Publicado: mayo 12, 2026, 6:58 am
El nervio vago es un concepto asociado al bienestar y a la salud, sin embargo, también tiene conexión con la piel. El cuidado facial dejó de ser algo superficial, y relacionado con la simple aplicación de cremas, porque factores como el sueño, la alimentación y el estrés influyen tanto o más. El eje intestino-cerebro-piel es un concepto que describe la vinculación entre el sistema nervioso, la piel y la microbiota, intestinal y cutánea. Y en este contexto cada vez hay más terapeutas de la piel que apuestan por estimular el nervio vago, como parte también de los rituales de belleza. Un ejemplo es el trabajo de Yvette Pons , reconocida recientemente como Mejor Profesional de Estética del Año en los Premios Professional Beauty Salon International Barcelona 2026. La terapeuta ha desarrollado técnicas propias, como Inflammassaging® , que aborda la inflamación abdominal más allá de la estética, actuando sobre las causas, como el estrés crónico o la acumulación de toxinas, activando, precisamente, el nervio vago. También la reconocida esteticista Carmen Navarro presentó un nuevo tratamiento basado en la estimulación del nervio vago, junto a Sergiy Galchenko , experto en estética y kinesología. Lifting Miosfacial actúa sobre las fascias y la musculatura profunda del rostro, más allá de reposicionar volúmenes y mejorar el aspecto del rostro, el protocolo incorpora una vertiente antiestrés. «No se trata solo de ver el rostro más joven, sino de sentir una liberación profunda de la tensión que bloquea nuestra expresión natural», explica Carmen Navarro. «El rostro tiene memoria. Todo lo que vivimos, lo que callamos y lo que acumulamos se queda ahí. El trabajo miofascial no busca forzar, sino liberar. Cuando las fascias recuperan su movilidad, el rostro vuelve a expresarse con naturalidad», sostiene Galchenko. Andrea Fresneda , esteticista profesional y creadora del método NeuroVagal GlowTM, explica que «es uno de los nervios más importantes del cuerpo y el principal regulador del sistema nervioso parasimpático, encargado de llevarnos a estados de calma, reparación y regeneración. Conecta el cerebro con órganos clave como el corazón, los pulmones o el sistema digestivo, y juega un papel fundamental en cómo gestionamos el estrés, la inflamación y el equilibrio interno del organismo». La experta añade que «piel y sistema nervioso están profundamente conectados. De hecho, ambos comparten el mismo origen embrionario, lo que explica por qué cualquier cambio interno se refleja directamente en la piel. El nervio vago, como regulador del sistema nervioso, influye en procesos clave como la inflamación, la circulación, la oxigenación y la capacidad de regeneración del tejido. Cuando el cuerpo está en estrés constante, la piel entra en modo defensa: se vuelve más reactiva, aparecen desequilibrios como acné, rosácea o sensibilidad , y se acelera el envejecimiento. Sin embargo, cuando hay un buen tono vagal y el sistema nervioso está regulado, el organismo entra en un estado de reparación. Es ahí donde la piel puede equilibrarse, regenerarse y recuperar su calidad, luminosidad y firmeza». Estimular el nervio vago se posiciona así como una nueva forma de cuidar la piel y de retrasar su envejecimiento, porque ayuda en su regeneración e incluso puede favorecer, de forma indirecta, la formación de colágeno , la proteína clave en la estructura, la firmeza y la elasticidad cutánea. Pero Fresneda advierte que «el nervio vago no funciona como un interruptor que ‘se enciende’ y automáticamente genera colágeno. Lo que sí sabemos es que el estado del sistema nervioso influye directamente en los procesos de regeneración del cuerpo». La experta explica que «cuando existe un buen tono vagal se reduce el estrés crónico y el exceso de cortisol, dos factores que degradan el colágeno y aceleran el envejecimiento. Además, mejora la oxigenación, la circulación y los procesos de reparación celular. Todo esto no significa que el nervio vago produzca colágeno directamente, sino que crea un entorno biológico más favorable para su síntesis y para la regeneración de los tejidos». En el cuidado de la piel influyen diversos factores, la rutina cosmética, el estilo de vida, los tratamientos de belleza… Fresneda asegura que «para un buen funcionamiento del nervio vago, lo importante no es aplicar técnicas aisladas, sino desarrollar un buen tono vagal, es decir, la capacidad del cuerpo para adaptarse al estrés y volver a la calma. Esto se consigue a través de hábitos saludables como una buena respiración , descanso de calidad, gestión del estrés y conexión con el cuerpo. También pueden ayudar prácticas como la meditación o la exposición al frío, como los baños de hielo , siempre que se integren de forma coherente. Al final, el nervio vago responde a la sensación de seguridad interna: cuando el cuerpo se siente a salvo, activa los procesos de reparación y regeneración». La neuroestética, que entiende la belleza como un reflejo del estado interno del sistema nervioso, se posiciona así como otra alternativa para cuidar la piel. «No se trata solo de tratar la piel desde fuera, sino de trabajar también desde dentro, regulando el cuerpo para que la piel pueda expresarse en su mejor versión», según Fresneda.
