Publicado: mayo 14, 2026, 3:00 am
Resulta chocante que en pleno s. XXI se siga hablando de la importancia y la urgencia de dejar de fumar. Pero aún hay que insistir mucho en la idea de que dejar de hacerlo es una decisión que puede cambiar por completo el futuro de una persona. Tal y como señala el cirujano Diego González Rivas, uno de los grandes problemas del tabaquismo es que el cáncer de pulmón muchas veces no se detecta a tiempo: «cuando el paciente llega ya está más alta la gravedad«. Esta idea refleja la dificultad de actuar cuando la enfermedad ya está avanzada, lo que hace aún más importante la prevención.
Según su experiencia, no basta con mensajes suaves o progresivos para lograr un cambio real. Él defiende una postura mucho más directa y contundente y así lo ha hecho ver en un pódcast: «Estas terapias de ir progresivamente yo creo que no son buenas. Yo soy muy cañero, no puedes ser blando con un paciente. Tienes que ser muy radical». Con ello quiere remarcar que, en muchos casos, la concienciación solo llega cuando el mensaje impacta de forma clara y sin ambigüedades.
Así provoca el ‘clic’ en el paciente
El especialista insiste en que el punto clave está en provocar un «clic» en la mente del fumador. Ese momento de toma de conciencia llega cuando la persona comprende la gravedad de lo que implica seguir fumando. Como él mismo explica, «que él entienda la gravedad de la situación. Y cuando el paciente entiende la gravedad de la situación y piensa en su familia, en la vida, en todo, es cuando el paciente dice ‘tengo que dejar de fumar'». Es decir, el cambio real no es solo médico, sino emocional y personal.
Muchas veces, el problema es que no se percibe el peligro hasta que ya es demasiado tarde. González Rivas lo resume de forma clara: «Muchas veces no ves el problema hasta que lo tienes«. Esta frase refleja una realidad frecuente en el tabaquismo: la normalización de un hábito que parece inofensivo a corto plazo, pero que tiene consecuencias graves a largo plazo.
El cáncer de pulmón, además, no siempre da señales claras en sus primeras fases, lo que dificulta aún más su detección. Sin embargo, el cuerpo sí va avisando a través de síntomas que muchas veces se ignoran. En este sentido, el médico advierte que «el tabaco te va avisando con cansancio, con fatiga con tos crónica, una serie de síntomas que yo creo que eso es lo que tiene que ser ya la señal de alarma». Estos signos deberían servir como advertencia temprana para frenar el consumo.
El mensaje de Diego González Rivas es claro y directo: dejar de fumar no puede posponerse. La conciencia sobre el daño real del tabaco, unida a la comprensión de sus efectos en la salud y en la familia, es lo que puede provocar ese cambio decisivo. Solo cuando la persona reacciona a tiempo y entiende el riesgo real es capaz de tomar la decisión de abandonar el tabaco antes de que las consecuencias sean irreversibles.
