Publicado: mayo 13, 2026, 9:14 am
Cox Energy ha saltado a los titulares esta semana, cuando ha vuelto a especularse con que su presidente ejecutivo, Enrique Riquelme Vives, pueda disputar la presidencia del Real Madrid a Florentino Pérez, que anunció la convocatoria de elecciones al club blanco el martes. La compañía, fundada por el propio Riquelme en 2014, es una ‘utility’ que cotiza en México (BIVA desde 2020) y en el BME Growth, el mercado de valores español especializado en pequeñas y medianas empresas en expansión, desde 2023.
La empresa se dedica al desarrollo y promoción de soluciones energéticas y de generación en los principales países de América, Europa, África y Medio Oriente, con operaciones en México, Chile, Colombia, Centroamérica, Brasil, España, Portugal, Argelia, Marruecos, Sudáfrica y EAU, tal y como detallan en su web. Cox Energy también opera en toda la cadena de valor, con presencia en el negocio de autoconsumo y de generación distribuida y comercialización de energía.
En origen se constituyó como Cox Energy Solar, que se convertiría posteriormente en el holding del Grupo Cox Energy, que incluye tanto la solar fotovoltaica como sus subsidiarias americanas y europeas. Con una cartera superior a los 5.000 MWp, actualmente cuenta con tres áreas de actividad: generación de energía, comercialización de electricidad cien por cien renovable y operación y mantenimiento de plantas.
En España, la compañía adquirió los activos de la andaluza Abengoa por 564 millones de euros en 2023. El juez de Sevilla que llevó el concurso de acreedores del grupo de ingeniería andaluz adjudicó sus activos a la firma liderada por Riquelme, que se impuso así a Urbas, Terramar, RCP y Ultramar.
Antes, su andadura en América Latina dejó varios hitos importantes. En el año 2016 el Grupo Cox Energy empezó a participar en distintas licitaciones en Chile y México de la mano de socios de referencia. Esto le permitió alcanzar la adjudicación de 264 GWh anuales por parte del gobierno de Chile, en lo que supuso la mayor licitación de energía de fuentes convencionales o renovables en la historia del país sudamericano hasta la fecha. La energética se hizo, así, con un contrato de suministro a veinte años por 140 GWh anuales en Chile.
El pasado 27 de abril Cox cerró la compra de Iberdrola México por 4.000 millones de dólares (3.417 millones de euros al cambio actual) en una operación que desde la firma capitaneada por Riquelme entienden que les permite incorporar «una plataforma de activos de alta calidad, con un sólido historial operativo, una base de clientes de primer nivel y una elevada estabilidad de ingresos ya que una gran parte de la actividad estará respaldada por ingresos recurrentes».
Su operación en México es, por magnitud, el gran golpe en la mesa que ha asestado esta compañía, que viene protagonizando un ascenso meteórico desde que fuese constituida doce años atrás por Riquelme, conocido por ello como el «rey del sol». Así también lo han interpretado los inversores, tras aupar sus acciones con una revalorización cercana al 50%, desde inicios de abril, cuando la adquisición de los activos mexicanos de Iberdrola se adentraba en su recta final. Con más detalle, la compañía cerró el martes con un precio de 12,45 euros por título y una capitalización por encima de los 1.000 millones.
En la cúpula de Cox, en su consejo de administración, figuran junto a Riquelme, que actúa como presidente ejecutivo, directivos de la talla de Alberto Zardoya, heredero de los ascensores Otis y vicepresidente y consejero dominical de la energética, Alejandro Fernández Ruiz, exCEO de la constructora Aldesa y consejero independiente de Cox, o Dámaso Quintana, referente de la industria del cobre como presidente de Cunext y dominical de la firma. Completan el órgano de gobierno los independientes Arturo Saval, Cristina González, Elena Sánchez, Ignacio Maluquer, Juan Ignacio Casanueva, Luis Arizaga, Mar Gallardo, Román Ignacio Rodríguez y Larry Coben.
