Publicado: marzo 29, 2026, 3:30 am
Nadie está a salvo de verse atrapado por el Madrid de los precios inmobiliarios disparados. Ni siquiera todo un gobierno autonómico. A finales de 2025, la Generalitat de Cataluña tuvo que decir adiós a su histórica sede de Alcalá, 44, al lado del Banco de España y el Círculo de Bellas Artes. La aseguradora Zurich, dueña del edificio, lo había vendido a un grupo de inversores mexicanos con el proyecto inicial de hacer un hotel de lujo. Despojada de este lugar de referencia, la representación del Govern se desplazó a un lugar mucho menos emblemático, la calle Orense en el distrito de Tetuán, donde ahora paga un alquiler de 64.945,95 euros al mes, según datos obtenidos por EL PAÍS en aplicación de la ley de transparencia. Sin embargo, la odisea inmobiliaria de esta institución no acaba ahí: el concurso que lanzó para comprar una sede en el centro de Madrid, y así ahorrar costes, ha quedado desierto. Los 33 millones ofertados no son suficientes para adquirir los 2.500 metros cuadrados que quiere la Generalitat en la zona VIP de la capital (distrito Centro o barrios de Recoletos, Goya, Lista y La Castellana). En Madrid, el precio del metro cuadrado cotiza como si los ladrillos fueran de oro.

