Publicado: enero 2, 2026, 7:12 am
Grok, el chatbot de Elon Musk, ha empezado 2026 envuelto en una nueva polémica. Esta inteligencia artificial es conocida por sus contestaciones sarcásticas, por difundir información falsa y desnudar a mujeres en fotografías.
Esta última mala práctica no es la primera vez que ocurre, puesto a que, en mayo de 2025, Kolin Koltai, investigadora del medio Bellingcat, descubrió que los usuarios solicitaban a Grok que quitara la ropa de las mujeres que aparecían en una foto, ofreciendo como respuesta una imagen de las chicas en lencería y bikini. Además, en ocasiones, el chatbot respondía con un enlace a un chat que contenía la imagen explícita.
No muy lejos de lo sucedido durante el año pasado, desde 20bits hemos visto que Grok ha vuelto a hacer lo mismo. En esta ocasión, los usuarios le piden al chatbot que quite la ropa de las chicas que aparecen en la fotografía, mostrando como resultado a las mujeres en bikini, lencería y hasta desnudas. No obstante, si bien es cierto que, en alguna ocasión, Grok pide una verificación de edad para ver el resultado, en otras aparece la foto tal cual, como se puede observar en las capturas de pantalla.
Por otro lado, 20bits ha podido comprobar que algunos usuarios piden que la IA desnude a chicas, pero hay otros quiénes lo ven como una mala práctica porque se están vulnerando los derechos de las personas.
¿Por qué Grok es capaz de desnudar a mujeres?
Clare McGlynn, profesora de Derecho de la Universidad de Durham (inglaterra), explica al diario Cointeeth que Grok no desnuda a personas reales, sino que crea imágenes completamente ficticias mediante modelos de IA generativos que están entrenados para reconocer patrones del cuerpo humano con el fin de recrearlos de forma artificial, como pasó con Taylor Swift.
Sin embargo, como hemos mencionado anteriormente, el debate va más allá de lo técnico y se centra en las implicaciones éticas y legales de este tipo de usos. La generación de desnudos no consentidos, aunque sean falsos, puede vulnerar la privacidad y convertirse en una forma de acoso digital, motivo por el que muchas plataformas de IA prohíben explícitamente estas prácticas. Por ende, el caso de Grok reabre la discusión sobre los límites que deben imponerse a las inteligencias artificiales y la responsabilidad de las empresas tecnológicas a la hora de evitar abusos.
