Publicado: abril 13, 2026, 5:30 pm
Dyson lleva tiempo obsesionada con hacer sus productos cada vez más pequeños, más ligeros y más manejables. Y con las nuevas PencilVac y PencilWash esa idea se lleva al extremo: dos dispositivos ultrafinos, de apenas 38 mm de diámetro y pensados para que limpiar no dé pereza.
Después de usarlas durante semanas, tengo claro que su core es la comodidad, pero a veces ese es también su talón de Aquiles. Porque la experiencia es muy buena y, a la vez, no siempre suficiente.
Empiezo por la PencilVac, la aspiradora. La saco de la caja y en menos de un minuto ya la estoy usando. Sin manual, sin dudas, sin ese momento de «a ver por dónde empiezo». Tres piezas para el aspirador, tres para la base, todo encaja con un clic y listo. Es de esos productos que no te hacen perder el tiempo.
La base, además, me parece un acierto total. No hay que colgarla en la pared ni ponerse a hacer agujeros. Se apoya en el suelo y ya está. Es simple, pero cambia bastante la experiencia principalmente porque funciona.
Mientras la monto, me da la opción de escanear un QR para añadirla a la app MyDyson. Reconozco que me da pereza otra aplicación más, pero al final la acabo usando. Ahà puedo ver el estado del filtro, los rodillos, la baterÃa o si hay actualizaciones. No es imprescindible, pero sà útil.
Lo que sà me llama la atención desde el principio es el acabado del mango. No se siente tan premium como en otros productos de Dyson y las huellas se quedan con facilidad. Es un detalle menor, pero cuando hablamos de dispositivos de gama alta, la exigencia sube a la par que los euros que pagas por ellos. No obstante, el diseño sigue teniendo los acabados y colores que todos identificamos con la marca británica.
En cuanto empiezo a usarla, entiendo perfectamente el concepto. No pesa nada. Con sus 1,8 kg es probablemente la aspiradora más ligera que he usado. La muevo por casa casi sin pensar, sin esfuerzo, sin notar el brazo cargado. Es una experiencia muy distinta a la de otros modelos más potentes, que aunque son ligeros en comparación con otros fabricantes, no llegan a la levedad de este.
El cabezal, además, es uno de los puntos clave. Dyson ha apostado aquà por un sistema de cuatro rodillos cónicos que giran en direcciones opuestas. En la práctica, lo que notas es que se desliza con mucha suavidad y que el pelo no se enreda. También ayuda que limpia en todas las direcciones, incluso hacia atrás o en lateral, algo que se agradece mucho en el dÃa a dÃa.
La luz verde hace su magia: ves polvo donde jurarÃas que no habÃa nada. Y hay un detalle curioso que me sigue llamando la atención: si la dejas apoyada en el suelo, se mueve hacia atrás, como si tuviera vida propia, asà que puedes comprobar que tiene un motor que ayuda a la limpieza y que hace que la ligereza sea aún mayor.
Hay otro punto que me ha gustado bastante más de lo que esperaba: el accesorio. Solo trae uno, pero es convertible. En un gesto pasa de rinconera a cepillo, lo que en el uso diario es más práctico que tener varios accesorios que tienes que ir cambiando.
Y luego está el sistema de vaciado. Funciona como una especie de jeringuilla: empujas el émbolo y el depósito se vacÃa en un solo gesto. Es limpio, rápido y no levanta polvo. En el lado contrario, tenemos la contraprestación de que ser ligera y pequeña hace que la aspiradora tenga un depósito pequeño (0,08 litros). Aunque en este sentido, como se llena rápido, se agradece que vaciarlo no dé ninguna pereza. Dyson habla de un sistema de compresión que optimiza la capacidad, pero por ejemplo si tienes mascotas lo vacÃas casi cada dÃa.
Y ahà es donde empiezan los lÃmites. Esta aspiradora monta el motor Hyperdymium de 140.000 RPM, el más pequeño y rápido de la marca, pero la potencia se queda en 55 AW, muy lejos de modelos como la V16. Se nota.
Para el polvo del dÃa a dÃa funciona bien y para pelos superficiales también. Pero en cuanto hay suciedad más incrustada, le cuesta. La cama del perro, por ejemplo, no la deja bien, y en la terraza con césped artificial directamente se queda corta. No tengo alfombras, pero tampoco es un producto con el que poder ‘atacar’ la suciedad ahÃ.
