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Tercera victoria de Merlier en otro esprint desordenado y con caída

Publicado: julio 16, 2026, 3:29 pm

El Tour salió este jueves del antiguo circuito de Fórmula 1 Magny-Cours, en Nevers, con una sensación extraña: la de haber corrido la víspera una etapa llana e intrascendente como si fuera una contrarreloj. Los 50,9 kilómetros por hora de media entre Vichy y Nevers marcaron el récord histórico de velocidad del Tour en una jornada en línea, culminado por la victoria completamente inesperada de Soren Warenskjold en un esprint desordenado. Para muchos, el Tour 2026 está ya decidido; la carrera, no obstante, sigue deparando sorpresas secundarias todos los días. La duodécima etapa ofrecía otra ocasión idónea para los velocistas, quizá la última (puesto que la carrera se interna ya este viernes en un terreno mucho más incómodo). Las tres cotas de cuarta categoría –en particular la de Montagny-lès-Buxy, a unos veinte kilómetros de meta– podían eliminar quizá a algún esprinter pesado o a algún ayudante en la colocación definitiva para la ‘volata’, pero el pronóstico principal seguía apuntando a una llegada masiva entre los viñedos de la Côte Chalonnaise. Aunque la escasez de oportunidades futuras condenaba casi de antemano a los aventureros, no dejó por supuesto de haberlos. Uno de ellos, reincidente: Baptiste Veistroffer, el ‘Jabalí’, llanero protagonista de esta edición. Antes lo habían intentado, entre otros, Xabier Azparren, Brent Van Moer o Marco Haller, pero el pelotón vigiló cada movimiento hasta que Veistroffer volvió a asumir su papel agitador y completó su tercera fuga larga sin botín (más allá de la indudable promoción personal). El francés se marchó en solitario a 151 kilómetros de la meta y llegó a disponer de unos dos minutos. El acelerón del esprint intermedio de Decize redujo la diferencia del fugado y abrió la puerta a nuevos ataques: Mattéo Vercher, Ewen Costiou y Damiano Caruso consiguieron finalmente alcanzarlo, de modo que la fuga quedó formada por cuatro hombres en cabeza, poco más de un minuto sobre un pelotón que seguía controlando la etapa sin nervios excesivos (pero de nuevo a velocidad alta). Llovió con ganas durante un cuarto de hora, pero los últimos 60 kilómetros se recorrieron en seco. Veistroffer decidió soltar lastre en ese momento por la apatía del veterano Caruso y se quedó solo en cabeza. De repente, cuando la etapa estaba más sosa que nunca, a 35 de meta, dos magníficos rodadores como Simmons y Vacek pegaron un estacazo que dejó atónitos a los equipos de los velocistas (Alpecin, Soudal y NSN). Los fugados aprovecharon un repecho de cuatro o cinco kilómetros y se les unieron una decena larga de ciclistas (entre ellos, Ganna, Steinhauser, Hoole…). ¿Podría no haber esprint? Capturado el ‘Jabalí’, la quincena de escapados representaba una seria amenaza para los velocistas. El pelotón se estiró al máximo en persecución de los valientes; el puerto restante de cuarta había adquirido una nueva relevancia y no les dejaron ni llegar escapados a Montagny-lès-Buxy. Varios corredores de Lidl-Trek volvieron a imprimir velocidad en la subida para desactivar las opciones de algunos esprínters. Superada la tachuela de cuarta categoría, la carrera entró muy nerviosa a su tramo final. Lo intentaron numerosos corredores, pero el pelotón entró de una pieza en Chalon-sur-Saône, peleando sin descanso por la mejor colocación a 55 km/h. El acceso a meta era esta vez cómodo, sin obstáculos peligrosos, en paralelo al río. Poco antes del último kilómetro, Alpecin decidió tomar el mando y colocó a cuatro hombres en cabeza. La llegada fue explosiva, pero hubo una caída espantosa de varios aspirantes en la recta final. La victoria volvió a ser para Merlier, un día antes de que empiece la montaña.

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