Publicado: septiembre 27, 2026, 10:00 pm
Las empresas europeas apremian a Bruselas para reducir su dependencia energética del exterior en la próxima década. Así lo revela una encuesta realizada por Norstat para el think tank Climate Opinion Research Exchange (CORE) entre más de 20.000 ciudadanos y cerca de 2.900 directivos de diez países europeos -España, Alemania, Francia, Italia, Polonia, Dinamarca, Países Bajos, Hungría, Bulgaria y Grecia-, cuyos resultados se conocen en la antesala de la reunión informal de ministros de Energía de la UE prevista para el 28 y 29 de septiembre en Copenhague, donde la seguridad energética volverá a copar la agenda europea.
El dato, por sí sólo, es revelador. El 83% de los líderes empresariales europeos considera importante o muy importante que Europa reduzca su dependencia de la energía importada en los próximos diez años, frente a un porcentaje también elevado, pero inferior, entre el público general, que se sitúa en torno al 76% de media en los países encuestados. En países como Italia, España, Alemania y Francia, seis de cada diez encuestados en el sector empresarial califica la cuestión como «muy importante»
España, en el grupo de cabeza empresarial
España se sitúa entre los países donde este respaldo empresarial es más elevado. El 87% del empresariado considera importante o muy importante reducir la dependencia energética exterior de aquí a 2036, cinco puntos por encima del porcentaje registrado entre el público general español, que ya de por sí se sitúa entre los más comprometidos de Europa junto a Italia y Polonia. España aparece así en el grupo de cabeza empresarial continental, junto a Dinamarca (87%) y Francia (86%), y por delante de economías como Alemania (84%) o Polonia (83%), donde el peso histórico del gas y el carbón en la estructura energética ha sido mayor.
Este mayor apremio empresarial se enmarca en una visión más amplia sobre el papel de las renovables como palanca para blindar la seguridad energética. En torno a ocho de cada diez empresarios y empresarias españolas coinciden en que invertir más en energía renovable reforzará la competitividad y la seguridad de Europa y reducirá su exposición a las fluctuaciones de precios. De hecho, para la mayoría de encuestados, la dependencia de las importaciones energéticas no es solo una cuestión geopolítica o medioambiental, sino también un factor de volatilidad de costes que dificulta la planificación de las compañías.
Confianza empresarial por encima de la ciudadana
Esa lectura se traduce también en una mayor confianza empresarial sobre la capacidad de Europa para revertir la situación. El 80% de los directivos españoles se muestra confiado en que el continente puede reforzar su seguridad energética en la próxima década, siete puntos por encima de lo que opina la población española en general. Este patrón, no obstante, se repite en el resto de los países y resulta especialmente pronunciado en Dinamarca, donde el optimismo empresarial supera con creces al de la ciudadanía.
Por otro lado, la mitad del empresariado español cree que Europa se volverá más competitiva a nivel global, frente al 47% que lo comparte en el público general. Este optimismo contrasta con el diagnóstico compartido por ambos colectivos sobre las capacidades actuales del continente: tanto empresarios como ciudadanos coinciden en que Europa todavía carece de buena parte de las capacidades necesarias para triunfar en los sectores estratégicos que ella misma identifica como prioritarios, empezando por la energía limpia.
Consenso con las renovables
Precisamente la energía ‘verde’ es el ámbito que concita un mayor consenso entre empresarios y ciudadanía. En España, el 52% de los directivos considera que Europa debería aspirar a liderar globalmente este sector, porcentaje que se eleva al 56% cuando se pregunta por las áreas con mayor oportunidad de mejora competitiva, y que se traduce en que un 48% de los empresarios españoles cree que debería ser un sector prioritario para las políticas de competitividad europeas. El consenso se extiende a prácticamente todos los países incluidos en el estudio -con la excepción de Alemania y Francia, donde el empresariado sitúa la inteligencia artificial por delante de la energía limpia como la gran apuesta del bloque para mejorar su competitividad.
