Publicado: octubre 2, 2026, 9:11 am
Los precios de la energía escalan rápidamente entre las principales preocupaciones de las instituciones europeas. Este viernes ha puesto rostro y voz a este sentimiento el gobernador del Banco de Finlandia, Olli Rehn y primer vicepresidente de la Junta Europea de Riesgo Sistémico (JERS), que en su intervención en la 10.ª Conferencia Anual de la JERS, declaraba que el repunte de la energía en las últimas semanas empuja a la inflación al «escenario adverso» del Banco Central Europeo (BCE). Un día antes, desde la propia Comisión Europea, su portavoz de Energía Anna-Kaisa Itkonen alertaba en la rueda de prensa diaria del ejecutivo comunitario contra una «crisis mundial de precios de la energía».
Rehn ha destacado en su intervención, celebrada en Fráncfort, la resiliencia de la economía de la Eurozona para la que se anticipó desde el BCE un crecimiento del 0,9% para este año y del 1,4% en 2027, así como una bajada de la inflación del 3% estimado para 2026 al 2,1% de 2028. A pesar de este crecimiento, el banquero central ha contrapuesto las tensiones geopolíticas crecientes que han disparado el precio de la energía, con una incertidumbre que sigue pesando mucho y unos tipos de interés que han ido aumentando en los últimos meses.
El gobernador del Banco de Finlandia ha considerado que estas previsiones de crecimiento e inflación «siguen estando sujetas a una incertidumbre muy elevada y generalizada» y alertado de que «el aumento de los precios de la energía nos acerca al escenario adverso del BCE en términos de inflación». Sin embargo, ha matizado que las subidas de tipos de interés van a ralentizar el crecimiento y reducir la transmisión que la crisis energética puede tener en el valor de otros sectores de la economía y los salarios. Además cree que otra fuente de incertidumbre puede ser el cambio en la percepción de los mercados respecto del fenómeno de la Inteligencia Artificial (IA).
«Estamos en una crisis mundial de precios de la energía»
Anna- Kaisa Itkonen, la portavoz de Energía de la Comisión Europea tampoco se andaba por las ramas: «En estos momentos estamos en una crisis mundial de precios de la energía, que está afectando no solo a la Unión Europea, sino a todo el mundo». Además, admitía , que esta situación se solapaba con una «crisis de asequibilidad» por unos costes energéticos «extremadamente altos» aunque se daba prisa en subrayar que, en la UE, «no hay ninguna escasez concreta de diésel o gas».
La portavoz comunitaria añadía que era «crucial» distinguir entre la seguridad de suministro y el impacto sobre los precios. Itkonen añadía que «no podemos decir en qué medida ha afectado cada cosa a los precios. Lo que está absolutamente claro y cualquiera puede ver es que tenemos varias crisis simultáneas, ya sea la guerra en Ucrania o, en Oriente Próximo, el cierre del estrecho de Ormuz». Sobre esta ‘policrisis’ concluía que está contribuyendo a los altos precios de la energía en Europa «y que es importante abordar las causas profundas de todos estos acontecimientos».
Rehn ha ido más lejos que la Comisión en su intervención y ha introducido otra variable: el fuerte endeudamiento de los países europeos y de todos los desarrollados. En concreto, ha mostrado su inquietud por la escalada de los costes de este endeudamiento, las crecientes necesidades de gasto y el limitado margen fiscal que podrían aumentar los riesgos y las vulnerabilidades en parte del sistema financiero. «Estos riesgos subrayan la necesidad de una vigilancia constante y de una consolidación fiscal sostenida», ha sostenido.
