Publicado: julio 9, 2026, 11:24 am
Los hogares españoles atraviesan su mejor situación de desahogo financiero desde finales de 1999, mientras que su riqueza financiera despunta a cotas récord. Esta es la principal conclusión que se desprende de las cuentas financieras de la economía española correspondiente al primer trimestre de 2026 que elabora el Banco de España (BdE) y de la que se desprende que la ratio de deuda sobre PIB de las familias se ha reducido al 42,5%.
Los hogares han hecho un esfuerzo por reducir su carga financiera desde el estallido de la burbuja inmobiliaria de 2008, cuando llegaron a acumular deudas por valor del 85% del PIB. Según los datos que maneja el supervisor bancario correspondientes a los primeros tres meses del ejercicio, los españoles acumulan créditos por valor de 728.000 millones, frente a los 700.000 millones de 2025, que si bien aumenta, en términos relativos retrocede.
El recorte de los tipos de interés y la guerra hipotecaria que han vivido los bancos ha animado a muchas familias a lanzarse a la compra de vivienda. Esto ha provocado que los bancos concedan crédito hipotecario a un ritmo no visto desde la última recesión, cuyo volumen de crecimiento también se explica por el repunte en vertical del precio de la vivienda, que fuerza a que los préstamos aprobados sean de mayor importe.
En este sentido, la riqueza de las familias españolas, que mide la diferencia entre el volumen de ahorro y las deudas, se ha incrementado un 9,3% durante el primer trimestre del año y pulveriza un nuevo récord de 2,66 billones. La mayor parte del avance obedece a la revalorización de los activos financieros, especialmente, las participaciones en el capital (acciones) y fondos de inversión.
El impulso de las bolsas, que se encontraban en zona de máximos al final del primer trimestre pese al correctivo de marzo como consecuencia de la guerra en Irán, impulsan esta partida. Los activos financieros de los hogares -dinero en efectivo, acciones, depósitos y valores de renta fija- han aumentado un 8,15% en comparativa interanual, hasta los 3,46 billones. El grueso de los activos se mantuvo en efectivo y depósitos, que sumaban el 33,3% del capital, seguido de la posesión de acciones (32%), fondos de inversión (17,3%), así como seguros y fondos de pensiones (11,5%).
No obstante, el organismo capitaneado por José Luis Escrivá ha detectado un ligero aumento de las participaciones de capital y de fondos de inversión, que se ve compensado con la evolución a la baja del efectivo y los depósitos. En relación con el Producto Interior Bruto (PIB), los activos financieros netos representaron un 202,3% al cierre del pasado marzo, al tiempo que la riqueza financiera neta -una vez descontadas las deudas- representaba el 155,3% frente al 149,5% que se registra en promedio desde 2022.
La deuda de las empresas, en mínimos de 25 años
En lo que respecta a las empresas, el volumen de deuda aumentó hasta los 1,070 billones en el primer trimestre de 2026, desde los 1,049 billones de marzo 2025. Sin embargo, en términos de PIB la ratio ha bajado al 62,5%, alcanzando un mínimo no observado desde el tercer trimestre de 2001. En cuanto a las operaciones consolidadas en términos acumulados de activos financieros totales, las empresas alcanzaron los 86.000 millones en el primer trimestre de 2026, cifra que representa un 5% del PIB, frente al 4,4% que se viene registrando en promedio desde 2022.
Por tipo de instrumento, aunque las inversiones continuaron concentrándose fundamentalmente en acciones no cotizadas y otras participaciones, el incremento observado se debió principalmente al crecimiento del efectivo y depósitos.
