Publicado: mayo 5, 2026, 3:00 am
En su vestido rosa de Dior, la Reina británica Camila lucía un pequeño broche, compuesto de diamantes, rubíes y zafiros, representando la bandera estadounidense y la británica ‘Unión Jack’ entrelazadas.
Los diplomáticos británicos tuvieron en cuenta hasta el más mínimo detalle en su misión para restablecer la ‘relación especial’ entre el Reino Unido y su aliado norteamericano, tensada por la negación del premier Keir Starmer de participar en la guerra de Donald Trump contra Irán.
Camila vistió este broche más de una vez durante su visita con el Rey Carlos III a los Estados Unidos la semana pasada, un guiño a su suegra Isabel II quien lo recibió en 1957 del alcalde de Nueva York, Robert Wagner, durante la Guerra Fría. También se puso uno de la abuela de Carlos, quien visitó al país en 1939, otro momento crítico para los dos países.
Parece que las urgencias geopolíticas actuales obligaron a dejar en casa otro broche potente: la chapa roja que lució el pasado febrero cuando conoció a Gisèle Pelicot (73 años), la francesa que enseñó al mundo que tenemos que asegurar que las víctimas de violencia sexual no sientan vergüenza en lugar de sus agresores.
Pelicot renunció a su derecho al anonimato en un juicio público, que terminó condenando a su exmarido a 20 años de cárcel por haber invitado a docenas de hombres a violarla mientras estaba drogada. La foto de la reina inglesa, de 78 años, quien sufrió una agresión sexual de joven, y de Pelicot, las dos llevando las chapas con el mensaje «Shame Must Change Sides», la Vergüenza Tiene Que Cambiar de Bando, dio la vuelta del mundo.
En Washington, víctimas del pederasta Jeffrey Epstein, incluyendo familiares de Virginia Giuffre, quien acusó al hermano del rey, Andrew Mountbatten-Windsor, de cometer violaciones, reclamaron en vano una reunión con la pareja real. En una vigilia por el primer aniversario de la muerte, por suicidio, de Giuffre, los manifestantes eligieron una chapa con una mariposa, un símbolo de esperanza de que habrá justicia en el caso Epstein.
Reunirse con las mujeres de las que Epstein abusó hubiera sido complicado para los reyes, por las investigaciones en marcha, pero me gustaría pensar que Camila lucirá pronto esa chapa. En marzo, sorprendió a una asociación de mujeres que preside, diciéndoles: «A todas las supervivientes de cualquier tipo de violencia, muchas de las cuales no han podido contar su historia o a las que no se les ha creído, quiero que sepan que no están solas».
