Publicado: agosto 30, 2025, 11:27 pm
Durante décadas, hemos recibido el mensaje de que para adelgazar es imprescindible reducir los hidratos de carbono diarios y evitar por todos los medios la grasa en la dieta. Sin embargo, este planteamiento se queda en la superficie de un proceso más complejo que tiene que ver con la manera en la que nuestro organismo asimila los alimentos, más allá de su composición concreta. En este sentido, el nutricionista experto en patologías digestivas Jesús Vázquez publica un vídeo en redes sociales en el que desvela dónde está el ‘quid’ de la cuestión.
Así pues, no son los carbohidratos los responsables de que no consigamos adelgazar, ni tampoco las grasas, incluso aunque sean buenas. El problema no está en los alimentos en sí, sino en cuándo los comemos y cuál es la reacción de nuestro cuerpo a esas ingestas. Y es aquí cuando entra en juego la insulina, una hormona que puede ser nuestra aliada o la peor de nuestras enemigas… ¡depende!
«Lo que hace que engordemos es, en realidad, la insulina» Así funciona
Como comienza exponiendo el experto en salud digestiva, «lo que engorda no es la grasa ni tampoco los hidratos. Lo que hace que engordemos es la insulina». ¿A qué se refiere con esta afirmación? El problema para la ganancia de peso está en la respuesta hormonal que se deriva de los alimentos de nuestro día a día. Y en este particular, la insulina es la hormona más influyente, sobre todo porque si se mantiene en niveles elevados durante muchas horas, va a hacer que engordemos o, al menos, que no consigamos perder peso.
¿Cuál es la misión de la insulina? La insulina es una hormona que libera nuestro páncreas cuando comemos, con el fin de mantener los niveles de glucosa en sangre en equilibrio. La insulina decide cuánta cantidad del azúcar que hemos ingerido y que circula por la sangre entre en las células para dotarlas de la energía necesaria para ‘funcionar’.
El verdadero problema aparece cuando esa hormona, la insulina, se mantiene elevada por mucho tiempo en el organismo. En ese contexto, el cuerpo se pone en modo ahorro, almacenando la grasa pero sin quemarla. El proceso comienza con la ingesta de carbohidratos: cuando se transforman en azúcares, la insulina hace lo que se denomina un ‘pico de glucosa’ para hacer frente a esa acumulación. Lo malo es que se produzcan demasiados picos de glucosa en el día.
Fabricar insulina sin parar para combatir el picoteo: el gran problema
«El exceso de glucosa en sangre es dañino para las células, así que el páncreas produce insulina para sacarla de la sangre. ¿Y cómo lo hace? Primero favorece que entre en las células para utilizarla como energía inmediata. El resto va a parar a los almacenes: glucógeno hepático y glucógeno muscular. Los restos que queden, irán al almacén de grasa. Esto es lo fisiológico y normal», explica Vázquez.
El problema aparece cuando estamos fabricando insulina sin parar porque no dejamos de picotear. Aquí no se hacen distinciones entre alimentos saludables o no: puedes comer una fruta, una galleta, un trozo de pan… y la insulina se ve obligada a dar la orden de almacenar constantemente. A partir de aquí, cuando se mantiene durante horas en el organismo cumpliendo esta función, los almacenes se desbordan.
El nutricionista advierte sobre la costumbre de picotear, uno de los hábitos menos saludables para perder peso. «Nuestro cuerpo está rellenando almacenes o los está vaciando, y la que da la orden de almacenar es la insulina. Si no paramos de comer, aunque sean pocas cantidades o alimentos saludables, estaremos activando sin descanso esta hormona«. La solución está en comer menos veces al día, pero hacerlo de una manera más eficiente con alimentos que no suban el índice glucémico. «Hay que dejar tranquilo al páncreas».
Optar por alimentos que no provoquen picos de insulina
Nuestro cuerpo necesita un margen de tiempo para ‘echar mano’ de la energía que ha almacenado la insulina, acceder a las reservas de grasa y la siga eliminando. Si no le damos ese tiempo, la grasa se va acumulando sin orden ni concierto y no vamos a adelgazar.
Entre los alimentos más recomendables para evitar esos picos de insulina se encuentra el aguacate, el aceite de oliva virgen extra o los frutos secos en general, y las nueces en particular. También son interesantes las legumbres o los cereales integrales, pero todos ellos dentro de las tres comidas justas que recomienda el nutricionista. «No piques, no hagas cinco comidas, no tengas siempre insulina dando la orden de almacenar, de engordar, pues ya sabes lo que va a pasar».