Publicado: octubre 27, 2026, 12:21 pm
Vestidos con uniformes de color naranja y con las cabezas rapadas. Así llegaron este lunes los primeros 123 presos al Centro de Alta Contención contra el Crimen Organizado (CACCO), la megacárcel que construyó Costa Rica y que está inspirada en el modelo implementado por el presidente de El Salvador, Nayib Bukele.
El Ministerio de Justicia costarricense informó que entre los 123 primeros reclusos trasladados se encuentran los sospechosos del homicidio del policía Gerson Rosales Cascante, así como «los criminales de mayor peligrosidad del país».
«Durante años se habló de la necesidad de recuperar el control de nuestras cárceles; ahora estamos demostrando con hechos que sí se puede», aseguró el ministro de Justicia y Paz, Gabriel Aguilar Vargas. Según el ministro, «el CACCO es un monumento a la seguridad nacional, una respuesta contundente frente al crimen organizado y una garantía de que el Estado ejercerá su autoridad sin titubeos».
El pasado 14 de octubre, la presidenta de Costa Rica, Laura Fernández, inauguró el primer módulo del CACCO con capacidad para 1.020 privados de libertad y anunció que se espera que para diciembre próximo estén listos los restantes cuatro, con lo cual se alcanzaría la capacidad máxima de 5.100 presos.
La mandataria se comprometió a que en la cárcel se respetarán los derechos humanos de los presos y rechazó las críticas de la oposición y de diversas organizaciones humanitarias sobre las condiciones en las que vivirán los condenados.
El Ministerio de Justicia informó que el CACCO dispone de «tecnología de punta», videovigilancia las 24 horas, presencia policial estratégica en pasarelas y puntos de control para supervisar los movimientos de la población penitenciaria y prevenir cualquier intento de vulnerar la seguridad del complejo.
Inspirada en las cárceles de El Salvador
El CACCO, en el que Costa Rica invirtió cerca de 35 millones de dólares, está inspirado en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT), la megacárcel salvadoreña para pandilleros y símbolo de la «guerra» contra estas bandas implementada por Nayib Bukele, a quien la presidenta costarricense Laura Fernández considera un referente en materia de seguridad.
Con techos altos y pasillos elevados por encima de las celdas para que los guardias de seguridad vigilen el área, cada módulo cuenta con 17 celdas para alrededor de sesenta presos cada una, en las que se instalaron camarotes metálicos con delgados colchones.
En cada celda también están las duchas y los servicios sanitarios, sin puertas o privacidad alguna. En la parte posterior está la salida a una pequeña área de patio cerrado por paredes y techo por el que alcanza a colarse la luz del sol y el calor característico de la provincia de Alajuela, en el centro del país, donde se ubica la megacárcel.
El CACCO además cuenta con espacios para visitas conyugales y visitas convencionales en las que las personas estarán separadas por un cristal. El Ministerio de Justicia aseguró que esta cárcel representa «una transformación histórica en la administración penitenciaria costarricense, sustentada en tres principios innegociables: orden, control y disciplina».
