Publicado: septiembre 24, 2026, 4:07 pm
Aunque el cáncer es más frecuente en edades avanzadas, en las últimas décadas la incidencia entre adultos menores de 50 años no ha dejado de crecer en todo el mundo y hoy es un problema «real, selectivo y muy heterogéneo» que hay que «cuantificar, prevenir e investigar».
Así han coincidido este jueves los expertos que han participado en la jornada organizada por el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) con motivo del Día Mundial de la Investigación del Cáncer.
Según el último informe global de cáncer elaborado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) con datos de 63 países, entre 1990 y 2019, la incidencia del cáncer en menores de 50 ha crecido un 79,1%, un dato que «sorprende, intriga y preocupa», ha dicho Núria Malats, jefa del Grupo de Epidemiología Genética y Molecular del CNIO.
Sin embargo, este aumento de casos no sucede en todos los tipos de cáncer, ni en todos los países, y también varía según la edad y el sexo de los pacientes, ha puntualizado esta experta en cáncer de páncreas y especialista en factores genéticos y ambientales asociados al cáncer. En concreto, los cánceres que más han aumentado en esta parte de la población son el colorrectal, mama, endometrio, riñón, tiroides y páncreas.
Malats ha advertido de que este aumento de casos no se puede atribuir a la mejora de los diagnósticos, sino que se debe en gran medida a la exposición a los factores ambientales que, a veces, se produce incluso en la gestación. Estas exposiciones «que son dinámicas e interaccionan con componentes genéticos que aumentan o disminuyen el riesgo de cáncer» pueden ser internas o externas, como el sedentarismo, el alcohol y el tabaco, una dieta pobre en fibra, alteraciones metabólicas, diabetes, exposición a micro y macro plásticos, la radiación ultravioleta o los disruptores endocrinos.
Evitar estas exposiciones y prevenir el cáncer está al alcance de nuestra mano, ha dicho Malats, con acciones tan simples como vacunarse (papiloma y hepatitis B), seguir hábitos saludables, conocer los antecedentes familiares y acudir a la consulta cuando hay síntomas, especialmente en jóvenes. «Es esencial concienciar y formar a la población sobre ello», ha subrayado.
Pero hay otras cosas que podemos hacer para combatir el cáncer entre los jóvenes, como poner en marcha un registro nacional de cáncer que contenga datos de todo el país -actualmente solo lo tienen algunas provincias-, evitar retrasos en los diagnósticos, estudiar la exposición desde la gestación y la infancia y reducir la desigualdad en la prevención y el diagnóstico.
Por su parte, María José Sánchez, directora general de Investigación, Innovación y Formación de la Consejería de Presidencia, Sanidad y Emergencias de la Junta de Andalucía, ha explicado que entre 1993 y 2018 se diagnosticaron en nuestro país 1,2 millones de casos de cáncer, de los que 153.573 fueron en menores de 50, lo que supone el 12% del total. Estos datos reflejan «un problema de salud pública en el que hay que profundizar» y analizar en detalle para conocer mejor la incidencia y el riesgo en cada estrato específico de la población, ha subrayado.
En ese sentido, ha detallado que la mayoría de los nuevos diagnósticos de cáncer en mujeres menores de 50 fueron de mama, tiroides, cuello uterino, melanoma y ovario, mientras que entre los hombres fueron el de pulmón, faringe, testículo, linfomas no Hodgkin y vejiga.
Para esta experta, el reto de la comunidad científica y de las autoridades sanitarias es claro: vigilar la incidencia del cáncer con datos poblacionales recientes, entender qué exposiciones están cambiando en las nuevas generaciones, y mejorar la prevención. Por último, Marcos Díaz-Gay, jefe de Genómica Digital del CNIO, ha explicado que las exposiciones (dieta, contaminación, obesidad, tabaco, etc.) dejan una huella en el genoma que se pueden estudiar y que pueden ayudar a descubrir factores de riesgo que provocan cáncer.
