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Mitos y falsas creencias sobre medicina y cirugía estética y cómo afecta a la salud

Publicado: octubre 16, 2026, 11:27 am

Hablar de medicina y cirugía estética no debería ser hablar únicamente de resultados, cambios físicos o fotografías de antes y después porque es necesario hablar de seguridad. Y, precisamente, ese es el punto de partida de la Dra. Carmen Ruiz Garzón, cirujana plástica, estética y reconstructiva y médica estética, que propone desmontar algunas de las falsas creencias más habituales en torno a estos procedimientos.

Porque que algo se haga para mejorar nuestro aspecto no significa que esté exento de riesgos, y tampoco que una intervención sea estética la convierte en menos cirugía. Y, desde luego, una fotografía espectacular en redes sociales o un precio especialmente bajo no deberían ser suficientes para decidir en manos de quién ponemos nuestra salud. Estas son algunas de las ideas que Carmen Ruiz Garzón considera importante aclarar.

1. «Los tratamientos de medicina estética no tienen riesgos porque no son cirugía»

La experta dice que es falso: «Que un tratamiento no sea quirúrgico no significa que esté exento de riesgos. En medicina estética se utilizan productos que pueden inyectarse a través de la piel, sustancias que se aplican sobre ella o diferentes tipos de energía que pueden penetrar en los tejidos.

«Como cualquier procedimiento médico, pueden aparecer complicaciones». Es decir, dependiendo del tratamiento, pueden producirse reacciones alérgicas, alteraciones de la pigmentación o quemaduras. En determinados rellenos, además, una inyección incorrecta en zonas de riesgo, como alrededor de la nariz o de los ojos, puede provocar «problemas vasculares graves e incluso pérdida de visión«. Por eso, la especialista considera fundamental acudir a «centros profesionales y a personal sanitario cualificado» y seguir correctamente las indicaciones antes, durante y después del tratamiento.

2. «La cirugía estética es menos peligrosa porque es una cirugía ‘por estética'»

También es falso: «Una intervención de cirugía estética sigue siendo una intervención quirúrgica y puede tener complicaciones, igual que cualquier otro tipo de cirugía». Es cierto que normalmente se realiza en personas sanas y que muchas intervenciones estéticas presentan una tasa de complicaciones baja, pero siguen existiendo riesgos relacionados con la anestesia, las incisiones, el sangrado, las infecciones y otras complicaciones propias de cualquier procedimiento quirúrgico.

Para Carmen, hay varios aspectos que no deberían pasarse por alto:

  • Acudir a un cirujano plástico cualificado.
  • ​Realizar el estudio preoperatorio correspondiente.
  • ​Intervenirse en un centro adecuado.
  • ​Informar al cirujano de las condiciones de salud y los hábitos personales.
  • ​Cumplir las indicaciones durante el postoperatorio.

3. «La liposucción sirve para adelgazar y conseguir el cuerpo perfecto»

También falso. Tal como señala la especialista, «la liposucción no es un tratamiento para adelgazar», dice Carmen Ruiz Garzón. Su objetivo es eliminar grasa localizada de determinadas zonas del cuerpo para mejorar el contorno corporal. La especialista explica que hay que diferenciar entre la grasa subcutánea, situada debajo de la piel y sobre la que puede actuar la liposucción, y la grasa visceral, que se encuentra alrededor de los órganos y no puede eliminarse mediante esta cirugía.

Por tanto, si una persona presenta problemas de salud relacionados con la obesidad, como hipertensión, diabetes o alteraciones cardiovasculares, «una liposucción no va a solucionar esas enfermedades». La mejoría pasa por la pérdida de peso mediante cambios de hábitos, como la alimentación, ejercicio y un abordaje médico adecuado.

4. «Si una clínica es más barata y sus fotos de antes y después son espectaculares, es una buena opción»

«Falso». Para Carmen Ruiz Garzón, «el precio y las fotografías de las redes sociales no deberían ser los principales criterios para elegir un tratamiento o una intervención». Los precios excesivamente bajos deberían llevarnos a preguntarnos qué hay detrás de ellos y qué calidad de materiales, profesionales, instalaciones y asistencia se está ofreciendo. Además, en redes sociales se suelen mostrar los casos más llamativos, que no tienen por qué representar los resultados habituales. Algunas imágenes pueden estar retocadas o incluso utilizar fotografías que no corresponden al profesional que las publica.

Antes de elegir un tratamiento, la especialista recomienda informarse sobre:

  • La cualificación y experiencia del profesional.
  • ​Dónde se realizará el procedimiento.
  • ​Qué productos o materiales se utilizarán.
  • ​Si las instalaciones son adecuadas.
  • ​Qué seguimiento se ofrece después.
  • ​Qué asistencia tendremos si aparece una complicación.

Su conclusión en este punto es tajante: «No debemos elegir un tratamiento únicamente por su precio o por una fotografía de Instagram».

5. «Operarse en otro país es una buena idea si sale mucho más barato»

La experta apunta a que esto también es falso. Aunque una intervención realizada en otro país no tiene por qué ser necesariamente insegura, Carmen recuerda que «el precio nunca debería ser el único criterio para tomar una decisión«. El llamado turismo estético puede añadir determinados riesgos. Un vuelo de muchas horas inmediatamente después de una cirugía puede aumentar el riesgo de problemas vasculares y tromboembolismo. También pueden existir barreras lingüísticas y dificultades para mantener un seguimiento médico adecuado cuando el paciente regresa a su país.

Por eso, antes de intervenirse fuera del lugar de residencia hay que conocer «perfectamente quién va a realizarla, en qué centro, en qué condiciones, qué asistencia habrá durante el postoperatorio y qué ocurrirá si aparece una complicación».

6. «Los implantes mamarios duran toda la vida y no necesitan revisiones»

Otro punto que la experta tacha de falso. Los implantes mamarios «no deben considerarse dispositivos que duren necesariamente toda la vida». Con el paso de los años aumenta el riesgo de rotura del implante, y de ahí la importancia de mantener un seguimiento médico y realizar las revisiones recomendadas por el especialista. «Pensar que los implantes son para siempre puede hacer que algunas pacientes dejen de realizarse controles«, comenta.

7. «Un trasplante capilar cura definitivamente la alopecia»

Falso, sí. Un trasplante capilar no significa necesariamente que la alopecia quede solucionada para siempre. «El objetivo es redistribuir el pelo disponible para mejorar la apariencia de la densidad capilar«, explica. Sin embargo, la evolución de la alopecia depende de cada paciente y de su genética, y el pelo que no ha sido trasplantado puede seguir debilitándose y cayéndose con el paso de los años. Por eso, antes de realizar un trasplante es importante valorar qué tipo de alopecia tiene el paciente y si dispone de una zona donante adecuada.

8. «Fumar solo tabaco perjudica una cirugía; vapear o fumar cachimba no importa»

Y por último, la experta también aclara que esto es falso: «El paciente debe informar al cirujano de cualquier fuente de nicotina, no únicamente del tabaco convencional». La nicotina produce vasoconstricción, es decir, reduce el aporte sanguíneo a los tejidos. Esto puede retrasar la cicatrización, empeorar la calidad de las cicatrices y aumentar el riesgo de problemas como necrosis, apertura de las heridas e infecciones. La nicotina puede estar presente también en cigarrillos electrónicos y en otros productos que la contienen.

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