Publicado: abril 7, 2026, 3:00 am
Europa nota cada vez más el invierno demográfico que se cierne sobre el Viejo Continente. Ante una población nativa que va en declive en la mayoría de los países de la Unión Europea, los trabajadores extranjeros han adquirido un protagonismo cada vez más destacado en el mercado laboral. Según un estudio publicado el lunes por BBVA Research, dos de cada tres empleos creados desde el año 2022 en la UE los ejercen personas nacidas fuera del país en que trabajan.
Según estima el centro de estudios del banco, el empleo aumentó un 1,3% entre 2022 y 2025, un incremento del que unas nueve décimas correspondieron a trabajadores de origen extranjero. Una contribución que supera claramente la aportación de la mano de obra migrante en el periodo expansivo anterior a la pandemia (2013-2019), cuando más de la mitad del empleo creado correspondía a trabajadores nativos.
La contribución ha sido especialmente destacada en países como Alemania, Portugal o España. Aunque bastante más tímida en otros como Francia o Italia, donde el impulso en el empleo se debe fundamentalmente a trabajadores nacidos en el país.
Este importante peso en el empleo de la población extranjera ha sido clave en el crecimiento económico que ha vivido la UE desde 2022, que ha sido muy tímido por la crisis estructural que atraviesan países como Alemania o Francia. Así, el aumento de la población activa extranjera explica en torno a un 40% del crecimiento anual de la economía entre 2022 y 2025. Un fenómeno que ha compensado el efecto negativo del descenso en la población activa nativa de los países por el envejecimiento.
Este fenómeno se produce en un momento en el que el club comunitario ha recibido una fuerte oleada migratoria desde la pandemia. En concreto, la UE ha recibido 11 millones de migrantes entre los años 2020 y 2024, lo que supone un incremento del 13% acumulado en ese periodo, que supera con creces el 9% registrado en Asia o el 4% en América del Norte.
Si se pone el foco en los flujos de llegada entre 2022 y 2024, se observa cómo han llegado a territorio europeo casi el doble de migrantes (6,2 millones) que en los siete años anteriores a la pandemia (3,7 millones). En ese periodo, España ha sido el principal país receptor, con un volumen de llegadas en promedio que supera en 800.000 la de los siete años previos al coronavirus.
En tres años han llegado casi el doble de migrantes que en los siete años anteriores. (2,5 millones más). España es el principal país receptor (800k entre 2022-2024 de media), muy por encima de Alemania. España es el tercer país de la UE que menos porcentaje de migración procedente de la UE.
Esta llegada de personas ha permitido amortiguar la caída en la población en edad de trabajar, que se ha reducido en un 1,6% en el periodo de referencia. De hecho, los cálculos de BBVA Research sugieren que la fuerza de trabajo se habría reducido en todos los países de la UE salvo tres (Irlanda, Francia y Dinamarca) si no hubieran llegado inmigrantes. Especialmente en países como Portugal, Alemania, Austria o España, donde la población activa está en un claro declive.
Sin embargo, los movimientos migratorios han sido recibidos con escepticismo por una parte notable de la población europea, lo que se ha traducido en un apoyo creciente a partidos contrarios a la inmigración en países como Italia, Francia, Alemania y también en España.
No obstante, la llegada de extranjeros se ha demostrado clave para sostener la economía europea en tiempos complicados como los que han llegado tras la invasión rusa de Ucrania y para impulsar la expansión en los países que viven un buen momento económico, como es el caso de España y otros países del sur de Europa.
Latinoamericanos en España, ucranianos en Alemania
La realidad migratoria varía sustancialmente según el país que se analice. Mientras que en Estados como Alemania, Países Bajos o Austria la llegada de migrantes procedentes de Ucrania ha sido muy notable, en España y Portugal el grueso de llegadas procede del continente americano. En el caso español, fundamentalmente de países como Colombia, Venezuela o Perú, mientras que en el portugués, esencialmente procedentes de Brasil.
