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¿Quién vota, qué se elige y cómo funciona? Marruecos celebra elecciones en plena crisis migratoria en Ceuta

Publicado: septiembre 21, 2026, 2:31 pm

Marruecos acude este miércoles a las urnas para renovar la Cámara de Representantes y abrir el camino a la formación de un nuevo Gobierno para los próximos cinco años. En total, 395 escaños están en juego en unas elecciones que se celebran en plena polémica por la crisis migratoria desencadenada desde el pasado mes de julio con España por la entrada masiva en Ceuta, y marcadas por la desafección política, la escasa presencia de jóvenes entre los inscritos y el temor a una elevada abstención.

El sistema marroquí presenta, además, diferencias importantes respecto a los modelos parlamentarios europeos. No se permiten encuestas durante el proceso electoral, el futuro jefe de Gobierno no tiene por qué haber concurrido como candidato y el Palacio real mantiene una estrecha relación con varias de las carteras estratégicas del Ejecutivo.

Aunque los votantes determinan qué partido queda en primera posición y cómo se reparte el Parlamento, el rey Mohamed VI conserva importantes poderes ejecutivos y un papel central en la arquitectura política del país.

395 diputados y un sistema que obliga a pactar

Las elecciones legislativas renuevan cada cinco años los 395 miembros de la Cámara de Representantes, elegidos mediante un sistema proporcional de listas. De esos escaños, 305 corresponden a circunscripciones locales y otros 90 a circunscripciones regionales.

Una de las particularidades del modelo es que el reparto de escaños se calcula sobre el número de electores inscritos en cada circunscripción y no sobre los votos válidos emitidos. Esta fórmula favorece la fragmentación parlamentaria, dificulta que una sola formación alcance la mayoría absoluta y hace prácticamente inevitable la formación de gobiernos de coalición.

La representación femenina, además, sigue siendo limitada. Solo seis mujeres accedieron a la actual Cámara tras competir directamente con candidatos varones, mientras que otras 90 llegaron al Parlamento a través de la cuota femenina. Las candidatas concurren por dos vías: las 92 circunscripciones locales mixtas, en las que compiten también con hombres, y las 12 regionales reservadas exclusivamente para mujeres.

Mohamed VI, clave en la formación del Gobierno

Los marroquíes no eligen directamente al jefe del Ejecutivo. La Constitución establece que el rey Mohamed VI debe nombrarlo «entre el partido político que haya quedado en primera posición en las elecciones a la Cámara de Representantes, atendiendo a los resultados obtenidos».

Eso significa que el futuro jefe de Gobierno no tiene por qué haber concurrido personalmente a los comicios, aunque sí debe pertenecer al partido más votado.

A ello se suma el peso del Palacio en varias áreas estratégicas. Asuntos Religiosos, Defensa, Interior y Relaciones Exteriores mantienen una relación directa con la monarquía y forman parte de las llamadas carteras de soberanía.

15,8 millones de inscritos y apenas un 3% de jóvenes

Para poder votar es necesario ser mayor de edad y haberse inscrito previamente en las listas electorales gestionadas por el Ministerio del Interior, organismo encargado de organizar los comicios.

En esta ocasión hay 15,8 millones de electores inscritos, una cifra que el Consejo de Europa considera «netamente inferior» a la de elecciones precedentes, y muy por debajo de los aproximadamente 28 millones de marroquíes que se estima que tienen edad para votar. El dato es especialmente llamativo entre los jóvenes: solo representan el 3% de los inscritos.

La escasa participación de este colectivo llega un año después de la aparición del movimiento juvenil GENZ212, que reclamó mejoras sociales y terminó diluyéndose tras miles de detenciones.

La abstención vuelve a ser, por tanto, uno de los grandes interrogantes de la jornada. En 2016 alcanzó el 57% y en 2021 se situó cerca del 50%, mientras que los analistas vuelven a prever una participación reducida este miércoles.

El voto exterior, reconocido pero restringido

Más de cinco millones de marroquíes viven en el extranjero y la Constitución les reconoce el derecho a participar en las elecciones. Sin embargo, no existe un sistema de voto por correo ni urnas instaladas en los consulados.

Los residentes en el exterior deben viajar a Marruecos para votar o autorizar a un familiar o conocido inscrito para que lo haga en su nombre mediante una plataforma digital del Ministerio del Interior.

La cuestión no es menor por el peso económico de la diáspora, que constituye una de las principales fuentes de entrada de divisas del país.

Más de 7.200 candidatos de 28 partidos

La competencia por entrar en el Parlamento es elevada. A estos comicios concurren 7.288 candidatos agrupados en 1.850 listas de 28 partidos, lo que supone más de 18 aspirantes por cada uno de los 395 escaños disponibles.

Las mujeres representan el 36,47% del total de candidaturas, impulsadas tanto por la cuota mínima de 90 escaños como por el aumento de su presencia al frente de las listas locales. Además, el 57% de los actuales diputados vuelve a presentarse.

Al menos 15 parlamentarios, según medios locales, han cambiado de partido en apenas un mes en un intento de garantizar su continuidad en la Cámara.

Centroderecha, liberales, nacionalistas…

Tres de los partidos que han gobernado Marruecos desde 2021 vuelven a ocupar el centro de la disputa electoral. La Agrupación Nacional de Independientes (RNI), de centroderecha, es la formación del actual jefe de Gobierno, el millonario Aziz Ajanuch.

Su principal rival es el Partido Autenticidad y Modernidad (PAM), de orientación liberal, que ha ganado peso después de incorporar a Fouzi Lekjaa, presidente de la Federación Marroquí de Fútbol y señalado por expertos locales como uno de los favoritos para acceder a la Jefatura de Gobierno.

El tercer gran partido de la actual coalición es el Istiqlal, de orientación nacionalista y encabezado por el ministro de Obras Públicas y Agua, Nizar Baraka. Fundado en 1944, es el más antiguo de los grandes partidos marroquíes y cuenta con un importante bastión electoral en las provincias del Sáhara Occidental.

En la oposición destaca el islamista Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD), que gobernó durante una década, entre 2011 y 2021, y que actualmente dispone de solo 13 escaños.

También aspiran a recuperar terreno otras formaciones históricas como la Unión Socialista de Fuerzas Populares (USFP), el Partido del Progreso y Socialismo (PPS) y el Movimiento Popular (MP).

Elecciones con los derechos y libertades bajo el foco

Los comicios llegan además en un contexto de críticas a la situación de los derechos y libertades en el país. Tras la represión del movimiento GENZ212, con más de mil personas procesadas y 660 encarceladas, organizaciones internacionales como Amnistía Internacional y Human Rights Watch han alertado de un aumento de la represión.

La Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH), una de las organizaciones más críticas con el Gobierno, considera que existe una regresión en las libertades de expresión y de prensa.

En Marruecos existe margen para cuestionar la actuación del Ejecutivo, pero permanecen tres ámbitos considerados «líneas rojas»: la monarquía, la religión y la integridad territorial, un concepto que incluye la consideración de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental.

Así, las elecciones de este miércoles no solo medirán la fuerza de los principales partidos y determinarán quién encabezará el próximo Gobierno, sino también hasta qué punto el desencanto político y la abstención condicionan la representatividad del nuevo Parlamento.

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