La autonomÃa tampoco ayuda. Sobre el papel promete hasta 30 minutos, pero en uso real me he quedado en unos 24 minutos en eco, unos 20 en modo medio y poco más de 10 en boost. En una casa de 120 metros puedo terminar, pero solo porque ya está bastante limpia de base. Si tuviera que hacer una limpieza a fondo, no serÃa suficiente.
Y justo ahà está el punto clave: es comodÃsima, pero no sustituye a una aspiradora principal en una vivienda grande. Tampoco es muy recomendable si tienes la casa llena de alfombras.
Una fregona de 38 mm de diámetro
En paralelo, he estado usando la PencilWash, la propuesta de Dyson para la limpieza en húmedo. Y aquà tengo todavÃa más dudas.
La idea es buena. Muy buena. Es una fregona eléctrica ultraligera, de unos 2,2 kg, que combina hidratación, fregado y recogida en una sola pasada. Utiliza un rodillo de microfibra de alta densidad y un sistema que va suministrando agua limpia de forma constante mientras recoge el agua sucia. Sobre el papel, todo suena perfecto. Y en uso, en parte lo es.
La montas rápido, es manejable y responde muy bien. Tiene potencia, limpia rápido y deja el suelo bastante bien. Si se te cae algo lÃquido —zumo, leche, cereales— lo recoge en segundos y lo deja perfecto. Además, puedes añadir producto especÃfico (siempre no corrosivo), lo que mejora el resultado.
Pero el problema vuelve a ser el mismo que he vivido otras veces con fregonas eléctricas: lo que pasa después. Porque cuando terminas, toca limpiar la máquina. Vaciar el depósito de agua sucia, limpiar el rodillo, revisar la base… Y aquà es donde, al menos a mÃ, se me rompe la experiencia. Este tipo de dispositivos requieren mantenimiento constante. Y si no lo haces bien, se quedan húmedos, pueden generar olores y empiezan a dar problemas.
Y entonces me hago la pregunta inevitable: ¿me compensa frente a una fregona de toda la vida? Con una fregona tardas más en el momento, sÃ, pero el mantenimiento es menor.
También he tenido mi pequeño momento con el montaje. No es complicado, pero tiene su truco. Cada vez que desmontaba el cabezal para limpiarlo, luego me costaba volver a encajarlo. Hasta que he visto que tiene una especie de carril que guÃa la pieza. Una vez lo entiendes, es fácil. Pero comparto mi sabidurÃa por si hay algún otro despistado en la sala.
La base, eso sÃ, vuelve a ser un acierto. Igual que en la aspiradora, no necesitas instalar nada en la pared, simplemente la apoyas y listo. Es más cómodo y más flexible.
Resumen
Al final, después de probar ambos productos, la conclusión es bastante clara. Dyson ha conseguido algo muy difÃcil: hacer dispositivos extremadamente ligeros, cómodos y agradables de usar. Y eso, en el dÃa a dÃa, tiene muchÃsimo valor. Pero esa ligereza tiene un precio.
La aspiradora PencilVac me parece ideal para pisos pequeños, para mantenimiento diario o como complemento si ya tienes un robot. La fregona PencilWash, en cambio, la veo más como una solución puntual, para momentos concretos más que para el uso diario.
Entonces, ¿merece la pena? Por su precio depende mucho de lo que busques.
La PencilVac, con sus 499 euros, sà puede merecer la pena si valoras muchÃsimo la comodidad. Es probablemente una de las aspiradoras más agradables de usar que hay ahora mismo: no pesa, no cansa y te invita a usarla todos los dÃas. Pero no es una aspiradora para todo. Si buscas potencia, autonomÃa o un único equipo para limpiar toda la casa, hay opciones más completas por ese mismo precio o incluso menos.
La PencilWash, que cuesta 349 euros, funciona bien, limpia rápido y resuelve muy bien situaciones concretas como lÃquidos o manchas, pero el mantenimiento que requiere después le resta mucho valor. Es de esos productos que te ahorran tiempo en el momento, pero te lo devuelven luego.
Son dos productos muy bien pensados, muy bien ejecutados, pero que no encajan en todos los hogares ni en todos los usuarios. Y quizá ahà está la clave: no son para todo el mundo, sino para quien prioriza la comodidad por encima de todo lo demás.
