Publicado: septiembre 23, 2026, 7:50 pm
La Administración de Donald Trump prepara un plan para prohibir durante 90 días las exportaciones de diésel de EEUU con el objetivo de aumentar la oferta interna y contener unos precios que se han disparado en las últimas semanas, según ha adelantado este miércoles Politico, que cita a cinco personas conocedoras de las conversaciones. La medida, sin embargo, genera divisiones dentro del propio Gobierno y ha sido rechazada por la industria petrolera.
Sin embargo, la Casa Blanca ha negado la información. «Esta es otra historia falsa», aseguró un funcionario de la Administración a dicho medio. Ahora bien, el debate sobre la medida sí es público: Trump afirmó este martes que respalda la idea de frenar las exportaciones de diésel y que ya la había planteado dentro de su Gobierno. «He dicho que no enviemos el diésel fuera. Producimos mucho diésel», aseguró ante los periodistas.
Según Politico, el mecanismo legal para aplicar la prohibición todavía se está estudiando, pero Trump se inclina por anunciarla antes de que termine esta semana. La iniciativa busca ofrecer una respuesta rápida al fuerte encarecimiento de los combustibles a pocas semanas de las elecciones legislativas del 3 de noviembre, en las que los republicanos intentarán conservar sus mayorías en el Congreso.
El precio medio del diésel en EEUU se situaba este miércoles en 6,52 dólares por galón, frente a los 5,61 dólares de hace un mes y los 3,69 dólares de hace un año, según los datos de la asociación automovilística AAA. El combustible se encuentra así en niveles récord después de que las guerras en Irán y Ucrania hayan reducido el suministro internacional de productos refinados.
La posibilidad de bloquear las exportaciones ha provocado discrepancias dentro de la propia Administración. El secretario de Energía, Chris Wright; el secretario del Tesoro, Scott Bessent, y el secretario de Interior, Doug Burgum, han expresado reparos ante una prohibición. Wright se pronunció este miércoles en contra de recurrir a una medida de este tipo y aseguró que prohibir las exportaciones «no funciona» porque podría provocar un aumento del precio de otros combustibles, como la gasolina y el queroseno de aviación.
El problema, explicó, es que las refinerías estadounidenses producen simultáneamente diésel, gasolina y combustible para aviones. Si las empresas no pudieran exportar el excedente de diésel y se quedaran sin capacidad para almacenarlo, tendrían que reducir el ritmo de refinado, lo que disminuiría también la producción del resto de combustibles y terminaría ejerciendo presión al alza sobre sus precios.
Wright planteó como alternativa alcanzar acuerdos voluntarios con las refinerías para aumentar el suministro disponible dentro de EEUU, sin llegar a cerrar por completo las exportaciones. «No cesaremos las exportaciones estadounidenses de diésel», sostuvo en otro acto, aunque abrió la puerta a introducir cambios en el destino de parte del combustible producido en el país.
Pese a sus reticencias públicas, el secretario de Energía habría comunicado el martes por la noche a varios directivos del sector energético que una prohibición de 90 días era probable en los próximos días, según una fuente citada por Politico. Varios ejecutivos comenzaron entonces a contactar con la Casa Blanca para tratar de frenar la decisión.
