El mercado teme subidas de tipos: el inversor debería preguntarse qué pasa si no llegan - Mexico
Registro  /  Login

Otro sitio más de Gerente.com


El mercado teme subidas de tipos: el inversor debería preguntarse qué pasa si no llegan

Publicado: abril 12, 2026, 6:56 am

El mercado ya da por hecho que el Banco Central Europeo (BCE) va a subir tipos este verano. Pero en las últimas horas ha empezado a surgir la duda. Si la tensión energética se modera antes de la próxima reunión del eurobanco, el ajuste que ya se ha producido en la deuda, en el crédito y en el euríbor podría haber ido más lejos que la respuesta final del banco central.

El euríbor, después de rozar el 3%, se sitúa en el 2,75%. La cuestión para el inversor y para el hipotecado deja de ser solo cuántas subidas faltan, y pasa a ser si el mercado ha descontado un escenario que puede perder fuerza antes de llegar a las reuniones de abril y junio.

Crecimiento en duda

La diferencia entre ambas orillas del Atlántico ha servido de base para el ajuste del mercado, pero también es el punto donde empiezan a surgir las dudas. El encarecimiento de la energía eleva la inflación a corto plazo, aunque al mismo tiempo reduce renta disponible, enfría el consumo y eleva costes empresariales. y esa combinación complica la lógica de añadir más endurecimiento monetario sin esperar a ver cómo se transmite el golpe.

Ahí es donde algunas firmas han empezado a separarse de la corriente dominante. Eric Muller, de Muzinich & Co, sostiene que el mercado ha reaccionado con demasiada rapidez al trasladar el tono más agresivo del BCE y del Banco de Inglaterra a las curvas de tipos. “Los participantes en el mercado no han tardado en traducir la postura hawkish del BCE y el Banco de Inglaterra en expectativas de subida de tipos descontadas en la curva a plazo. A la luz de las últimas noticias, esta valoración del mercado parece exagerada”.

Ese movimiento no implica negar la posibilidad de subidas. Lo que pone en cuestión es el grado de convicción con el que el mercado las ha descontado.

¿Se ampliará la brecha entre Estados Unidos y Europa?

En cambio, Bank of America cree que los bancos centrales no esperarán demasiado. En Estados Unidos, sus economistas siguen viendo más probable que la Reserva Federal termine recortando tipos que subiéndolos, aunque con un retraso desde junio o julio hacia septiembre u octubre. En la eurozona, por el contrario, esperan dos subidas de 25 puntos básicos por parte del BCE en junio y julio. Esa divergencia entre la Fed y el BCE es la que ha terminado dando cobertura al movimiento reciente de las curvas europeas.

En 2008 y en 2011, el BCE reaccionó a subidas del petróleo con aumentos de tipos que tuvo que revertir pocos meses después, cuando el impacto sobre el crecimiento empezó a imponerse sobre la presión inicial de los precios.

Dónde se ha concentrado el ajuste

Si el mercado ha adelantado un endurecimiento que finalmente no se materializa, el ajuste afecta primero a los tramos donde más se ha concentrado esa expectativa. La deuda a corto plazo, el euríbor y el crédito europeo han concentrado el ajuste de las últimas semanas al descontar un BCE más agresivo.

La rentabilidad de las Letras a 12 meses ha pasado del entorno del 2% a niveles cercanos al 2,6% en apenas semanas, en línea con un escenario en el que el mercado ha llegado a descontar varias subidas de tipos por parte del BCE.

Nacho Zarza, de Auriga Bonos, reconoce que ese movimiento responde a ese cambio de expectativas, pero advierte que «el mercado tiende a sobrerreaccionar en episodios de tensión como el actual y el recorrido de las rentabilidades dependerá en gran medida de la duración del shock energético».

El mercado mira al corto plazo

Muzinich pone el foco justo ahí. La firma recuerda que las expectativas de inflación a corto plazo se han disparado, mientras que las de largo plazo se han mantenido razonablemente estables. La curva del petróleo sigue anticipando precios más bajos a final de año, en el entorno de los 80 dólares por barril.

Ese desacople es el que cuestiona la reacción del mercado. La presión inflacionista se concentra en el corto plazo, pero no se traslada con la misma intensidad al medio plazo, que es donde se toman las decisiones de política monetaria.

El punto más delicado está en la transmisión. Antes de la guerra con Irán, la inflación se situaba en el entorno del 2%, la progresión salarial estaba alineada con los objetivos de largo plazo y los indicadores salariales apuntaban a una mayor desaceleración en 2026. El BCE teme ahora que el recuerdo reciente de la elevada inflación provoque efectos de segunda ronda más rápidos que en 2022. Ese temor es el que sostiene su tono más agresivo.

Pero incluso dentro de ese marco, la secuencia sigue abierta. Al mismo tiempo que Bank of America espera subidas este verano, considera inevitables bajadas en 2027 por debajo de los niveles actuales de la facilidad de depósito. La trayectoria que dibuja no es la de un ciclo lineal de endurecimiento, sino la de una respuesta que puede endurecerse a corto plazo y corregirse después si el crecimiento acusa el golpe.

Con el euríbor todavía en niveles que encarecen las revisiones hipotecarias y con las curvas europeas descontando un BCE más agresivo que la Fed, la duda que se ha abierto en las últimas horas afecta a dos planos al mismo tiempo. Afecta al coste inmediato de financiación de los hogares y afecta también al precio de unos activos que ya han incorporado una respuesta monetaria que todavía no se ha producido.

Related Articles