Publicado: enero 5, 2026, 8:15 am
Para Venezuela China solo tiene palabras, y ni siquiera muchas. Poco importa que, horas antes de su captura este sábado a manos de tropas estadounidenses, Nicolás Maduro recibiera en el palacio de Miraflores a un emisario de Xi Jinping , el enviado para Asuntos Latinoamericanos Qiu Xiaoqi , para «ratificar el carácter inquebrantable de la hermandad entre Caracas y Pekín». El dictador venezolano duerme hoy en un calabozo neoyorkino y su «íntimo amigo, querido hermano y buen socio», según su última felicitación de cumpleaños, mantiene una actitud apenas distinguible de la indolencia . «El mundo experimenta cambios y turbulencias no vistos en un siglo, con actos unilaterales de hegemonía que socavan gravemente el orden internacional». La muletilla que el líder… Ver Más
