Publicado: julio 2, 2026, 11:27 am
Suele señalarse que, en España una de las palabras más complicadas de decir es ‘perdón’, no por la dificultad de su pronunciación, sino por todo lo que implica. Sin embargo, para algunas personas, pedir perdón es algo habitual, incluso sin ser responsables de lo sucedido.
Según la psicología, esto parece estar relacionado con su personalidad, con su manera de ser y su forma de relacionarse con el entorno. Explica qué se esconde detrás de esas personas que no pueden parar de disculparse, llegando a convertir casi en un comodín la expresión que debería reflejar arrepentimiento.
Qué significa que una persona se disculpe constantemente
Se podría pensar que las personas que piden perdón constantemente lo hacen por cortesía, educación o un exceso de amabilidad, porque en muchas ocasiones así se percibe externamente, pero, si bien este puede ser el caso de algunas de ellas, no tiene por qué ser igual para todos. También puede deberse a inseguridad o culpa, o puede ser una conducta aprendida en el tiempo que se emplea para reducir la posibilidad de conflicto. Los expertos coinciden en que esta conducta suele afianzarse en la infancia.
Esto es algo que recoge la psicóloga clínica Valentina López en sus redes sociales, donde ahonda en este comportamiento que los expertos llaman conducta de escape. «No es un defecto de personalidad, es una conducta aprendida y que tiene un origen muy claro. En algún momento de tu vida, probablemente desde pequeño, aprendiste que pedir perdón desactivaba el conflicto, que un ‘lo siento’ rápido evitaba que alguien se molestara, que el ambiente se tensionara, las cosas se pusieran difíciles… y funcionó».
«Tu cerebro lo guardó como una estrategia y el problema es que con el tiempo esa conducta se automatizó y ya no eliges conscientemente, aparece cada vez que hay tensión cerca, aunque no hayas hecho nada», explica la profesional. «No te estás disculpando por lo que hiciste, te estás disculpando para salir de la incomodidad que sientes cuando hay conflicto».
En entornos donde equivocarse o molestar tiene consecuencias emocionales, disculparse funciona como una estrategia de seguridad.
Generalmente, tras las personas que emplean un uso excesivo de las disculpas, suelen esconderse problemas de autoestima, al no sentirse lo suficientemente válidas, asumen que incomodan, una culpa desproporcionada, se responsabilizan de situaciones que no dependen de ellos, o miedo al conflicto, prefieren disculparse, cediendo o suavizando su posición antes que generar una discusión. En todos los casos se busca evitar el malestar a través de la disculpa.
Conviene distinguir la culpa real, que se siente cuando se produce un agravio, de la que no lo es y surge de las inseguridades. También hay muchas situaciones en las que no es necesaria una disculpa, como al pedir ayuda o expresar una opinión; en estos casos es mejor emplear otro tipo de expresiones. Pedir disculpas de manera constante es un hábito que puede y debe corregirse, porque suele reforzarse a sí mismo, es decir, cuanto más se hace, más se siente que incomoda y más tendemos a interpretar de forma negativa señales que no lo son.
Conviene corregir el lenguaje, pero solo llegará a erradicarse esta actitud desde un trabajo personal, reforzando la autoestima, entre otras cosas, y normalmente se consigue con el apoyo de profesionales.
Referencias
Freedman, G., Burgoon, E. M., Ferrell, J. D., Pennebaker, J. W., & Beer, J. S. (2017). When Saying Sorry May Not Help: The Impact of Apologies on Social Rejections. Frontiers In Psychology, 8, 1375. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2017.01375
