Publicado: diciembre 30, 2025, 5:46 am
Si hay un personaje destacable ante la opinión pública mundial en 2025, este no es otro que Donald Trump, el controvertido presidente de Estados Unidos. Ha perturbado cuando no herido de muerte el libre comercio internacional con su política de aumento indiscriminado de aranceles, que al fin y a la postre ha sido más una medida de negociación que de virtualidad práctica, aunque haya supuesto un aumento de la inflación y encarecimiento de la vida en EEUU.
Ha trastocado las instituciones internacionales con el ninguneo y descrédito de la ONU, del FMI y abierto vías de agua en la Unión Europea, al poner de manifiesto su debilidad en algunos aspectos. El sistema financiero y las reglas de Bretton Woods han quedado inservibles para el nuevo inquilino desde enero de 2025 de la Casa Blanca.
En el plano internacional es donde ha obtenido sus mayores éxitos. Tanto es así que en un ejercicio de egolatría se promovió para el premio Nobel de la Paz, sin recordar que ha resquebrajado los mecanismos de multilateralidad e impuesto el poder fáctico de la fuerza en las relaciones internacionales.
Así ha conseguido domeñar, aunque solo en parte al premier de Israel Netanyahu tras la ocupación de la franja de Gaza, ha defendido los derechos de la minoría cristiana en Nigeria salvajemente asesinados muchos de ellos y pretende imponer la política de la cañonera o del portaviones frente a las costas venezolanas, donde antes o después desalojará del poder al conductor del narcotráfico, Maduro, aunque todavía es una incógnita cómo lo hará.
No ha conseguido la paz en Ucrania como prometió donde ha cometido errores y potenciado en ocasiones la posición negociadora del dictador Putin. En lo que toca a Europa y en especial a España ha leído varias veces la cartilla a Pedro Sánchez por no querer asumir el aumento del gasto en defensa (OTAN) siendo así que las relaciones con el gran País americano no pasan por su mejor momento.
En suma, Trump guste o no, ha dominado la escena internacional y ha jugado con la agenda mundial, entre otras de Europa, como cuando su vicepresidente Vance en vísperas de las elecciones federales en Alemania potenció a Alternative für Deutschand (AfD), de corte populista de derechas como él, con la justificación de que no se puede silenciar la voz del pueblo sea el que sea su discurso. En definitiva el balance es mejor en política exterior que en la interior desde la perspectiva de sus intereses.
Si contraponemos a Trump la imagen ególatra de Pedro Sánchez los resultados no son los mismos. Pues por principiar por la política exterior, ha perdido o desacreditado su anterior prestigio de estadista europeo ante el mundo occidental con su alineamiento con la autoridad palestina en la guerra de Gaza y en contra de Israel por razones puramente internas.
De igual modo el distanciamiento con el resto de países europeos de la OTAN sobre el aumento del gasto militar, ha dañado la imagen de nuestro país, al hacer parecer que la seguridad europea no fuese con España.
Si descendemos al plano interno los problemas se acumulan, pudiendo hablar de annus horribilis, si nos atenemos a los procesamientos de su esposa, Begoña Gómez, el de su hermano David, el músico enchufado, la condena del Fiscal General del Estado y por ultimo el varapalo de las elecciones extremeñas.
Desde un punto de vista institucional es muy grave que un presidente de un Gobierno que juega en un sistema parlamentario declare a bombo y platillo que puede gobernar sin el Parlamento y sin presupuestos, para así hacer de su capa un sayo. Esperemos a ver cómo termina el conflicto planteado por el Senado ante el Tribunal Constitucional por no presentar durante tres años seguidos los Presupuestos Generales del Estado, aunque la línea de exigencia de los principios constitucionales por los arúspices que se sientan en Doménico Scarlatti no parece demasiado preocupante para los intereses de nuestro presidente.
En definitiva, una suerte de annus horribilis que no sabemos en qué desembocará. Algunas voces críticas que ya parecen alborear en el propio PSOE; (si bien tímidamente), auspician que como hizo Mitterrand en Francia en 1985, promoviendo una reforma electoral para favorecer a Le Pen frente a la derecha conservadora de Chirac, Sánchez pretende lo mismo electoralmente alzaprimando a VOX para debilitar al PP.
Ello puede propiciar malos resultados al PSOE en las próximas elecciones autonómicas en Aragón, Castilla-León y Andalucía en el carrusel electoral de 2026 y poder más tarde convocar elecciones con el áurea de salvador de la Patria frente a la nueva CEDA del siglo XXI y perpetuarse, si le sale bien, en el poder al menos diez años. Es solo un sentir, pero puede convertirse en clamor. Los electores, si no son confundidos, pueden tener la última palabra, si el sistema electoral no desvirtúa el resultado en las urnas. Con todo ¡Feliz 2026!
