Publicado: abril 9, 2026, 4:28 pm
Todos los escenarios que el Fondo Monetario Internacional (FMI) maneja actualmente sobre el impacto económico de la guerra en Irán implican una revisión a la baja del crecimiento. Ya sea el más pesimista o el más optimista. El organismo prevé que el shock energético provocado por el cierre del estrecho de Ormuz sea «grande, mundial y asimétrico», incluso y aunque prospere la tregua que se han dado las partes.
Por este motivo y porque el impacto en la inflación es incierto, su directora gerente, Kristalina Georgieva, ha llamado a los bancos centrales a que intervengan «con firmeza mediante aumentos de tasas» si los precios se desestabilizan y existe el peligro de que desencadenen una espiral. Georgieva ha dejado claro que la comunidad global no podrá superar el actual bache macroeconómico generado por el conflicto «sin sufrir algo de daño» y ha hecho otro llamamiento, esta vez a los gobiernos: que sus acciones estén coordinadas para no empeorar la situación y que eviten imponer controles a los mercados que sólo echarÃan más leña al fuego.
«En términos sencillos, no podemos superarlo sin sufrir algo de daño. Los responsables polÃticos pueden ayudar a mitigar estos efectos de diversas maneras, y una de ellas es, sin duda, no empeorar la situación», ha zanjado la directora gerente, para añadir «no viertan gasolina en el incendio. Necesitan esa gasolina para conducir sus coches».
Al FMI le preocupa el choque energético con un mundo tan endeudado
El FMI pone el foco en los daños de la infraestructura energética de los paÃses del golfo Pérsico, como tras los ataques contra el complejo de gas natural licuado de Ras Laffan, en Qatar, que produce el 93% del Gas Natural Licuado (GNL) de la región y que tardará entre tres y cinco años en recuperar su capacidad completa.
Con una reducción del flujo diario de petróleo del 13% y de GNL de hasta el 20%, los efectos de la crisis generarán fuertes perturbaciones en la economÃa mundial que, sin embargo, harán mella sobre todo en los paÃses cercanos a los puntos de conflicto y en aquellos con una dependencia mayor de las importaciones de energÃa.
Al Fondo le preocupa especialmente cómo será la digestión de una crisis que el mundo afronta en condiciones peores por el elevado endeudamiento que se generó tras la pandemia de Covid. Este deja a muchas economÃas con escaso margen de maniobra para hacer frente a nuevos choques. Por este motivo, la responsable del organismo cree que los reguladores y supervisores financieros deben mantenerse alerta y mostrarse ágiles para responder con rapidez ante una situación «cambiante».
