Publicado: mayo 1, 2026, 6:13 am
La idea de vivir más de 100 años ya no parece tan lejana. Cada vez hay más personas que superan esa barrera, pero aun así sigue siendo algo excepcional. Sin embargo, desde otra mirada, algunos especialistas aseguran que ese límite podría quedarse corto.
Según la medicina tradicional china, el cuerpo humano tendría un potencial mucho mayor del que realmente alcanza en la actualidad.
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La teoría de los 120 años y los ciclos de vida
El médico Liu Zheng sostiene que la edad biológica del ser humano ronda los 120 años. Esta idea se basa en una concepción cíclica del cuerpo y la naturaleza.
De acuerdo con esta mirada, la vida se dividiría en dos grandes etapas de 60 años cada una. Estos ciclos están relacionados con principios clásicos de esta medicina, como el equilibrio entre el yin y el yang, los cinco elementos (agua, fuego, tierra, metal y madera) y los ciclos energéticos del organismo.

En conjunto, estos factores darían como resultado una expectativa de vida más extensa que la que hoy se observa en la mayoría de la población.
Por qué no alcanzamos ese límite
Aunque la teoría plantea ese potencial, en la práctica pocas personas logran acercarse a los 120 años. La explicación, según el especialista, no está solo en la genética, sino en el estilo de vida.
El estrés, los malos hábitos y la falta de equilibrio cotidiano tendrían un impacto directo en el envejecimiento del cuerpo. En particular, influyen en los telómeros, estructuras vinculadas al paso del tiempo en las células.
El rol del estrés y el desgaste del cuerpo
Los telómeros funcionan como una especie de “reloj biológico”. Con el paso de los años y la exposición a factores como el estrés o la mala alimentación, se van acortando.
Este proceso acelera el envejecimiento celular y reduce la capacidad del organismo para mantenerse en buen estado a lo largo del tiempo.
Por eso, desde esta perspectiva, no se trata solo de cuánto se vive, sino de cómo se vive.
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Hábitos, propósito y calidad de vida
Otro de los puntos clave que destaca esta corriente es la importancia de alinear la vida cotidiana con la etapa que se atraviesa. Es decir, adaptar hábitos, ritmo y expectativas a cada momento.
Además, se pone el foco en el propósito personal como un factor central. Tener objetivos, bienestar emocional y una rutina equilibrada serían aspectos fundamentales para sostener la salud a largo plazo.
