Publicado: julio 30, 2026, 4:10 pm
Meliá Hotels International culminó la semana pasada un importante repliegue de sus operaciones en Cuba con el cese definitivo a la gestión de su actividad en la isla caribeña, donde llegó a mantener una cartera de 34 hoteles -el porfolio más grande de la región-. La decisión, que también han tomado Iberostar y Barceló tras el endurecimiento de las sanciones impuestas desde la Casa Blanca, ha tenido un impacto inmediato sobre sus cuentas.
Según el balance semestral depositado este jueves en la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), la hotelera balear cifra en 79,4 millones de euros las provisiones realizadas para asumir el cese de sus operaciones en Cuba. El grupo que capitanea Gabriel Escarrer subraya que este impacto extraordinario desvirtúa la comparativa con el ejercicio anterior, ya que, sin este efecto, habría obtenido un beneficio neto consolidado por actividades continuadas de 83,5 millones, en línea con el registrado un año antes. No obstante, tras contabilizar las pérdidas derivadas de las operaciones interrumpidas en Cuba, el beneficio neto hasta junio se reduce a 4,1 millones, frente a los 88,5 millones anotados un año atrás.
Desde la hotelera balear tildan de «único y excepcional» el impacto que esta decisión ha tenido en la operativa de la compañía, cuyo equipo directivo asegura haber tomado la decisión «con el firme propósito de proteger los intereses de la empresa y de sus accionistas, preservar nuestra capacidad de acceso a los mercados financieros internacionales y salvaguardar las oportunidades de crecimiento futuro del grupo».
De esta forma, la compañía alude a los riesgos a los que estaba expuesto su negocio por permanecer en un mercado sometido a la creciente presión de Washington. En un primer momento, Meliá trató de reducir su exposición en Cuba rompiendo sus vínculos con Gaviota, la sociedad turística controlada por Gaesa. Sin embargo, acabó acelerando su salida del país después de que la Administración Trump ampliara la lista de entidades restringidas al incluir al Ministerio de Turismo cubano.
Saca brillo a su balance, pese a Cuba
Aunque esta decisión de prudencia financiera «tiene un efecto relevante sobre los resultados del ejercicio» explica la hotelera, «la evolución positiva del negocio subyacente refuerza nuestra convicción de que se trata de un impacto puntual y sin afectación a la caja». Una fortaleza que se extiende a lo largo de su balance y se deja ver en la facturación tras alcanzar unos ingresos de 1.047 millones entre enero y junio, un 7,1% más que un año atrás.
Por su parte, el resultado bruto de explotación (Ebitda), también sin plusvalías, aumentó un 2,5%, hasta los 244,8 millones, pese al cierre temporal por obras de renovación de activos estratégicos como el Paradisus Cancún y el Gran Meliá Don Pepe. Asimismo, el ingreso medio por habitación disponible (RevPAR) avanzó un 11,7% en el conjunto del semestre, acelerando su crecimiento hasta el 14,2% en el segundo trimestre.
Por mercados, la compañía destaca el sólido comportamiento de los hoteles urbanos y vacacionales en España, con incrementos de un dígito alto, así como la buena evolución de los establecimientos en República Dominicana y Estados Unidos. En Asia, Meliá subraya la consolidación de la recuperación en China respecto al año anterior y el fuerte dinamismo de los destinos del Sudeste Asiático, con Vietnam a la cabeza del crecimiento, seguido de Tailandia e Indonesia.
Mantiene sus previsiones
De cara al cierre de 2026, Meliá mantiene sus previsiones y confía en alcanzar un Ebitda mínimo de 565 millones, acompañado de un crecimiento de un dígito alto de RevPAR. En el plano financiero, la hotelera prevé mantener estable su nivel de apalancamiento, con una ratio de deuda neta financiera sobre Ebitda de entre dos y 2,5 veces, al tiempo que estudia la rotación de activos no estratégicos con baja generación de caja.
En paralelo, acelera su expansión: en lo que va de año ha firmado 17 nuevos hoteles, que suman 3.816 habitaciones, y ha inaugurado otros 14 establecimientos con más de 2.000 habitaciones. Para el conjunto del ejercicio, su objetivo es alcanzar al menos 40 nuevas firmas -lo que implica sumar más de tres hoteles al mes-, con unas 8.400 habitaciones, y abrir un mínimo de 30 establecimientos que añadirán otras 3.500 habitaciones a su cartera.
