 20 años de prisión bajo la polémica Ley de Seguridad Nacional de la excolonia británica por su papel en las protestas antigubernamentales de 2019, y cuya posible liberación Trump había situado antes del viaje entre los asuntos a tratar con Pekín.
