Publicado: abril 8, 2026, 2:50 pm
El alivio de la tensión geopolítica en Oriente Próximo ha insuflado una bocanada de aire fresco a los mercados energéticos internacionales. Tras semanas de incertidumbre que llevaron al barril de Brent a rozar máximos históricos, la tregua acordada esta noche ha dado lugar a una corrección inmediata, aunque frágil, en los precios del petróleo
No obstante, para el conductor español que tenga que llenar el depósito esta semana, no hay mucho que celebrar. Aunque los precios bajan ligeramente, lo hacen a un ritmo muy inferior si se lo compara con la rapidez con la que subieron en semanas anteriores.
Este fenómeno, conocido por los economistas como el efecto del «cohete y la pluma«, explica por qué las gasolineras disparan sus precios ante cualquier amenaza de conflicto, pero tardan semanas en trasladar las bajadas del crudo al consumidor final.
El desajuste entre el Brent y el surtidor
Para entender el retraso, hay que comprender correctamente la relación directa entre el barril de petróleo y el litro de gasolina. Lo que el consumidor paga en la gasolinera no es crudo, sino un producto refinado que cotiza en mercados específicos.
A pesar de que el petróleo ha caído más de un 8% desde el anuncio de la tregua, las cotizaciones de la gasolina y el gasóleo en los mercados internacionales tardan entre 7 y 14 días en reflejarse en los contratos de suministro de las estaciones de servicio. Además, el factor del tipo de cambio juega en contra: el petróleo se paga en dólares y, con un euro debilitado por la política monetaria actual, la bajada del crudo se amortigua antes de llegar a España.
¿Cuándo llegará el mayor descenso?
Los analistas del sector estiman que, si la tregua en Oriente Medio se consolida y el barril de Brent se estabiliza por debajo de los 80-82 dólares, el descenso real en las gasolineras españolas debería empezar a notarse con fuerza en la segunda quincena de abril.
Se espera una caída gradual de entre 4 y 6 céntimos por litro en las próximas dos semanas. No obstante, los expertos advierten de que difícilmente volveremos a los precios de hace dos años. Los márgenes de refinado siguen siendo elevados y la demanda estacional, con el aumento de desplazamientos por la primavera y la cercanía de las vacaciones, ejerce una presión alcista que frena la bajada.
Es importante recordar que, aunque el petróleo llegase a costar cero euros, la gasolina seguiría teniendo un precio considerable. En España, aproximadamente el 45-50% de lo que pagamos por litro son impuestos (IVA e Impuesto Especial sobre Hidrocarburos). Esto genera un suelo de precio que impide que las grandes bajadas del mercado internacional se traduzcan en descuentos significativos en el surtidor.
