Publicado: octubre 22, 2026, 11:27 am
Sara Carbonero ha consolidado su negocio de moda, Slowelove, junto a su amiga íntima Isabel Jiménez, con quien ha inaugurado nueva tienda en Valencia. Por este motivo, la periodista y empresaria ha dado una entrevista al diario El País, de la que extraemos algunas declaraciones de corte muy personal.
El auge de su negocio coincide con la tristeza que Sara todavía guarda muy dentro por la reciente muerte de su madre. «No es el mejor momento. Mi madre falleció por el mismo tipo de cáncer que el mío (ovarios). Hay días que me levanto pensando: ‘Por favor, que pase algo bueno’», dice. Sara no ha podido recoger todavía las cosas de su madre, pero sí lleva un anillo de ella permanentemente. «Es como llevar un trocito de ella», matiza.
Periodista antes que nada, Sara es recordada por muchos por cubrir el Mundial que ganó España, en 2010, que supuso la confirmación oficial de que mantenía una relación con el portero Iker Casillas, que la besó en directo. Posteriormente tuvieron dos hijos, se casaron y se separaron.
«He vivido un machismo desmedido. Lo que yo viví en el Mundial de Sudáfrica no se lo deseo a nadie. La portada de The Times dando a entender que yo, con mi ‘plumas’, a menos dos graditos, desde una esquina, sentada haciendo mi trabajo podía desestabilizar a un hombre… Era machismo pero también te digo que le dejaba a él fatal: un profesional como la copa de un pino se deja meter un gol porque está ahí su pareja. Yo creo que eso ahora mismo sería imposible».
Abunda Sara en la cuestión del machismo cuando subraya que le habría encantado cubrir el primer Mundial que ganaron las chicas, en 2023. «Me hubiese encantado, por supuesto, pero no con Rubiales (quien besó a Jennifer Hermoso en la boca tras el triunfo). En la época en la que yo hacía deporte el fútbol femenino no era nada, no daba audiencia, no había nada».
Cuenta que sus dos hijos, Martín y Lucas, son porteros de los equipos inferiores del Real Madrid, desde hace seis y cinco años respectivamente.
«Es un mundo que yo ya conocía, pero que ahora lo estoy viviendo desde el papel de madre, que te aseguro que es muchísimo más sufrido. Son tus hijos y se te va una parte de la vida en ellos. Cuando encima están en la posición de portero, que ya lo viví, claro, y es la más ingrata del mundo… puedes hacer un partido buenísimo que como el último gol te lo metan a ti, la gente se va a quedar con eso. Y a la historia me remito. En cambio, un delantero puede fallar, puede tirar veinte y meter una. Pero yo, mis niños, lo sufro. Reconozco que lo sufro mucho. Aunque soy madre, sufriría igual si estuvieran haciendo gimnasia rítmica, atletismo, que también se les da fenomenal, o básquet. Sé que es un juego y durará lo que tenga que durar».
