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Descubren la bacteria responsable de la peste de Justiniano, la primera pandemia registrada de la historia que golpeó al Imperio Bizantino

Publicado: agosto 28, 2025, 11:27 pm

Un grupo de investigadores ha descubierto pruebas genómicas directas de la bacteria responsable de la Peste de Justiniano, la primera pandemia registrada en el mundo, en el Mediterráneo Oriental, donde se describió por primera vez el brote hace casi 1.500 años. El histórico descubrimiento, liderado por un equipo interdisciplinario de la Universidad del Sur de Florida y la Universidad Atlántica de Florida (EEUU), con colaboradores en la India y Australia, identificó la ‘Yersinia pestis’, el microbio que causa la peste, en una fosa común en la antigua ciudad de Jerash, Jordania, cerca del epicentro de la pandemia.

Este hallazgo revolucionario vincula definitivamente el patógeno con la Peste de Justiniano, que marcó la primera pandemia (541-750 d. C.), resolviendo uno de los misterios más antiguos de la historia. Durante siglos, los historiadores han deliberado sobre la causa del devastador brote que mató a decenas de millones de personas, reconfiguró el Imperio bizantino y alteró el curso de la civilización occidental. A pesar de las pruebas circunstanciales, la prueba directa del microbio responsable seguía siendo difícil de encontrar, un eslabón perdido en la historia de las pandemias.

Dos artículos recientemente publicados en Genes, dirigidos por la Universidad del Sur de Florida y la Universidad Atlántica de Florida, proporcionan estas respuestas tan buscadas y ofrecen una nueva perspectiva sobre uno de los episodios más trascendentales de la historia de la humanidad. El descubrimiento también subraya la relevancia actual de la peste: aunque es poco frecuente, la ‘Y. pestis’ sigue circulando por todo el mundo.

En julio, un residente del norte de Arizona murió a causa de la peste neumónica, la forma más letal de infección por ‘Y. pestis’, lo que supuso la primera muerte de este tipo en Estados Unidos desde 2007, y la semana pasada otra persona en California dio positivo por la enfermedad. «Este descubrimiento proporciona la prueba definitiva, largamente buscada, de la presencia de ‘Y. pestis’ en el epicentro de la peste de Justiniano«, afirma Rays H. Y. Jiang, doctor, investigador principal de los estudios y profesor asociado de la Facultad de Salud Pública de la USF.

«Durante siglos, nos hemos basado en relatos escritos que describen una enfermedad devastadora, pero carecíamos de pruebas biológicas sólidas de la presencia de la peste. Nuestros hallazgos proporcionan la pieza que faltaba en ese rompecabezas, ofreciendo la primera ventana genética directa sobre cómo se desarrolló esta pandemia en el corazón del imperio», ha añadido.

La peste de Justiniano apareció por primera vez en los registros históricos de Pelusio (actual Tell el-Farama) en Egipto, antes de extenderse por todo el Imperio Romano de Oriente, o Bizantino. Aunque se habían encontrado rastros de ‘Y. pestis’ a miles de kilómetros de distancia, en pequeñas aldeas de Europa occidental, nunca se había encontrado ninguna prueba dentro del propio imperio o cerca del epicentro de la pandemia.

«Mediante técnicas específicas de ADN antiguo, hemos recuperado y secuenciado con éxito material genético de ocho dientes humanos excavados en cámaras funerarias situadas bajo el antiguo hipódromo romano de Jerash, una ciudad situada a solo 320 kilómetros de la antigua Pelusio», destaca Greg O’Corry-Crowe, doctor, coautor y profesor investigador del Instituto Oceanográfico Harbor Branch de la FAU y explorador de National Geographic.

La arena se había reconvertido en una fosa común entre mediados del siglo VI y principios del VII, cuando los relatos escritos describen una repentina ola de mortalidad. El análisis genómico reveló que las víctimas de la plaga eran portadoras de cepas casi idénticas de ‘Y. pestis’, lo que confirma por primera vez que la bacteria estaba presente en el Imperio Bizantino entre los años 550 y 660 d. C. Esa uniformidad genética sugiere un brote rápido y devastador, en consonancia con las descripciones históricas de una plaga que causó muertes masivas.

Mejora la comprensión de las pandemias

Un estudio complementario, también dirigido por las universidades, sitúa el descubrimiento de Jerash en un contexto evolutivo más amplio. Mediante el análisis de cientos de genomas antiguos y modernos de ‘Y. pestis’, incluidos los recién recuperados en Jerash, los investigadores demostraron que la bacteria había estado circulando entre las poblaciones humanas durante milenios antes del brote de Justiniano.

El equipo también descubrió que las pandemias de peste posteriores, desde la peste negra del siglo XIV hasta los casos que siguen apareciendo hoy en día, no descendían de una única cepa ancestral. En cambio, surgieron de forma independiente y repetida a partir de reservorios animales de larga data, estallando en múltiples oleadas en diferentes regiones y épocas.

Este patrón repetido contrasta fuertemente con la pandemia del SARS-CoV-2 (COVID-19), que se originó a partir de un único evento de propagación y evolucionó principalmente a través de la transmisión entre humanos.

En conjunto, estos hallazgos históricos redefinen la comprensión de cómo surgen, se repiten y se propagan las pandemias, y por qué siguen siendo una característica persistente de la civilización humana. La investigación subraya que las pandemias no son catástrofes históricas singulares, sino eventos biológicos repetitivos impulsados por la congregación humana, la movilidad y el cambio medioambiental, temas que siguen siendo relevantes en la actualidad.

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