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Michel Sadelain, pionero de las células CAR-T: «Me decían, aunque tu tratamiento funcione contra el cáncer nunca se utilizará»

Publicado: julio 5, 2026, 11:34 pm

Michel Sadelain, francés afincado en Nueva York, tuvo hace casi cuatro décadas una idea brillante para tratar el cáncer, pero que le pareció absurda al resto de la comunidad científica. Pensó que si ayudaba a las células del sistema inmune, las defensas naturales del organismo, a reconocer y erradicar las células de leucemias y linfomas se podría contar con un nuevo tratamiento. Esa idea fue el comienzo de una revolución que ya salva vidas: las células CAR-T , capaces de acabar con la leucemia o el linfoma de un paciente desahuciado con una única dosis. Durante su estancia en Bilbao, donde acudió con Carl June a recoger el premio Fronteras del Conocimiento , aventura que su estrategia no ha tocado techo y podría funcionar en problemas tan diferentes como la esclerosis múltiple, el alzhéimer o la regeneración del corazón tras un infarto. «Muchas son ideas muy atrevidas, quizá nunca funcionen, pero también lo era tratar el cáncer». ¿Cuántas veces estuvo a punto de abandonar? Es cierto que al principio, la idea sonaba a ciencia ficción e incluso parecía peligrosa. Así que, tengo que confesar que las personas con las que hablé no me animaron a seguir. Lo peor, quizá, fue que había gente inteligente e importante que decía que, aunque funcionara, nunca se utilizaría. Eso es terrible porque sientes que estás trabajando para nada. Pero con el tiempo, fuimos avanzando. Algunos estudiantes valientes, vinieron a trabajar conmigo y avanzamos. De manera, que a veces no hay que hacer caso a los mayores. ¿Hubo alguien en quien encontró más apoyo? Ante todo me dieron un trabajo y no me despidieron, algo que en algún momento llegaron a plantearse. Fue difícil lograr subvenciones para una idea que se consideraba casi de ciencia ficción, pero la filantropía llegó justo a tiempo, cuando tocaba poner en marcha el primer ensayo clínico. ¿Cómo se consigue que una célula T viaje por el torrente sanguíneo y detecte a células tumorales que pasarían desapercibidas? En 2003 bautizamos estas moléculas como CAR, o receptores de antígenos quiméricos. Esta molécula, una vez introducida en el interior de las células T, realiza varias tareas. La primera es guiar a la célula T para que localice el tumor. Una vez localizada, le indica que active los mecanismos de destrucción y que se divida. Ahí radica la esencia de esta terapia. Hace varios años, los denominé ‘medicamentos vivos’. No es una molécula como la mayoría de los medicamentos; es una célula y está viva. Este ejército de soldados se multiplican en el organismo del receptor. El CAR conduce a la célula T hasta el tumor, le ordena que lo destruya y le permite dividirse para que el ejército crezca. Mientras encuentren el tumor, queremos que estas células T sigan luchando contra él. Esta medicina viva es muy costosa y se fabrica en laboratorios de compañías farmacéuticas a partir de las células de los pacientes. Pero también algunos países como España están empezando a desarrollarla en hospitales públicos. ¿Esa va a ser la fórmula para hacerla más accesible? El coste de estos medicamentos es muy elevado, lo que refleja en parte el coste de fabricación, pero también el margen de beneficio que la industria farmacéutica considera necesario para fabricar el producto. Si estas células CAR-T se utilizaran para tratar cada vez más enfermedades, ¿cómo podría nuestro sistema sanitario hacer frente al coste? Hay varias soluciones en las que se está trabajando. Si conseguimos crear mejores células T, necesitaremos dosis más pequeñas y eso implica un coste menor. Otra forma es producir células T que no proceden ni del paciente ni de una persona sana, sino que se produzcan a partir de células madre en el laboratorio. Un tercer enfoque consiste en producir las células dentro del propio cuerpo del paciente, en lugar de extraer las células y procesarlas en un laboratorio. Así pues, existen todas estas posibilidades. Pero también quiero volver a su pregunta. ¿Podrían los grandes centros médicos convertirse en los fabricantes de estas células? Sin