Publicado: octubre 2, 2026, 5:30 pm
La voz puede cambiar a medida que cumplimos años, pero esos cambios podrían contar muchas más cosas de las que pensamos. Teniendo en cuenta esto, un equipo internacional de investigaciones ha creado un algoritmo que analiza cómo habla una persona para calcular una edad aproximada de su voz y comprobar si parece estar envejeciendo más rápido de lo esperado.
Los investigadores lo han llamado «reloj del habla» y se ha creado utilizando grabaciones de 2.928 personas de Argentina, Chile, Colombia, México y Perú con edades entre 18 y 88 años. Entre ellas había personas sanas y otras con un deterioro cognitivo leve, Alzheimer y diferentes tipos de demencia frontotemporal.
Tal y como explican desde la revista Nature, para crear el sistema, los investigadores utilizaron inteligencia artificial y analizaron más de 700 características de la forma de hablar. Por ejemplo, tuvieron en cuenta la velocidad, las pausas, el tono de voz, el vocabulario, el significado de las palabras que se utilizan y cómo se organiza lo que dice cada persona.
La «brecha de edad del habla»
Con toda esta información, el algoritmo aprende qué características suelen aparecer en el habla a diferentes edades. Después calcula qué edad tiene aparentemente la voz de cada participante y la compara con su edad real. De esta comparación sale la llamada «brecha de edad del habla». Por ejemplo, si una persona tiene 65 años, pero el sistema considera que su forma de hablar se parece más a la de alguien de 75, existe una brecha de 10 años.
Los resultados del estudio han sido publicados en Science Advances y muestran que las personas sanas tenían las diferencias más pequeñas entre su edad real y la calculada por el sistema. Por otra parte, esas diferencias eran mayores en las personas con deterioro cognitivo Alzheimer y demencia frontotemporal.
Además, cuanto mayor era esta brecha, peor tendían a ser los resultados en distintas pruebas de memoria, capacidad para organizar tareas y rendimiento cognitivo general. Los investigadores también encontraron una relación entre una edad del habla más elevada de lo esperado y unas condiciones sociales menos favorables durante la vida, como una peor situación económica, alimentación o acceso a la atención sanitaria.
A pesar de que los resultados son prometedores, esta técnica todavía no sirve para diagnosticar una demencia. El estudio tampoco demuestra que una persona cuya voz parezca más envejecida vaya a desarrollar necesariamente problemas cognitivos en el futuro.
Los investigadores remarcan que, antes de utilizar esta herramienta en hospitales, serán necesarios más estudios y comprobar que funciona tan bien con otros idiomas y culturas. Su ventaja es que analizar la voz resulta sencillo, barato y no invasivo, ya que puede hacerse incluso a distancia.
