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Ucrania, Erasmus o el distanciamiento de Trump: ¿está el Reino Unido 'volviendo' a la UE?

Publicado: mayo 11, 2026, 3:00 am

El Reino Unido está ‘volviendo’ a la Unión Europea. Entre comillas, y como metáfora de lo que pasa en el mundo. El apoyo a Ucrania, el regreso al programa Erasmus o el distanciamiento de Trump son tres elementos clave para entender cómo los británicos ven diez años después del referéndum de salida a la UE como el socio más fiable. Lo cierto es que Londres va dando pasos para acercarse más y más de nuevo a Bruselas, pero una entrada de nuevo en el bloque no está sobre la mesa; eso sí, el deshielo es una realidad y ahora el comportamiento ya es casi de aliados, sobre todo desde la vuelta de los laboristas al poder con, por ejemplo, la celebración de una cumbre bilateral el año pasado.

El Gobierno de Keir Starmer ha mejorado las relaciones con la UE. Escribió Fintan O’Toole en su libro Brexit, un fracaso heroico que la salida del bloque fue casi un lujo que se quisieron permitir las élites británicas mientras dejaban de tener en cuentas las consecuencias sobre los ciudadanos, pero avisaba que tarde o temprano las relaciones de Londres con el que fuera su ‘paraguas’ político tendrían que reconstruirse. Y así está siendo: tras las tiranteces con Johnson, May o Sunak, los laboristas quieren llevarse bien con la UE y lo están demostrando con hechos; ya no ha polémicas, solo colaboración.

Ucrania es el punto en común de ambas partes. Tal es así que la UE y el Reino Unido se han convertido en el sostén de Zelenski desde que EEUU se ha desmarcado de ese apoyo. Según datos de Downing Street, Londres ha comprometido más de 18.300 millones de libras en ayuda total, de los cuales alrededor de 13.000 millones corresponden a apoyo militar y 5.300 millones a asistencia humanitaria y económica. Además, en 2025 y 2026 anunció nuevos paquetes de ayuda que incluyen drones, sistemas de defensa aérea, tanques, entrenamiento para soldados ucranianos y fondos para reparar infraestructura energética dañada por los ataques rusos. El Reino Unido también ha entrenado a decenas de miles de militares ucranianos y mantiene un compromiso anual multimillonario para sostener la defensa de Kiev.

Bruselas comparte esa dinámica y la novedad más clara en este sentido se dio en Armenia esta misma semana, con la Comisión Europea abriendo la puerta a que el Reino Unido participe en el préstamo de 90.000 millones de la UE a Ucrania con deuda comunitaria para los próximos dos años: tanto Von der Leyen como Starmer lo ven con buenos ojos, y esa ‘entrada’ sería otro guiño a las relaciones reconstruidas. La Unión reforzaría esa ayuda con músculo financiero que no tienen los socios que se han quedado fuera del formato, que son Hungría, Eslovaquia y la República Checa.

Además, Reino Unido ha vuelto por ejemplo al programa Erasmus. «Ya no somos la Gran Bretaña de los años del brexit», avisó Starmer en su momento, y lo demuestra con hechos: el país volverá al intercambio estudiantil en 2027, en el que se ha convertido quizá en el paso de reintegración más importante desde la salida británica de la UE. Por lo pronto, Londres aportará unos 655 millones de euros para el curso académico 2027-2028, que previsiblemente beneficiarán a más de 100.000 personas solo en el primer año, según anunció el Gobierno británico el pasado mes de abril en un comunicado.

Así, los estudiantes del Reino Unido podrán pasar un año académico en países de la UE como parte de sus estudios de grado sin pagar matrículas adicionales y lo mismo podrán hacer en sentido contrario los estudiantes de países de la Unión Europea. El Erasmus es uno de los buques insignia de la Unión e incluye a países que no forman parte del bloque, pero en su momento los británicos decidieron salirse de él como parte del brexit y con una elevada carga política. Ahora vuelven a la senda. «Europa y el Reino Unido han mantenido lazos educativos mutuamente beneficiosos durante siglos. Fortalecer aún más esos lazos tiene todo el sentido del mundo para ambas partes. Espero que el inmenso potencial de este desarrollo se materialice lo antes posible», celebró Ursula von der Leyen.

Trump, un pegamento entre Londres y Bruselas

La ruptura del orden internacional por parte de EEUU, histórico aliado de Londres, está ayudando también a un acercamiento con Bruselas. «El Reino Unido no fue nuestro mayor aliado», llegó a decir Trump para criticar la postura de Starmer sobre la guerra en Irán, y le comparó incluso con Neville Chamberlain y su política de apaciguamiento en la Segunda Guerra Mundial. Reino Unido y la UE también comparten postura sobre el conflicto en Oriente Medio: no es la guerra de Europa.

En términos comerciales Starmer también ha pasado con Washington por el mismo trago arancelario que la UE y en 2025 necesitó llegar a un acuerdo con Trump «bueno para ambas partes», según definieron entonces en un comunicado conjunto. El objetivo era reducir los aranceles de Estados Unidos sobre automóviles, acero y aluminio británicos, a cambio de un mayor acceso al mercado británico para productos estadounidenses como la carne de res y el etanol. Además, la Casa Blanca aceptó una cuota anual de 100.000 vehículos fabricados en el Reino Unido y sujetos a un arancel de solo el 10% y no del 25%.

¿Volverán los británicos a la UE? La respuesta corta es que no. El proceso ni está cerca de iniciarse ni forma parte de los programas de los partidos de manera realista, pero el sentimiento ciudadano ya da pistas, según una encuesta reciente de YouGov. El 53% del total de británicos se mostró a favor de un retorno pleno al bloque comunitario -más allá de formar parte de programas concretos, como Erasmus-, con un apoyo del 83% entre los votantes laboristas, del 84% entre los liberales demócratas y del 82% entre los verdes. El 39% de los conservadores también lo ven con buenos ojos, y solo un 18% de los electores de Reform UK (herederos de los brexiters más duros) querría una vuelta a la Unión.

En un tiempo en el que todos buscan alianzas firmes, las rencillas del pasado no parecen pesar en la relación de la Unión con quien fuera miembro -y el único país que se ha ido-. Starmer pidió no mirar más al pasado y Londres lo está cumpliendo, con la mano tendida de Bruselas para que el divorcio que fue tormentoso se convierta ahora en una amistad productiva.

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