duda es posible. Podemos enseñar a otros centros médicos a fabricar estas células y con la misma eficacia que la industria. ¿Cómo es posible que una sola dosis de un medicamento pueda salvar la vida de un paciente desahuciado, pero otras veces no tenga ningún resultado en otra persona con un tumor similar? Es la particularidad de este medicamento. Se trata de un tratamiento personalizado, lo que significa que aunque introduzcamos la misma molécula CAR, las células son diferentes para cada paciente. Por lo tanto, es intrínsecamente variable porque las células T proceden de personas diferentes. Y eso puede explicar algunas de las limitaciones. A algunas personas les cura, a otras no. Pero no es solo eso. Es que el propio tumor puede ser diferente entre pacientes. Y algunos tumores pueden tener mecanismos adicionales para resistirse a la acción de las células CAR-T. Comprender mejor los fracasos es la clave para crear la próxima generación de células CAR-T mejoradas. En estos años de experiencia, seguro que recuerda algún caso especial. O el primer paciente que trató con éxito. Cuénteme cómo lo vivió. Sí recuerdo al primer paciente, probablemente fue el primero tratado en Estados Unidos y quizá en todo el mundo. ¿Se acuerda de su nombre, de su situación? No me permiten dar nombres de pacientes, pero sí puedo contarle que era un hombre adulto con leucemia linfoblástica aguda. Once días después del tratamiento analizamos una muestra de médula ósea y mostró la ausencia total de células leucémicas. Antes del tratamiento, el 30 por ciento de su médula ósea estaba llena de células tumorales. Así que pensamos que se habían equivocado en el análisis y pedimos uno nuevo: seguía sin haber leucemia. Creo que todos los que estábamos en esa sala recordaremos ese día para el resto de nuestras vidas. Ese paciente sigue vivo y libre de la enfermedad. Se sabe que funciona especialmente con cánceres de la sangre. Sin embargo, no se han visto tan buenos resultados en tumores sólidos. ¿Se puede burlar esa barrera? Estamos empezando a tener una idea muy clara de las razones. La primera es que los tumores sólidos no permiten que las células T penetren en ellos, o al menos algunos de ellos no lo permiten. Forman una especie de muro para detener a las células T. Incluso si logran entrar, cuentan con muchos más mecanismos para frenar la respuesta inmunitaria. La buena noticia es que las células CAR-T pueden modificarse genéticamente para superar estas defensas. Ahora bien, varían de un paciente a otro. Así que queda mucho trabajo por hacer, pero, hay motivos de peso para ser optimistas. Si se piensa en las posibilidades de un tratamiento que potencia el sistema natural de defensas es difícil poner límites a la imaginación de todo lo que puede tratar: trasplantes, esclerosis múltiple, lupus, enfermedades infecciosas.. ¿Solo estamos viendo la punta del iceberg? Sí, lo es. Utilizo ese símil en algunas de mis presentaciones. El sistema inmunitario está implicado en muchísimas enfermedades. Sin duda, es posible que las células CAR-T encuentren aplicaciones en muchísimas áreas de la medicina como las que ha mencionado. A usted no le asustan los retos. ¿En qué otras enfermedades sería osado intentarlo, pero usted no lo descartaría?   Puedo destacar algunas áreas que hoy en día son muy atrevidas. Puedo mencionar, por ejemplo, el corazón. ¿Podrían las células CAR-T llegar hasta allí y modificar la fibrosis cardiaca? Eso es muy atrevido. Otro ejemplo es la neuroinflamación, que está relacionada con muchas enfermedades, incluido el alzhéimer. ¿Podrían las células inmunitarias dirigirse a zonas del cerebro para reducir la inflamación cerebral? Todas estas son ideas muy atrevidas, quizá nunca funcionen, pero también lo era tratar el cáncer. Con una sola infusión, un único tratamiento, se ha curado a enfermos desahuciados, ¿se podría utilizar una segunda dosis en caso de recaída? Todavía es un tema en el que se está trabajando, pero parece que una reinfusión nunca es tan eficaz como la primera. Por lo tanto, lo más probable es que, si se produce una recaída, se trate al paciente con unas células CAR-T diferentes, adecuadas para el tumor en recaída.

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