Publicado: junio 30, 2026, 8:29 am
Los observatorios espaciales son instalaciones científicas equipadas con telescopios e instrumentos que se ubican en órbita alrededor de la Tierra o en otros puntos del espacio. Su principal función consiste en captar y estudiar la radiación emitida por estrellas, planetas, galaxias y otros cuerpos celestes en diferentes longitudes de onda. Además, al operar fuera de la atmósfera, permiten obtener imágenes y datos de mayor precisión para la investigación astronómica.
Uno de estos observatorios es el telescopio espacial Swift de la NASA, cuya continuidad operativa enfrenta actualmente un desafío porque, desde 2025, se ha acelerado la degradación de su órbita por un aumento inesperado de la actividad solar. Ante esta situación, la NASA decidió en febrero de 2026 reducir drásticamente la actividad científica del observatorio, en abril interrumpieron las observaciones y, ahora, una nave robótica intentará alcanzarlo y salvarlo porque se encuentra en riesgo de reingreso incontrolado a la Tierra.
Concretamente, la misión prevé que una nave de la empresa Katalyst Space se acerque al telescopio Swift —valorado en unos 500 millones de dólares y lanzado en 2004—, lo capture de forma autónoma y eleve su órbita para evitar su pérdida, en lo que sería el primer acoplamiento de un vehículo robótico comercial con un satélite gubernamental no diseñado para ser atendido en el espacio.
Así se elevará la órbita del telescopio Swift de la NASA
Esta misión despega este 30 de junio a las 12:17 hora peninsular española y utilizará un satélite robótico de servicio llamado LINK —desarrollado por la compañía Katalyst Space—, que será puesto en órbita a bordo de un cohete Pegasus XL de Northrop Grumman.
Una vez en el espacio, la nave se aproximará al telescopio Swift, lo capturará y elevará gradualmente su órbita durante varios meses para evitar que reingrese en la atmósfera terrestre antes de finales de este año. Gracias a dicha misión, la NASA junto a Katalyst Space dan un paso clave para el desarrollo de servicios de mantenimiento y extensión de vida de satélites en el espacio, con aplicaciones futuras tanto civiles como de seguridad nacional.
No obstante, si bien es cierto que «Swift no fue diseñado para recibir mantenimiento», Ghonhee Lee, director ejecutivo de Katalyst, afirma en un comunicado oficial de la NASA que, «al demostrar que se puede extender su vida útil de forma rápida, se está creando un modelo para el mantenimiento de naves espaciales que nunca fueron diseñadas para el mantenimiento en órbita».
Esta misión es de «alto riesgo»
La NASA informa que «estos cambios mantendrán a Swift por encima de la altitud crítica hasta este otoño», teniendo en cuenta que «se aproximará lentamente antes de acoplarse al observatorio con sus brazos robóticos y elevar gradualmente su órbita hasta casi 600 kilómetros«.
Ante este escenario, Shawn Domagal-Goldman, director de la división de Astrofísica de la sede de la NASA en Washington (Estados Unidos), afirma en el comunicado de la NASA que «esta es una misión de alto riesgo y alta recompensa»: «Swift desempeña un papel fundamental en nuestra flota. Tenemos mucho que ganar con este impulso, que resulta más económico que intentar reemplazar las capacidades de Swift y permite a la NASA impulsar la industria nacional de servicios satelitales, en beneficio de todos».
