Publicado: junio 22, 2026, 3:14 pm
No deberíamos interpretar la duda como un ataque. Yo dudo de mí mismo, de mis hijos, de mi familia, de mis amigos. Yo dudo sobre si el programa de radio que hago cada noche está bien o está regular, de si seré capaz de mantener la atención de los oyentes el tiempo suficiente como para llegar a mi edad de jubilación con relativa calma. Dudo porque siento inseguridad ante la mayoría de las cosas que me rodean, y sobre las que no tenemos el control absoluto. Dudar es más incómodo para el que duda que para aquel sobre el que dudan. El primero tiene un miedo; el otro, el reto de despejar las dudas. Dudar de España después de lo ocurrido en el primer partido ante Cabo Verde no era faltar al respeto. Era simplemente eso: dudar. Hubo motivos suficientes para preguntarse si la pesadez en el juego de ese primer envite era circunstancial o era estructural. No se pone en duda la profesionalidad de nadie, ni su capacidad de trabajo, de sacrificio, por decir que los jugadores y el entrenador no estuvieron acertados y que la situación física del equipo sigue pendiente de la evolución en este Mundial. Si De la Fuente hizo cuatro cambios en la alineación ante Uruguay, quiere decir que movió al cuarenta por ciento de los jugadores de campo. Eso es mucho. Entiendo su defensa del equipo, de sus jugadores, pero sus decisiones le delatan. Lo normal es que ante Uruguay jueguen los que lo hicieron en la primera parte ante Arabia, sencillamente porque fueron ellos los que demostraron encajar mejor en este momento de la competición. Y eso tampoco es atacar, es entender que las cosas funcionan así, y más en un torneo corto. También tengo certezas. Me gusta el ambiente que hay entre estos futbolistas. Salvo contadísimas excepciones, este es un vestuario sano, joven, sin retorcer. Me gusta la lealtad que tienen hacia su entrenador y el agradecimiento que le muestran por haberse sentido esperados en momentos de lesión. El talento del equipo es enorme. Todos juegan muy bien. En conjunto, están muy por encima de la mayoría de selecciones de este Mundial. Y tenemos a Oyarzabal, un tipo que cuando marca aún busca compañeros para abrazarse y grita «Vamos» con toda la naturalidad que tenían las celebraciones en los ochenta. Seguro que hay lectores que dudarán si merece la pena haber leído este artículo. Les entiendo. Hasta yo tengo dudas de si era el adecuado.
