Publicado: abril 4, 2026, 11:27 pm
Es bastante habitual que pensemos que el apéndice no tiene más utilidad que inflamarse en el momento más inoportuno, provocando que tengamos que acudir al médico, en el caso de España la mayor parte de las ocasiones a urgencias, y sea necesario operarnos para extirparlo.
Nuestra vida sigue una vez que la operación ha tenido lugar, lo que parece reforzar la inutilidad de este órgano. Las cosas muchas veces no son lo que parecen y el apéndice parece ser un buen ejemplo de esto porque, si bien podemos vivir sin él, lo cierto es que cumple una función que no todo el mundo conoce. No por nada el cuerpo lo ha mantenido en lugar de deshacerse de él.
El apéndice no es un órgano ‘inútil’
A pesar de la idea que suele tenerse del apéndice, la ciencia ha demostrado que dista mucho de ser un órgano inútil. Se puede vivir sin él, pero su presencia es importante, algo que puede deducirse del hecho de que la evolución lo ha reinventado al menos 32 veces en mamíferos. No es un órgano que solo se vea en humanos y primates, como se sospechaba, y es diferente en las distintas especies en las que aparece. Se ha perdido en pocas ocasiones, lo que invita a pensar que es más necesario de lo que pensábamos.
Un estudio internacional llegaba a esta conclusión tras analizar el árbol genealógico de más de 500 especies de mamíferos: el apéndice no está desapareciendo, evoluciona.
Ubicado cerca del punto de unión del intestino delgado y el colon, el apéndice es el lugar en el que el cuerpo guarda una reserva de bacterias beneficiosas. Cuando el microbioma del intestino queda diezmado, por ejemplo, tras una infección intestinal, se liberan estas bacterias que estaban en ‘reserva’ para recolonizar el sistema digestivo.
Esta es una de las hipótesis que se defienden para señalar la importancia de este órgano en la supervivencia de la especie, al fin y al cabo, no siempre se ha tenido acceso a soluciones como las actuales y antiguamente las enfermedades diarréicas eran una amenaza constante y mortal. Otra es que sea un nodo del sistema defensivo, porque su interior concentra tejido linfoide asociado al intestino (GALT), pero también folículos y células que intervienen en la inmunidad mucosa.
Las especies que poseen apéndice, revela el estudio, presentan una concentración mucho mayor de tejido linfoide en el ciego. La evolución ha mantenido este órgano a pesar del riesgo de inflamación porque no lo considera inútil, sino un seguro.
La extirpación del apéndice en caso de inflamación o infección está considerada una intervención segura, que lo es, y sin consecuencias a largo plazo. Es en este segundo punto donde surgen las dudas, porque se considera que aquellos que ya no tienen apéndice podrían tardar más en recuperarse tras una enfermedad digestiva o ser más propensos a desequilibrios en la flora intestinal.
Se puede vivir perfectamente sin apéndice, pero la evolución no lo ha eliminado como sí ha hecho con otras estructuras, tal vez porque lo considera «una infraestructura crítica para la supervivencia de nuestra especie», tal y como señalan en el estudio publicado en The Conversation.
Referencias
Islam, T., Sagor, M. S., Tamanna, N. T., Bappy, M. K. I., Danishuddin, Haque, M. A., & Lackner, M. (2025). Exploring the Immunological Role of the Microbial Composition of the Appendix and the Associated Risks of Appendectomies. Journal Of Personalized Medicine, 15(3), 112. https://doi.org/10.3390/jpm15030112
