Publicado: abril 21, 2026, 3:00 am
Hay muchas emociones que no gusta sentirlas pero que son inevitables y necesarias: tristeza, ansiedad, frustración, miedo… Sin embargo, muchas veces son ignoradas o minimizadas para sentirnos mejor más rápido. Se cree que evitar lo que duele es la solución, pero en realidad no atender las emociones solo las prolonga. En cambio, aprender a dar espacio a esas emociones y escucharlas es clave para procesarlas y, eventualmente, liberarlas.
En este sentido, la psicóloga Paula Orell comenta que en terapia se encuentra con personas que hablan de tristeza pero que no se permiten sentirla ni darle el espacio que necesita esta emoción: «Una paciente me dijo: ‘Paula, estoy triste y no se me va‘. Y yo le pregunté: ‘Cuando tú estás triste, ¿qué haces con tu tristeza?’. Y me dijo: ‘Bueno, pues estos días lo que he hecho, por ejemplo, es salir con mi amiga un día, me he visto un par de pelis y también me he hecho el skincare'».
La tristeza, si acaso, para después
Puede parecer una buena forma de abordar esta etapa en la que a veces parecer que la tristeza no se acaba. Pero no, no es la solución, y así lo explica Paula Orell: “Y yo le pregunté: ‘Cuando tú tienes hambre, ¿qué es lo que haces?’ Y me dijo: ‘Comer’. Qué obvio, ¿no? Que cuando tienes hambre comas. A lo mejor hay veces que tienes hambre y te pones a ver una peli o lo que sea, y en ese momento te olvidas por unos minutos de que tienes hambre, pero después, cuando terminas esa peli, vuelves a ser consciente de que tienes hambre y no el hambre de antes, tienes más porque ha pasado más tiempo».
La reflexión de la psicóloga hace pensar que, entonces, si no se presta demasiada atención a la tristeza, esta puede ir creciendo. Y en efecto, así es. «Con la tristeza pasa exactamente lo mismo. Si tú estás triste y te vas de fiesta o te pones a ver una película, por mucho que en ese momento estés entretenida y se te olvide la tristeza, no significa que la estés solucionando«, expone.
Más atención a la emoción, aunque no guste
La solución, tal como propone Paula Orell, está en saber qué se necesita para superar esa tristeza: «Yo le dije: ‘A ver, cuando tú estás triste, ¿qué es lo que necesitas para tu tristeza?’. Porque esas otras cosas que ella mencionó solo son distractores que te alejan de la tristeza más que acercarte a ella. Y hasta que tú no atiendas tu tristeza, la tristeza no se va a ir».
Por ello, según concluye la experta en psicología, «cuanto antes la atiendas, cuanto antes la llores o la escuches, antes se va a ir«. Esquivar lo que se siente no elimina la emoción, sino que la mantiene presente de forma latente. Aprender a reconocer, sostener y dar espacio a cada emoción se convierte, así, en un elemento fundamental para el bienestar psicológico.
