Una estancia para descansar, andar a caballo y disfrutar de la buena mesa - Argentina
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Una estancia para descansar, andar a caballo y disfrutar de la buena mesa

Publicado: agosto 30, 2025, 6:00 am

La pintoresca propiedad se levanta donde las sierras ceden ante la llanura, en el norte cordobés. Se accede por la RN 9, esa suerte de columna vertebral que recorre la provincia desde la ciudad capital hasta el límite norte con Santiago del Estero.

Mili Govedic, anfitriona y responsable del trabajo cotidiano en el campo

Unos kilómetros antes de llegar a la localidad de Santa Elena, hay que desviarse y hacer sólo 150 metros desde el asfalto para encontrar el casco de la Estancia del Pilar. La propiedad ha pertenecido a la familia durante cuatro generaciones. La compró don Salvador Rodríguez, pero tuvo poco tiempo para disfrutarla. “Mi abuelo me acompañó un tiempo, ya muy enfermo”, cuenta Vanesa Rodríguez, su nieta.

Vanesa no había cumplido 20 años cuando decidió instalarse aquí con su marido, Martín Govedic, y su primera hija, Mili, que tenía apenas unos meses. La joven pareja se lanzó a la aventura, y durante 27 años transformaron estas casi 2.000 hectáreas en un campo modelo.

La cocina es un punto alto de la propuesta

“Salvador, mi abuelo, fue un hombre que compraba cosas y las ponía en funcionamiento; esa fue su idea con el campo”, cuenta Vanesa. “Él y mi papá, Luis, construyeron la marca de panaderías Del Pilar, que aún permanece en la familia. Eran panaderos y el campo era otro cantar, una inversión”.

Hoy, Mili está a cargo de la operación in situ, mientras Vanesa administra la empresa desde la capital cordobesa. Una auténtica compañía de mujeres.

La casa cuenta con una generosa galería que da a los sembrados y al patio central

El casco

La tierra, fértil por donde se mire, está dedicada a la agricultura y a la ganadería. Se alternan cultivos de soja y maíz año tras año, con pasturas para pasar el invierno. Además, crían vacunos y tienen una cabaña Bradford.

Después llegó el turismo, una actividad que empezó enfocada a los cazadores, cuando las palomas abundaban en la zona. Con el tiempo, estas aves emigraron y no volvieron más. Entonces, ellos hicieron un giro radical hacia el turismo.

Una de las galerías del casco, decorada con objetos y tonos rústicos

La casa original, hecha de adobe, fue remozada íntegramente, aunque aún se reconoce en la fachada, en parte del cuerpo principal. Allí se encuentran el gran living con estufa a leña, siempre encendida en invierno, y la sala de juegos, que cuenta con pool, ajedrez, metegol, sapo, y varios otros juegos de mesa, hasta un jenga gigante. Incluso, ofrecen una selección de libros para los fans de la lectura.

Las cabalgatas son parte del menú de la estancia

En esa área están las cuatro habitaciones más antiguas. Luego se adosaron dos alas más para formar la típica planta en U, característica de las estancias argentinas, con patio y fogón en el centro. En un ala, el comedor; en la otra, las dos suites más nuevas, muy espaciosas, con ventanales por los cuales se cuela el paisaje de campo. Techos altísimos y un cuarto de baño gigante. Todo huele a rosas búlgaras, el perfume insignia de la propiedad.

En el parque, la piscina se despliega hacia la pedanía, que se extiende más allá del inicio de las sierras de Ambargasta. En efecto, la estancia tiene un retazo de sierra que invita a ser recorrida en versión trekking. También se puede llegar a caballo, compartiendo con los peones el trabajo campestre.

La piscina del casco es el mejor lugar para refrescarse los días de calor

Las cabalgatas terminan con un almuerzo criollo en el monturero, donde se conserva un antiguo aguamanil, para cumplir con el rito del lavado de manos a la vieja usanza, con jarra de agua.

Por la tarde, las salidas a caballo o a pie concluyen en un espacio que llaman “La Pulpería”, que oficia de cava. Allí se sirven picadas que preceden la cena, siempre acompañadas de un buen vino: además de la etiqueta de la casa, la variedad es muy amplia.

Estancia del Pilar

La estancia se encuentra a unos 14 kilómetros del cerro Colorado, el sitio donde vivió y escribió algunas de sus inolvidables canciones Atahualpa Yupanqui. Es, además, un destino en el que se pueden ver pictografías en tres colores hechas sobre la piedra de los cerros por los antiguos pueblos de la región. Desde el casco se organizan salidas para conocer el lugar, realizadas en compañía de una guía, que promete, como plus, un paseo para reconocer la flora local.

Las suites del ala nueva son espaciosas, de techos altísimos con ventanas que dan al campo y un cuarto de baño gigante

Las mujeres y el campo

Carlitos, el cocinero estrella, encendió el fogón mientras partía a ultimar los detalles de la cena. Es el momento de la charla. Así nos enteramos de que Mili reparte sus días entre las tareas de campo y su rol de anfitriona cuando la casa recibe huéspedes.

Los platos, bien criollos y abundantes, son preparados por el cocinero estrella, Carlitos

Hace unos meses decidió hacer un largo viaje por Europa para pensar en su rumbo profesional y saber si esto era realmente lo suyo. Volvió más convencida que nunca.

Su jornada se inicia muy temprano. “En invierno todo se calma: ponemos a punto herramientas y maquinarias, limpiamos las parcelas y preparamos el alimento para los animales porque a esa altura ya se comieron todo el pasto, y lo que quedaba se heló”, explica.

Vanesa Rodríguez, Estancia del Pilar

Entre Navidad y Año Nuevo comienza el agite porque se produce una suerte de ventana climática ideal para sembrar. “De este modo, el sol de enero encuentra a la planta todavía sin flor”, concluye con voz de experta.

“Mi equipo me enseñó mucho, me tuvieron paciencia. Una cosa es criarse en el campo y otra dirigirlo”, asegura mientras recuerda sus primeros tiempos. “Ser mujer y ser chica –vine a los 24 años a hacerme cargo– fue un desafío, aquí y con los proveedores. Por suerte lo tengo a mi papá de consejero; él se retiró, pero siempre está para escucharme”.

La casa cuenta con una generosa galería que da a los sembrados y al patio central

“El campo es una actividad de varones –agrega Vanesa–; ahora está cambiando y cada vez hay más mujeres al frente”.

Las reflexiones terminan cuando Carlitos nos llama a la mesa. Entonces, sólo tenemos comentarios para alabar el guiso de lentejas, el bife de chorizo y el flan casero, que llega como dulce corolario de un día de campo, bien al norte, cuando Córdoba comienza a transformarse en Santiago del Estero.

Brindis en Estancia del Pilar, La Cumbre

  • DEL PILAR RN 9 Norte Km 851, Santa Elena. T: (351) 558-7353. IG: @delpilarestancia Adultos (13 años en adelante), $198.000; menores (5 a 12 años), $168.000; niños hasta 4 años, sin cargo. La tarifa es por persona e incluye pensión completa: desayuno, almuerzo, merienda y cena, con bebidas alcohólicas y no alcohólicas, y paseos a caballo. Servicios con costo adicional: masajes y excursiones al cerro Colorado. La estadía mínima es de dos noches; durante los fines de semana largos, tres noches.

Estancia del Pilar

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