Publicado: abril 26, 2026, 3:00 am
Cinco meses después de colocar la primera piedra de su gigafactoría en Zaragoza, CATL y Stellantis empiezan a aproximar en el horizonte el arranque del proyecto abrigado con 4.100 millones de euros. La primera, la que ha comprometido la mayor inversión acometida desde el gigante asiático en España, asegura estar cerrando los últimos flecos para tejer la red de proveedores que nutrirán la planta que se está construyendo en Figueruelas. Para sacar adelante este proceso, al igual que la búsqueda de trabajadores y contratistas, la compañía priorizará recurrir al «talento español», como detallan desde su entorno en declaraciones a La Información Económica.
«Hemos completado los movimientos de tierras y hemos iniciado las cimentaciones. Todas estas obras han sido adjudicadas a empresas locales» asegura uno de los principales portavoces de la empresa, que pide ser identificado como CATL. Con la vista puesta en arrancar la producción este año, como ya se avanzó en el acto oficial del pasado 26 de noviembre, la compañía asiática atraviesa ahora la fase de selección de proveedores, en la cual «se elegirán los suministradores más competitivos para garantizar que la fase de construcción se complete a tiempo y con el nivel de calidad requerido por el proyecto».
En este contexto, la firma con sede en Ningde subraya la dimensión europea del modelo que están emulando en Zaragoza. «Actualmente trabajamos con más de 1.000 proveedores en todo el continente europeo, y el 80% de nuestros proveedores en áreas de mantenimiento, reparación y operaciones están ubicados en la UE. Ahora estamos replicando este modelo en España«, apunta CATL. Junto con socios a lo largo de toda la cadena de valor, añade, están construyendo un ecosistema del vehículo eléctrico que sea verdaderamente «in Europe, for Europe».
Su plan de empleo, al detalle
Mientras tanto, la compañía sigue al pie de la letra el plan de empleo que ha implantado en su planta alemana y ultima el envío de «cientos de expertos» desde su sede central para formar a los empleados locales en «la correcta operación, mantenimiento e incluso reparación de la línea de producción, así como de las instalaciones». A medida que avance la contratación y formación de empleados, explica, «la plantilla de la fábrica estará dominada por trabajadores locales» antes de ejemplificar que en su planta germana, ubicada en Arnstadt, menos del 10% de empleados proceden de China.
Del mismo modo, en línea con lo avanzado por Andy Wu, CEO de la ‘joint venture’ armada entre ambas compañías (CSE, por sus siglas en inglés), CATL está organizando un programa especializado de formación en sus centros de producción en China que, a su vez, complementará con iniciativas de colaboración con «universidades e instituciones de formación españolas» en aras de reforzar la capacidad de innovación y competitividad de los productos de la gigafactoría y su sostenibilidad a largo plazo.
Las claves de su apuesta por Zaragoza
Consultado por los motivos que respaldan su apuesta por la región aragonesa, el mayor fabricante mundial de baterías para vehículos eléctricos destaca la proximidad a la planta de ensamblaje de vehículos de Stellantis, así como el apoyo de las autoridades españolas, incluido el suministro de energía verde entre los puntos claves que afincaron en Figueruelas su nuevo proyecto en el Viejo Continente, donde matiza «no llegar como un competidor de la industria europea», sino como «coinversor en su futuro».
«La sólida base industrial de Europa, combinada con la avanzada tecnología de baterías de CATL y el impulso del amplio mercado y el firme compromiso de la UE, hará del sector del vehículo eléctrico europeo un caso de éxito duradero y verdaderamente resiliente» recuerda la empresa que confía en que la UE alcanzará su objetivo de eliminar los motores de combustión, a pesar de la flexibilización de los plazos que ha acordado Bruselas.
Descarta un impacto inmediato del conflicto en Irán
Lo cierto es que los preparativos de su nueva planta europea coinciden con un momento clave para la compañía, que acaba de redoblar el pulso con su rival BYD con la presentación de baterías con autonomía para 1.500 kilómetros y recargas en seis minutos. Así capea el temporal la firma que reconoce no haber percibido «ningún impacto inmediato evidente derivado de los conflictos en Oriente Medio». «En cuanto a las materias primas (para paliar su encarecimiento) hemos adoptado diversas medidas, entre ellas la inversión en proveedores upstream, la firma de acuerdos a largo plazo con suministradores de materiales, el refuerzo del reciclaje de baterías y la reutilización de metales, así como la explotación de nuestras propias minas» sentencia.
